¡Al rico (y sano) helado

Una de las mejores cosas del verano es que inaugura la temporada de helados. Cremosos, de hielo, de frutas, con palo, con galleta… Sus posibilidades son tan variadas como apetecibles, tanto para adultos como para niños, y si elegimos bien, pueden ser un postre o un tentempié saludable, porque las grandes marcas cada vez se esfuerzan más por combinar sabores deliciosos con ingredientes naturales.

Por Rosario Rodríguez

Cada persona tiene sus preferidos, pero a todos nos gusta un buen helado en verano. En la variedad está el gusto…, y también la salud, porque, aunque todos los helados sirven para refrescarnos a base de ingredientes congelados, no todos son iguales. La clasificación legal es más exhaustiva, pero a efectos prácticos podemos diferenciar dos grupos: los de base láctea –helados de crema y leche– y los de base acuosa, como sorbetes y polos de hielo.

Buenos para la salud

A muchos pueden parecerles un alimento prohibido, pero si se toman con moderación (entre 150 y 200 gramos), los expertos coinciden en que pueden formar parte de una dieta equilibrada.

Marc Grañó, asesor gastronómico de La Menorquina, explica que además de ayudar a prevenir la deshidratación –esencial en niños y ancianos–, “son fuente de proteínas, hidratos de carbono, vitamina B2 (la promotora del crecimiento de los niños), y calcio (sobre todo los de leche)”. Por si fuera poco, ¿quién no disfruta aliviándose el calor con un sorbete o una copa de helado? Al hacerlo, nuestro cerebro libera endorfinas, “que son los mediadores bioquímicos que incrementan el bienestar de la persona”, matiza Grañó.

Para toda la familia

Para los niños, los ideales son los helados de leche, mientras que los sorbetes suponen una buena medida de cerciorarnos de que toman fruta. “Combinados con fruta troceada o cereales, son una merienda perfecta”, asegura Grañó. Además, las grandes firmas tienden a crear helados infantiles cada vez menos calóricos: “Todos nuestros helados para niños tienen menos de 110 kcal, poco más que una manzana, y en los polos tendemos a sustituir los azúcares por frutas y zumo”, subraya Ana Palencia, de Frigo.

Para los abuelos resultan más recomendables los de hielo, que mejoran su hidratación, tienen menos calorías y son más digestivos. Y como muchos mayores disfrutan con la textura cremosa de los lácteos, los sorbetes son una buena alternativa. Si se trata de adultos sanos y activos, los expertos aseguran que incluir en nuestra dieta una porción de helado, sea cremoso o de hielo, es saludable, y además se puede optar por productos “mini”, que permiten disfrutar sin exceder el consumo de calorías.

Este verano, disfruta del rico y sano helado.

No es verdad…

“El helado engorda”. “La amplia variedad   de helados permite encontrar productos de 30 kcal; y de los helados más exitosos se han hecho versiones mini”, afirma Ana Palencia, de Frigo.

“Los diabéticos no pueden tomar helado”. Los diabéticos pueden tomar helados especiales, con moderación y bajo supervisión médica. “Los polos de agua son los que menos calorías aportan, por lo que resultan ideales para ellos”, recomienda Marc Grañó, de La Menorquina.

“Los helados son para el verano”. Aunque el 87 por ciento de los españoles consume helados sobre todo en verano, “se puede recomendar un consumo menos esporádico y repartido a lo largo del año”, explican desde la Asociación Española de Fabricantes de Helado.

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