Baby Led Weaning: Adiós purés y papillas

¿Una moda o una práctica de tiempos de nuestras abuelas? Al Baby Led Weaning se unen cada día más pediatras y padres para introducir sólidos en la dieta de los bebés. Analizamos este método con las expertas Gill Rapley y Tracey Murkett, autoras de El niño ya come solo (MEDICI, 2012).

Por Margarita García

¿TU BEBÉ tiene 6 meses, es capaz de mantenerse erguido, coge objetos con la mano (por Ejemplo, comida del plato de los adultos) y se la lleva a la boca? ¡Entonces está preparado para comer solo!

Este aprendizaje, conocido como método Baby Led Weaning (BLW), en español “destete dirigido por el bebé”, introduce los sólidos en la alimentación sin acudir a purés ni papillas. El bebé come por sí mismo, primero con los dedos y luego con cubiertos, como haría un adulto.

Este método, según las autoras Gill Rapley y Tracey Murkett, le llevará además de a comer solo, a jugar y explorar con los sabores reales de la comida (ya que se le ofrecen sin triturar ni mezclados en purés) y a vincular la comida con un momento feliz que lo une a los suyos, ya que se le sienta a comer en familia y se le ofrecen los mismos alimentos saludables que a sus padres y hermanos.

Toda la pirámide alimenticia

Verduras crudas o cocidas, pasta, fruta en trozos, pescado desmenuzado y lacarne en tiras. Estas son las indicaciones básicas a tener en cuenta en la elaboración del menú del bebé. Y, al contrario que la recomendación pediátrica habitual de introducir los alimentos gradualmente, BLW únicamente evita los frutos secos por el peligro de atragantamiento.

Entonces, ¿cómo es posible que el bebé no se ahogue? “Según la investigación disponible –aseguran Rapley y Murkett–, no es más probable que un bebé se asfixie con la comida que ingiere con el BLW que con el destete convencional”. La arcada se desencadena al intentar tragar un trozo de comida demasiado rápido sin haberlo masticado bien.

Se devuelve la porción de comida hacia adelante y, a veces, fuera de la boca. “Parece desagradable porque recuerda al vómito, pero si el bebé tose o vomita, los padres deben mantener la calma y dejarlo que lidie él mismo con el problema, pues es más seguro hacerlo así que, por ejemplo, golpearlo en la espalda”.

Sin sobrealimentación

Uno de los pilares sobre los que se apoya este método es que “el estómago del bebé es muy pequeño y a partir de los 6 meses la mayoría de niños solo necesitan pequeñas cantidades de micronutrientes”, además de la leche que ya toman. Por eso, Rapley y Murkett alertan del riesgo de la sobrealimentación propia de la alimentación con cuchara: “Cuando el bebé comienza a ingerir sólidos por primera vez, no busca satisfacer su apetito, pues eso lo sigue cumpliendo la leche hasta que cumpla un año”.

Sin embargo, cuando un bebé come con cuchara, el adulto decide cuánto debe comer y “es probable que coma más de lo que necesite, ya que los triturados son fáciles de tragar y el ritmo al que le damos las cucharas es más rápido que el del bebé”, aseguran.

Beneficios

Este método logra que los niños tengan una relación más sana con la comida, que sepan gestionar su apetito y que coman realmente cuando tienen hambre. “Es un enfoque más natural que la alimentación con cuchara, que apela al sentido común”, aseguran Rapley y Murkett.

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