Carta de un niño abortado a su madre

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Querida mamá:
Hace pocas horas he llegado al mismo sitio de donde días atrás decidí salir para ir a conocerte, para
ayudarte a que fueses feliz y que nos contásemos muchas cosas. Pero, nada más llegar, mis amigos
de siempre me han dicho que estás muy triste y afligida por la decisión que tomaste. Rápidamente,
me he puesto a escribirte esta carta. Sé que la recibirás en el momento más oportuno, pues desde
aquí ya se han enviado miles de cartas similares.
Mamá, por favor, no te tortures más por lo sucedido. Yo te he perdonado en el mismo instante en
el que dejé de sentir tu grato calor de acogida en el nido que me habías preparado. Siento ahora la
misma pena que tú, la cual no te atreves a expresar. Estoy triste por no habernos conocido, por no haber
jugado juntos, crecido juntos ni, alguna vez, haberte alegrado con mis sonrisas el cansancio por el trabajo
que te daría y, el que tú realizarías para que el día de mañana fuese una persona buena, cariñosa y fiel a todo
lo bueno que de ti pudiese heredar. Ambos nos recordaremos como dos buenos amigos que se citaron en
una gran estación para conocerse, pero no se encontraron. Perdieron las señas, pero se quisieron mucho.
Sabemos que es muy triste que un hijo muera antes que su madre, pero sé feliz donde te encuentres. No
dudes nunca en que nos volveremos a encontrar y nos daremos todo el tiempo y el amor de los que ambos
no pudimos disponer. Un fuerte abrazo de tu hijo, mamá.
No creo que supieses mi nombre. Fue todo tan imprevisto…