Fundación Alter Christus

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Detrás de cada sacerdote hay un hombre con sus alegrías, tristezas y combates. Es una vida que a veces se vuelve ardua por la soledad y el abatimiento, y para la que “otro Cristo” se convierte en fuente de consuelo y acompañamiento en el camino.

Por Margarita García

La vida sacerdotal, sobre todo la diocesana, es a veces dura y muy solitaria, cuenta el padre Agustín de la Vega, sacerdote Legionario de Cristo y director de la fundación Alter Christus, que significa “otro Cristo”. Él asegura que hay una soledad buena y otra mala. “La buena es la que te permite encontrarte con Cristo y la mala tiene que ver con aislarse de los demás y amargarse la vida pensando que estás solo”. Con la intención de allanar esta dificultad de la soledad y otras muchas que se presentan a lo largo de la vida del sacerdote, nació la fundación Alter Christus, cuyo objetivo es brindar apoyo y subsidios de formación a sacerdotes diocesanos y a obispos. Pero ¿qué necesita un sacerdote?  “Necesita apoyo en aspectos externos, como puede ser un material para la homilía o una reflexión para la jornada, y también en los internos, como unos ejercicios espirituales o, sencillamente, conversar… Hay cuestiones que un sacerdote no puede contarle, por ejemplo, a la sacristana, sino que tiene que comentarlas con otro sacerdote. Por eso, una de las ayudas que brindamos es visitar a estos sacerdotes in situ, estar cerca de ellos, hablar cara a cara o por Internet… Así lo hizo De la Vega durante los años que estuvo coordinando Alter Christus en España. Cada mes, se relacionaba con más de 200 sacerdotes.
La otra ayuda que prestan consiste en involucrar a los sacerdotes en la evangelización, “ponerlos a trabajar”, señala De la Vega. Para esto último nació la plataforma de Internet Evangelización digital, con la que los sacerdotes y obispos se ponen al servicio de la evangelización al dar, vía online, una charla, una meditación o una catequesis, y así llevar la Buena Noticia al  “continente digital” , como pidió a los sacerdotes Benedicto xvi en 2009.  “Una vez –relata el padre Agustín–, pedí a un sacerdote unas charlas sobre la Eucaristía. Él tenía a su cargo seis pueblos de pocos habitantes a su cargo. Este sacerdote dio el curso y participó en el posterior coloquio conectado con aproximadamente 80 personas de todo el mundo. Al final, casi llorando, me dijo: ‘¡Gracias, porque he visto que mi sacerdocio no se agota en estos pueblos! He podido llegar a medio mundo’.
Evangelización digital también sirve como lugar de encuentro, como medio para que un obispo, por ejemplo, felicite la Navidad a los misioneros de su diócesis repartidos por el mundo o, como ocurrió hace unos meses, para que unas monjas pudiesen realizar un encuentro de formación en vivo con las 60 casas que tienen por todo el mundo.
Más información en www.alterchristus.org  y www.evangelizaciondigital.org

 

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