Carlos Iglesias, actor: “Muere algo en la persona cuando solo te utilizan de abuelo”

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Carlos Iglesias es uno de esos rostros entrañables e inconfundibles de nuestro cine. Con 64 años recién cumplidos –el mismo día de la entrevista–, estrena Abuelos, una preciosa comedia que realza el valor de la experiencia, la capacidad de asumir nuevos retos, el papel de la familia en la sociedad y las no siempre fáciles relaciones de los padres con sus hijos mayores. Un guion que tiene mucho que ver con su propia vida…

Por José Antonio Méndez
Fotografías: Dani García

Los protagonistas de @buelos superan los 60, no necesitan trabajar para vivir y quieren sentirse útiles en una sociedad que les ignora. ¿Por qué han querido contar esta historia?
Le hice la misma pregunta a Santi Requejo, el director, que es muy joven, y me dijo que, empezando por su familia, ha visto a mucha gente fuera del juego social. Muchas personas de mi edad parece que ya no cuentan. Y es un desgaste social enorme tener fuera de juego a gente bien preparada, con experiencia de vida y en buenas facultades. Antes, tener 60 años era como tener hoy 80, pero ahora, a nuestra edad tenemos la capacidad de hacer grandes cosas y contamos con el bagaje de muchos años con un empleo, una familia o un oficio. Toda la sabiduría de los años se pierde cuando la sociedad o la familia te alejan.
Eso es lo que le ocurre a su personaje, Isidro, y a mucha gente real…
Isidro busca trabajo no porque lo necesite para comer, sino por la necesidad de saber para qué se levanta cada mañana. Muchas personas que ya han cumplido familiar o laboralmente, y hasta podrían disfrutar de la jubilación, vitalmente necesitan algo más. Y si no lo tienen, lo pasan muy mal.
¿Está pensando en alguien?
Tengo una amiga que ha terminado con una depresión después de que sus cuatro hijos se fueran de casa. Y mi padre, que era mecánico fresador en Pegaso, al año y pico de jubilarse cogió una depresión tremenda. Él había empezado a trabajar con 14 años y lo que entendía como gratificante era hacer bien su trabajo. Hoy, a estas edades se viaja más, hay más ocio, pero eso es maravilloso si tienes 15 días; cuando tienes todo el año, dices:  “¿A dónde voy? Si como en casa en ningún sitio”. Y al final, se te cae el mundo encima. Esto pasa en una sociedad en la que si no estás ocupado, parece que ya no sirves para nada. Y no es justo que no se valore levantar de la nada un trabajo, una familia, una casa, unos hijos…
Y eso que hoy los abuelos sostienen a muchísimas familias…
El problema es que a mucha gente de mi edad no se les deja ser personas, sino únicamente abuelos. Tengo amigos con los que es imposible quedar porque te dicen:  “Es que mi hija se ha ido con el marido a tal sitio y tengo aquí a los niños y… ¡ay! ¡cuidao! ¡te llamo ahora!”. Una vez está bien, pero cuando es la rutina, resulta agotador.
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¿Cómo cambia la visión de uno mismo cuando se desdibuja tu papel de padre para ser solo abuelo?
Creo que muere algo en la persona cuando solo te utilizan de abuelo. Es algo que veo mucho entre mis amigos. De pronto, eres válido para algunas cosas, pero un poquito tonto en general. He estado en conversaciones con hijos de mis amigos en las que haces algún comentario y nadie lo tiene en cuenta. Empiezas a pasar desapercibido, a ser transparente.
No hace falta que lleguen los nietos: ¿cómo cambia la paternidad cuando los hijos son mayores?
Cuando tus hijos ya no son los niños adorables con los que juegas, sino que son señores idénticos a ti pero totalmente distintos, tienes que tener mucho tacto. El matrimonio tiene que recordarse uno al otro que cuando hablas con ellos, lo haces con un adulto, y que una mala contestación puede hacer mucho daño. Yo me casé muy tarde, y mis hijos, que tienen 26 y 24 años, viven en casa. Pero cuando crecen, ves que participan muy poco de tus cosas, que tienen su personalidad, sus gustos y su vida. Ya no es la misma situación de ordeno y mando, así que tienes que buscar la mejor forma de conseguir lo que buscas: cómo le hago ver esto, cómo digo tal cosa… A veces la vida es compleja, y como nadie nos ha dicho qué tenemos que hacer, toca ir improvisando.
¿Por qué es bueno cultivar la relación aunque los hijos sean adultos?
Cuando tienes mi edad te das cuenta de que la vida pasa volando. Si no has visto crecer a tus hijos, te has perdido algo que no va a volver. Por eso, muchas personas se enteran de lo maravilloso que es ver crecer a un crío, y enseñarle las cuatro cosas que has aprendido en la vida, cuando son abuelos. Si has querido formar una familia, será por algo. Así que nunca es tarde para cuidar la relación con tus hijos, aunque sean mayores. Yo siempre he sido muy familiar.
Sus películas son amables y es imposible verle y no pensar en el entrañable Benito Lopera, de Manos a la obra. ¿Es bueno para la familia tener una mirada optimista de la vida?
Tener sentido del humor es ser inteligente. Hay que quitar hierro a la mayoría de las cosas que nos pasan. En una sociedad en la que ocurren cosas tan tremendas, el hecho de no estar en un pozo terrible es como para estar alegre y querer disfrutar de la vida, incluso para quererte más.
“Algo estamos haciendo mal”
“Pasé mi infancia en Suiza. Cuando vivíamos aquí, a mi padre le veía muy poco: se iba muy pronto a trabajar y volvía muy tarde. Hasta que nos fuimos, y a las cinco de la tarde me cogía, me subía a la bici y nos íbamos a la montaña o a nadar a un lago. Empecé a ver a mi padre con luz de día. Y pensaba: Es genial: el mismo padre, pero le gusta montar en bici, sabe nadar perfectamente y me enseña a mí… La vida empezó a ser estupenda. En Suiza era lo habitual y lo sigue siendo, como en muchos países de Europa, donde tengo amigos. Algo estamos haciendo mal cuando en España a las 9 de la noche la carretera va llena de coches que vuelven a casa. ¿Qué tiempo le queda a esas personas para estar con su familia? Si no cambiamos eso, solo se vive para trabajar, pero con mucha menos productividad, menos ilusión por el trabajo y menos tiempo para las cosas que importan en la vida”.
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