Biblioteca imprescindible: Casona de amor y muerte

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Biblioteca imprescindible. Alejandro Casona.
Ilustración: Rikki Vélez

El dramaturgo Alejandro Casona (1903-1965) resiste el paso del tiempo. Nos lo recuerdan este año y el que viene varias efemérides (100 años de su primer poemario: La empresa del Ave María; 85 de La sirena varada y 70 años de Los árboles mueren de pie), que nos invitan a preguntarnos por su secreto.

Por Enrique García-Máiquez

Si esto fuese un juicio civil o penal, tendría que recusarme de oficio por razón de parentesco. En mi adolescencia, mi madre me recomendó ilusionada que leyese La dama del alba (1944). Cuando he ido a repasar sus obras, descubrí que en casa tenía El caballero de las espuelas de oro (1965) y, al abrirlo, vi el sello de la librería Don Quijote, de Granada, donde estudió ella, y su firma y la fecha, 1966, de sus esplendorosos años universitarios.
Por fortuna, no soy yo el que tiene que juzgar. Con Casona rige la cosa juzgada (exceptio rei iudicatae). No disfrutó de especial fortuna con la crítica, pero siempre gozó del fervor del público. Y es a pulso de sus lectores y a pulmón de las representaciones de aficionados como ha atravesado el hondón del tiempo.
Bien leído, los lectores tienen razón. Casona es un acendrado representante de su generación, la del 27, y en su obra teatral se conjugan con armonía tres características propias de su momento. El neopopularismo, que en su caso consiste en una atención estudiosa y entusiasta a las leyendas populares y al folclore. Tampoco olvida un simbolismo sugerente. Ni el sentido del humor, en consonancia con compañeros generacionales como Mihura o Jardiel Poncela. En algunas de sus comedias como La sirena varada (1934) o Prohibido suicidarse en primavera (1943), algunos elegantes diálogos recuerdan a Oscar Wilde.
Fue un autor muy fiel a sus temas, y estos son eternos, lo que explica, mejor que nada, su pervivencia. Su obra versa sobre la muerte y el amor. Cierto que también España le interesa intensamente, aunque como escenario natural e histórico para el amor y la muerte. Uno de sus dramas históricos se titula Corona de amor y muerte (1960), y trata de un personaje que le va como anillo al dedo: Inés de Castro. Podría ser el símbolo de toda su obra. Para Casona (otra vez fiel a los clásicos) la vida es más fuerte que el amor, y la victoria del amor es la vida.
Ensayista secreto
El reconocido dramaturgo también es un agente del ensayismo secreto. Tiene un ameno y sugerente estudio sobre las mujeres de Lope de Vega y una biografía de Francisco Pizarro, pero su tratado más curioso es El Diablo (1925). En este ensayo juvenil da muestra de una amplia erudición y de un tino grande en el tratamiento del tema. En principio, es un repaso del currículum del demonio como personaje literario, sobre todo en la literatura española, pero Casona sabe reírse de él a lo C. S. Lewis; y hacerlo, además, sin restarle importancia, como tantos ahora, que se creen que nos hacen un favor diluyendo la existencia del Maligno, y nos tienden una trampa. Por supuesto, lo literariamente interesante de Casona son sus obras mayores, Prohibido suicidarse en primavera, La dama del alba o Los árboles mueren de pie (1949); pero, para que su aparente sencillez y su límpida transparencia no nos confundan, es bueno recordar cuántas lecturas, qué de estudio y cuán fina psicología hay detrás de su literatura.

Puedes encontrar este artículo en el número 54 de la revista Misión.

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