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Viajar a contramarcha reduce cinco veces la probabilidad de que los niños sufran lesiones graves en caso de accidente.

Por Blanca Ruiz Antón

La seguridad vial está cada vez más asentada en nuestras rutinas. Sin embargo, aunque el número de accidentes sigue reduciéndose paulatinamente, cuando hablamos de la seguridad de los niños aún queda camino por recorrer.
Antonio Lucas, portavoz del RACE, asegura para Misión que cuidar de la seguridad en los viajes con nuestros hijos es mucho más que elegir una sillita segura:  “También es necesario que vaya anclada al vehículo de forma correcta, no dejar elementos sueltos en el interior, conducir de manera prudente…”.
Peso y altura, no edad
Una de las medidas que contribuye más eficazmente a la seguridad de los niños es instalar una sillita especialmente diseñada para ir en sentido contrario a la marcha. De hecho, la Dirección General de Tráfico (DGT) recomienda que los menores viajen a contramarcha el mayor tiempo posible, y como mínimo, hasta los 15 meses, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante de la silla.
“La Asociación Americana de Pediatría –añade Lucas– anima, además, a no comprar las sillas catalogadas por años, sino con relación al peso y la altura, pues la sujeción depende de la complexión del niño”. “Un niño debería ir en sentido inverso a la marcha hasta los 18 kilos o los 105 centímetros de altura, algo que según las tablas de pediatría se sitúa entre los tres y los cuatro años”, precisa.
¿Por qué es más seguro?
Pero ¿por qué es más seguro? Una reciente encuesta del RACE desvela que el 40 por ciento de los menores de 3 años saca los brazos de los arneses de modo que acaban por viajar solo con la retención abdominal, lo que aumenta el riesgo de salir despedido en caso de accidente frontal o lateral. Riesgo que se reduce yendo a contramarcha. Si el alcance es trasero, la sillita en sentido inverso reduce de forma vital las lesiones cervicales, la hiperextensión cervical y el movimiento de látigo del cuello. Cuando el niño viaja en el sentido de la marcha y el golpe viene desde detrás, se multiplica por cinco el riesgo de sufrir lesiones graves, e incluso puede producirse una decapitación interna, pues el frágil cuello del niño no soporta el peso de la cabeza en un movimiento de látigo. Basta con saber que, como recuerda la DGT, en un impacto a 50 km/h, un kilo equivaldría a 32.

¿Cómo elegir la mejor sillita?

Desde RACE animan a “no comprar a ciegas”, sino informarse antes sobre las opciones de sillitas existentes y su valoración, y acudir a la tienda con el vehículo propio y con el niño para probar los modelos disponibles antes de comprar. Para dar a los padres datos concretos, RACE recomienda conocer el primer Informe de Sillas Infantiles que se publicó en 2018 y en que analizó 29 sillitas, según el laboratorio del ADAC en Landberg (Suiza). En las pruebas realizadas por este laboratorio especializado, varias sillitas de la marca Römer se sitúan entre las mejores en seguridad, ergonomía y ausencia de sustancias tóxicas, y además es posible ajustarlas al coche a través del sistema Isofix. Por altura, de 40 a 83 cm, se destaca la Britax Römer Baby-safe 2 i-size; de 40 a 105 cms, la Britax Römer Swingfix i-Size, y de 76 a 105, la Britax Römer Trifix2 i-size. El informe también señala que las sillitas de Bébé Confort Rock y Rock +Family Fix One iSize; las MaxiCosi Rock y Rock +Family One iSize; y la Avionaut Ultralite + IQ Base, todas ellas susceptibles de ir a contramarcha, obtuvieron un resultado “Muy satisfactorio”. También obtuvieron buena puntuación las sillitas Bébé Confort Axissfix Air y MaxiCosi Axissfix Air, que cuentan con airbags integrados en el acolchado.