Por Blanca Ruiz Antón

Ponerse en camino como santa Teresa y salir al encuentro de todos para llevarles hasta Jesucristo son los leitmotiv del Año Jubilar Teresiano, que celebran Ávila y Alba de Tormes hasta el próximo 15 de octubre. Un momento para recorrer, de manera literal y figurada, los caminos de santidad por los que transitó la santa andariega.

Si hay una española universal, esa es santa Teresa de Jesús. Tras conmemorar en 2015 el v centenario de su nacimiento, su Ávila natal y la localidad salmantina de Alba de Tormes se han vuelto a poner de gala para celebrar el primer Año Jubilar Teresiano ordinario, que se clausura en octubre. 
Atención al peregrino 
Durante este año, por toda la provincia abulense se ha recordado a la primera Doctora de la Iglesia y, por eso, uno de los puntos principales el Jubileo están siendo las rutas teresianas. 
Según explica Auxi Rueda, responsable de comunicación del obispado de Ávila, “hace tres años, en el v centenario del nacimiento de santa Teresa, se creó la ruta “De la Cuna al Sepulcro”, que une Ávila con Alba de Tormes. Ahora, en colaboración con la Diputación de Ávila, la diócesis ha diseñado tres rutas más, que recorren los cuatro puntos cardinales de la provincia con un sentido teresiano”.  
Dada la importancia de las rutas, el sacerdote carmelita Miguel Ángel González, prior del carmelo de Alba de Tormes (donde se encuentra el sepulcro de la santa), explica que un aspecto primordial del Año Santo es  “la atención espiritual de los peregrinos”, porque “quienes se acercan a estos lugares lo hacen con el corazón abierto a lo que el Espíritu les quiera sugerir, y muchos llegan a emocionarse hasta las lágrimas al ver la presencia de Dios en sus vidas”.  
Además, ese sentido de ponerse en camino enlaza el modo de vivir de santa Teresa con las reiteradas peticiones del Papa Francisco, “que nos animan a salir al encuentro de Dios y del otro, a salir de la comodidad”, destaca el prior.    
100 kilómetros 
Las cuatro rutas permiten a quien realice 100 kilómetros entre estos itinerarios y culminen su camino en uno de los lugares teresianos obtener indulgencia plenaria, siempre que cumplan las condiciones de confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa. Es decir, una suerte de Camino de Santiago de aroma teresiano, porque, como subraya el padre González, “en los lugares donde vivieron los santos van quedando huellas de Dios, y recorrer los caminos que ellos transitaron es ir tras sus pasos allí donde encontraron al Señor”. 
Turismo y fe 
Aunque Rueda precisa que el tránsito de peregrinos es constante y “raro es el día en que no hay una peregrinación proveniente de Asia”, insiste en que santa Teresa es más que un reclamo turístico: “Hay gente que viene a Ávila y le suena que es la cuna de la Santa, pero muchos otros vienen siguiendo sus huellas espirituales, y de manera específica reclaman información turística relacionada con ella, buscan rutas cronológicas, piden profundizar en su figura, dormir donde nació… Por eso es tan importante insistir en los valores espirituales, que están más de actualidad que nunca”. 
A medio camino entre la promoción cultural y la vivencia espiritual está la muestra Vítor Teresa, que se expone en el convento de los padres carmelitas de Alba de Tormes hasta diciembre. Una exposición que se acerca a Dios y a la santa a través de la via pulcritudinis, es decir, mediante la belleza estética de 150 pinturas, esculturas y objetos documentales. “Esta muestra tiene como fin ayudar a que, a través del arte, los peregrinos se acerquen a Cristo de manos de la santa”, concluye el padre González.

«Recorrer los caminos que transitaron los santos es ir tras sus pasos allí donde encontraron al Señor»

Las 4 rutas teresianas
Ruta 1: De la cuna al sepulcro  
Alba de Tormes – Ávila (112 km) 
Un itinerario vital y espiritual, desde su casa natal hasta su sepulcro.  
Alba de Tormes – Peñarandilla – Nava de Sotrobal Peñaranda – Narros del Castillo – Fontiveros Gotarrendura – Ávila. 
Ruta 2: De la salud  
Becedas – Ávila (118 km) 
Recorrido por aquellos lugares donde vivió, sufrió y ofreció su frágil salud. 
Becedas – Barco de Ávila – Piedrahíta – Bonilla  Villanueva del Campillo – Vadillo de la Sierra – San Juan del Olmo – Chamartín – Ávila. 
Ruta 3: Del confesor  
Arenas de San Pedro – Ávila (118 km) 
Para conocer su fructífera relación espiritual con san Pedro de Alcántara. 
Arenas de San Pedro – Cuevas del Valle –  
San Martín del Pimpollar – Mengamuñoz –   
Muñogalindo – Ávila. 
Ruta 4: De caminos y posadas Sotillo de La Adrada – Ávila (100km)  
Símbolo de sus cruciales viajes a Toledo, donde empezó a escribir Las Moradas. 
Sotillo de La Adrada – El Tiemblo – Cebreros – San Bartolomé de Pinares – Naturávila – Ávila 

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