Cineforum en familia. Una noche de película

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cineforum en familia

Organizar un cinefórum en casa refuerza nuestros lazos familiares y es una ocasión excepcional para educar. Elegir una buena película, preparar el momento con entusiasmo y animar el diálogo son claves para el éxito. 

Por Isabel Andino
En casa de la familia Mata Medina los viernes son especiales porque siempre hay un buen plan: ver una película juntos y comentarla. Llevan haciendo cinefórum en familia desde que antes de que su primer hijo cumpliera un año. Ahora son tres hermanos, de 11, 10 y 5. “Comenzamos a hacer esta actividad de forma natural, porque mi marido y yo compartíamos esta afición desde que éramos novios”, comenta María Ángeles Medina, profesora de Filosofía en Secundaria. El éxito del cinefórum en su familia fue tal que, sin proponérselo, lo hicieron extensivo a otras familias. Ahora María Ángeles organiza cinefórums para grupos de distintas edades en un club escolar y en su parroquia. “El cinefórum en familia une mucho y, además, crea ocasiones inmejorables para hablar con los hijos en un ambiente positivo, relajado y distendido, y así están mucho más receptivos para recibir aquello que queremos inculcarles”, explica.
“Cada película va acompañada con los cubos de palomitas más llamativos que te puedas imaginar; incluso compramos un proyector, que nos ha dado mucho juego”.

María Ángeles Medina, profesora de Filosofía y cinéfila

Esta madre de familia, cinéfila desde pequeña,recalca la importancia de crear un contexto atractivo para que los hijos quieran ver la película y se metan en ella, de modo que el cinefórum se convierta en una experiencia que quieran repetir. “Si logras despertarles el interés desde pequeños, se habitúan a películas de distintos géneros y estilos, incluso clásicas”. 
El secreto es una buena dosis de entusiasmo. María Ángeles cuenta que “cada película va acompañada con los cubos de palomitas más llamativos que te puedas imaginar; incluso compramos un proyector, que nos ha dado mucho juego”. 
Preparar el cinefórum 
Hay un paso previo imprescindible: que los padres hayan visto la película y consultado críticas en varios sitios web fiables. “Esto lleva tiempo, claro está, pero ¿qué mejor inversión que el tiempo dedicado a la educación de tus hijos?”, argumenta María Ángeles. En casa de los Mata Medina, la dinámica empieza con una introducción para generar intriga. Luego, “en los dos o tres momentos claves que nos interesa destacar, paramos la película y les preguntamos: ¿qué ha pasado aquí? Y el diálogo surge sin forzarlo”. Después de la película, los hijos comentan lo que les ha gustado o hacen preguntas. “No se trata de darles charlas, sino de crear un clima favorable para hablar”, explica María Ángeles. 
Espectadores activos 
En definitiva, el cine es una ocasión para estar juntos, disfrutar y educar. Así lo corrobora Eduardo Navarro, crítico de cine en Cinemanet y responsable en Madrid del programa Aprendamosa amar de la Fundación Desarrollo y Persona. “Además de reforzar vínculos familiares, el cinefórum nos forma como personas”, añade Navarro. En esta tarea, como en toda dimensión educativa, necesitamos una guía. Los hijos aprenden sobre todo del ejemplo de sus padres. “Tenemos que situarnos ante la pantalla como espectadores activos, analizando lo que vemos.
El problema no es tanto los contenidos inapropiados, sino que nos eduquemos en un contexto en el que no diferenciemos lo correcto de lo incorrecto, lo bello de lo que no lo es”, explica Navarro. La trama de una película nos habla de la vida real, aunque no esté basada en hechos reales. El director “nos ofrece un mundo secundario y ficticio, pero imagen de este, en el sentido de que lo que estoy viendo en la pantalla son reacciones humanas, aunque el protagonista de la historia sea un elfo o un hobbit”, argumenta Navarro. Por eso, si el cine está hecho con maestría, se convierte en un magnífico instrumento para hacer mirar a los hijos a las verdades profundas del ser humano y al infinito. Entonces, ¿cómo elegir las películas adecuadas para nuestros hijos?
A partir de cierta edad, es bueno dejar que ellos propongan títulos, porque así conocemos los temas que les interesan, pero los padres deben llevar la voz cantante. “En casa no se puede ver de todo, porque hay contenidos que no aportan nada valioso”, pero “tampoco se trata de ver solo películas de santos”, explica Navarro. 
  1. Descubre el principal tesoro que esconde la película elegida. Estudia la película y decide previamente qué quieres destacar. 
  2. Crea un ambiente propicio. Fija día y hora con antelación, genera expectativa y prepara al ‘público’ . Por ejemplo, explica a tus hijos que una película puede tener un ritmo lento para que nos fijemos en los paisajes o en cómo evoluciona un personaje. 
  3. Guía el debate. Los padres podemos hacer de moderadores y plantear preguntas abiertas: ¿qué te ha llamado la atención? ¿Qué te ha gustado/disgustado? Las preguntas cerradas sobre los personajes o la trama también sirven para dar un criterio sin que parezca que se impone. 
  4. Valora sus puntos de vista. Como en toda obra de arte, en el cine no hay interpretaciones absolutas. A cada uno le llama la atención un aspecto, y todas las aportaciones pueden ser valiosas. 
La censura no funciona 
El objetivo es formar a los hijos para que lleguen a tener buen criterio y deseen ver películas con valores porque les gusten más. Navarro lo ilustra con un ejemplo: “No podemos actuar como el padre del cuento de la Bella Durmiente, que esconde todas las ruecas de palacio para evitar la trágica profecía. Porque, en el rincón más oscuro del castillo, la hija encuentra una y se pincha con ella”. 
En palabras de Teresa Ekobo, directora de la asociación cultural Madrimaná, cuando se educa a través del cine “no se trata de transmitir una especie de sensación ‘naif’ de que todo es ‘superbonito’, porque el mal existe, y está bien que el cine ayude a los hijos a tener una mayor conciencia de él”. Navarro añade que a veces querríamos meter a nuestros hijos en una burbuja, pero esto no es ni posible ni recomendable. 
Por eso, no se trata de reducir los contenidos audiovisuales solo a lo que sabemos que cumple a la perfección con nuestros cánones éticos, sino que Navarro recomienda integrar, es decir, optar por películas con contenidos valiosos para la educación, siempre dejando claros a los hijos los inconvenientes que tienen e incluso sabiendo sacar de ellos lo positivo. “La censura es como ‘esconder las ruecas’. Igual que necesito un entorno seguro para los hijos a la hora de ver cine, también necesito un sano realismo”, concluye el crítico de cine. 
Aquí tienes algunas páginas web donde puedes encontrar orientaciones sobre las películas para ver en familia:
PANTALLA 90. Sección de cine de la Conferencia Episcopal Española.                                     CINEMANET. Incluye un buscador de películas por recomendaciones y por virtudes para un cinefórum. ALMUDI.ORG. Cada película es valorada como ‘adecuada’ o ‘con inconvenientes’ y se informa sobre sus contenidos: diálogos soeces, sexo explícito, violencia… 

Puedes encontrar este artículo en el número 57 de la revista Misión.
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