Álex Visús: “Son meses para crear un vínculo fuerte con los hijos”

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Cuando los niños regresen a las aulas habrán pasado unos cuantos meses en casa. Este año, aunque llegue el sol del verano, afuera seguirá “lloviendo” coronavirus. Será un verano diferente. Misión ha pedido al coach educativo Álex Visús ideas para asumir el mayor reto formativo al que se enfrentará toda una generación de padres.

Por Isabel Molina Estrada
En los últimos meses hemos visto imágenes inéditas: un niño de cuatro años sostiene sobre sus rodillas un ordenador mientras sigue con atención a su maestra, que habla al otro lado de la cámara. 15 niños más están conectados por Zoom. Es un aula virtual. El pequeño está inmóvil. Tanto, que el ordenador ni siquiera se tambalea sobre sus frágiles piernas. El cuadro no es normal, como tampoco lo son las circunstancias que lo rodean. Pero esta escena, que a primera vista dispararía todas las alarmas, presenta oportunidades educativas posiblemente únicas e irrepetibles.
Durante meses, los padres no han tenido ni tendrán que inventarse esas frustraciones que generan personalidades resilientes –“me apetece ir de compras, no puedo; me apetece ir a la playa, no puedo”– ni  “robarle”  tiempo a las tardes interminables de deberes  escolares para exigirles a sus hijos que cumplan sus encargos en casa. La situación está servida y de ella se puede sacar provecho: ¿Quiero que recuerden la reclusión como tiempo desperdiciado e incierto, o como una temporada difícil, pero en la que su carácter se hizo fuerte y su familia se unió como una piña?
Afianzar vínculos
El coach educativo Alex Visús asegura que “se pueden sacar cosas buenas o malas de esta situación, todo depende de cómo te sitúes en ella”. Y añade: “Son meses para crear con los hijos un vínculo fuerte. Si sacáramos tan solo esto del confinamiento, habremos sacado algo realmente importante. Un vínculo estrecho es un traje de protección emocional para toda la vida”.
Esa actitud de la que Visús habla empieza por entender que “no estamos viviendo el Día de la Marmota. Un paréntesis. Esta es la vida. Y en esta situación hay un aprendizaje fundamental que consiste en entender que tú no controlas nada, pero a la vez todo depende de ti. Hasta ahora pensábamos que éramos inmunes, que vivíamos en el primer mundo y que aquí no pasaba nada”. Todo ha cambiado: esta generación de niños crecerá sabiendo que “nos afecta lo mismo que a cualquier otra persona, que somos vulnerables”, asegura.
“Nadie nos va a llevar en una cinta transportadora. ¿Que todo va a salir bien? Saldrá bien si yo actúo bien”
Las decisiones nos cambian
Visús se define como un optimista realista. “Sé que saldremos adelante, pero eso solo es posible si seguimos caminando. Nadie nos va a llevar en una cinta transportadora. ¿Que todo va a salir bien? Sí, saldrá bien si yo actúo bien. Al final, habremos cambiado, pero cambiaremos desde las acciones que elijamos realizar cada día. Y si yo salgo bien, mis hijos saldrán bien. Pero si yo salgo desquiciado, peleado con el mundo y generando un clima irrespirable en casa, mis hijos saldrán mal”.
Viktor Frankl, quien sobrevivió a varios campos de concentración nazis entre 1942 y 1945, decía que la decisión que tomaban los presos ante el campo de concentración condicionaba quién podía sobrevivir y quién no. Ante el panorama actual, Visús se pregunta “¿No podremos decidir también nosotros?”.  Y añade: “En coaching decimos: ‘Si está lloviendo, coge un paraguas’. En este momento está lloviendo coronavirus, así que necesitas un paraguas para salir fortalecido de esta situación. Ese paraguas es la forma como tú lees cada nueva situación. Ese enfoque será determinante para tus hijos porque ellos se están mirando constantemente en ti. Aunque no te pregunten, pueden ver cómo reaccionas ante el paro o si te cuesta llegar a fin de mes… Todo eso puede ocurrir, pero se puede vivir con o sin esperanza”.
Por último, Visús recuerda que “estamos en un túnel y todo túnel tiene un final. Y ese final solo llegará si tú caminas hacia él. Si te quedas parado, estás perdiendo días de vida”.

9 consejos

1. Come en familia sin pantallas. “A pesar del trabajo que tengas, puedes elegir comer deprisa y corriendo, cada miembro de la familia frente a una pantalla, o comer con tranquilidad, sin pantallas, disfrutando de la comida, conversando, con sobremesas largas y ratos donde todos se sientan acogidos”.
2. Aprovecha el tiempo de calidad con tus hijos. “¿Cuántas veces hemos pedido tiempo para estar con nuestros hijos? Ahora lo tenemos. ¿Qué vamos a hacer con él? Puedes estar con ellos y aun así trabajar más horas que nunca. O dedicar tiempo a observarlos en situaciones que ni siquiera te habías planteado, para conocerlos a fondo”.
3. Revisa a menudo el horario. “Si no tienes un horario, tendrás que inventártelo cada día. Los niños se sumergen en una dinámica de hacer lo que les apetece en cada momento, y notarán un malestar en ellos mismos. Tener horario es un aprendizaje importante para la vida. Y, dentro de ese horario, permite cierta flexibilidad. En este momento es mejor ser palmera que roble: la palmera es flexible; el roble se rompe cuando le golpea el huracán”.
4. Fortalece la conexión emocional. “Si los padres son capaces de estar conectados emocionalmente con sus hijos, los niños seguirán su rueda. En estos tiempos, o motivas desde la emoción, o los niños ‘desconectan’ y van a su bola”.
5. Ayúdales a interpretar la información. “Aprovecha las discusiones de noticias negativas para dar un enfoque positivo y realista a tus hijos. No podemos vivir aislados. Va a venir una crisis económica, ¿qué puedo hacer yo? Los padres pueden dar luz desde su historia personal; pueden explicar que en el 2008 ya se vivió una fuerte crisis económica y de ahí se pudieron reinventar un montón de cosas”.
6. Gestiona bien tu propio uso de la tecnología. “En 24 horas dedica tiempo para cada cosa: tiempo para estar aquí y ahora con los niños, sin móvil. Y tiempo para atender a los de afuera (familiares, amigos, compañeros de trabajo…). Hay que separar. Cuando mezclamos todo, perdemos de vista las prioridades”.
7. Desarrolla el arte de convivir. “Preocúpate por el bien de las otras personas. Identificar las señales de cómo están y de qué puedes hacer para que estén mejor es algo que valorar en estas circunstancias. Aprender a convivir es aceptar al otro como es y disfrutar de las cosas buenas que tiene”.
8. Cuida tus propias emociones. “Elige estar estable, confiado y esperanzado. Eso no es una emoción, es una decisión, aunque a veces la elijas desde la oscuridad. De lo que tienen que preocuparse los padres, como líderes de su familia, es de generar un buen clima emocional, pues este determina el bienestar de sus miembros y crea una coraza protectora en casa”.
9. Busca a Dios. “Ten fe y reza en familia. Con la oración, ponemos la confianza en Dios, y nos preparamos para recibir con paz la lección de humildad y austeridad que nos van a dar estos tiempos. Si no tienes fe, vas a pelo, pedaleando tú solo o, en el mejor de los casos, con la ayuda de tu contexto social, que siempre será reducido. La fe te da otra gasolina”.
Puedes encontrar este artículo en el número 56 de la revista Misión
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