50 años de la Conferencia Episcopal: El gran embalse de la Iglesia en España

Ni un grupo de presión, ni una patronal de obispos. La Conferencia Episcopal Española orienta a las diócesis para que la actividad evangelizadora de la Iglesia en España suene sinfónica y coordinada. Catequesis, pastoral familiar, financiación del clero…, así nos afecta su trabajo.

Por José Antonio Méndez

A juzgar por lo que algunos dicen de ella, pudiera parecer que la Conferencia Episcopal Española (CEE) es algo así como un  “minivaticano”  que rige a la Iglesia en España o, peor, un lobby político y mediático dispuesto a subyugar a la sociedad con un presunto poder en la sombra. La realidad, sin embargo, es bien distinta de esta caricatura.

Como recogen sus estatutos, la CEE –que, este octubre, cumple cincuenta años desde su creación como fruto del Concilio Vaticano II– es un órgano colegiado que tiene la misión de “promover la vida de la Iglesia, fortalecer su misión evangelizadora y responder de forma más eficaz al mayor bien que la Iglesia debe procurar a los hombres”. 

A través de sus comisiones, subcomisiones y órganos, los obispos de las setenta diócesis españolas ponen en común sus propuestas pastorales para crear una “partitura coral” en áreas como la pastoral familiar, la atención a presos e inmigrantes, la liturgia o las relaciones con los distintos movimientos, con el objetivo de que, después, cada obispo elija para su diócesis qué  “notas” quiere tocar más intensamente, y con qué instrumentos.

En palabras de monseñor Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Comisión de Pastoral Social de la CEE –quien coordina la acción caritativa de la Iglesia–, “cada obispo es autónomo en su diócesis, pero la Conferencia es como un gran embalse que lleva el agua a todas las diócesis para que, en cada una, la misma agua pueda discurrir por cauces distintos y para distintos usos”.

Estos son algunos ejemplos de su trabajo en aquellas áreas que tocan más directamente el día a día de los fieles.

– Catequesis: Que los niños de tu parroquia reciban la misma formación que en cualquier diócesis, sin quedarse anclados en el catecismo del padre Astete, se debe en buena medida al trabajo de la Subcomisión Episcopal de Catequesis. 

Este organismo ha venido renovando todos los materiales de la iniciación cristiana para la Primera Comunión, la confirmación o el bautismo de adultos. Los nuevos catecismos –Los primeros pasos en la fe, Jesús es el Señor y Testigos del Señor– son buenos ejemplos de ello.

– Pastoral familiar: Las campañas para que los católicos tomen conciencia de lo importante que es defender la vida humana frente al aborto, la multiplicación de los Centros de Orientación Familiar, la renovación de los cursillos prematrimoniales en muchas diócesis, o la ayuda a quienes viven situaciones irregulares son iniciativas que, desde hace años, llevan a cabo muchas parroquias y que tienen su primer impulso en la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la CEE.

– Pastoral sanitaria: Para que cuando tú o un familiar estéis ingresados en un hospital, la Administración os facilite la atención de un capellán que pueda atenderos y para que ese sacerdote pueda formarse ante tan delicada misión, trabaja un departamento de la CEE.

– Clero: Que todos los sacerdotes reciban una formación espiritual similar,que todos cobren lo mismo sea cual sea su diócesis, que se intensifique “la vivencia del ministerio sacerdotal ante un mundo secularizado” para que tu párroco nunca se sienta solo, que los delegados de clero dispongan de herramientas para ayudar a los curas en su labor… De esto se ocupa la Comisión Episcopal del Clero.

-Educación: Desde antes del inicio de la Transición española, los currículos de la asignatura de Religión se elaboran en esta área de la CEE para garantizar la separación Iglesia-Estado. Un área que también se ocupa de avalar la capacitación de los maestros que quieren impartirla y de defenderla frente a los ataques ideológicos que sufre. 

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