Una dieta rica en grasas va obstruyendo poco a poco las arterias hasta desencadenar un infarto. Una dieta sana, el control y el consejo médico son las armas básicas para luchar contra este grave problema de salud.

Por Carmen Ledesma

Ataca poco a poco y en silencio. El colesterol es uno de los mayores enemigos del corazón. De forma lenta, va dejando pequeños depósitos de grasa en las arterias, que terminan por obstruirlas, provocando un infarto o ataque cardiovascular. Antes de que llegue el fatal desenlace, podemos incorporar sencillas medidas en nuestra dieta, incluso si ya existen indicios de que el colesterol ha “tomado posiciones”. Una buena alimentación y una actividad física moderada reducen el colesterol “malo” (LDL), mantienen los triglicéridos y la tensión dentro de niveles adecuados, y favorecen el estado anímico.
La dieta debe ser pobre en grasas saturadas y rica en fibra y ácidos grasos mono y poliinsaturados, tal como aconseja la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. “En concreto, las normas de alimentación deben centrarse en la disminución de nuestro consumo global de grasas, muy elevado en España, especialmente, el de las de origen animal”, subraya Manuel Gargallo, mé-dico especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Virgen de la Torre y del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, ambos de Madrid. A su vez, la práctica continua de ejercicio ayuda a disminuir el colesterol total y los triglicéridos, y aumenta la proporción de hdl (colesterol “bueno”), además de elevar la eficacia de los fármacos que reducen el nivel de colesterol.
Otras ayudas
Si el colesterol no se reduce solo llevando una dieta adecuada, los expertos recomiendan tomar productos que sirvan de ayuda adicional. Conchi Maximiano Alonso, dietista y nutricionista del portal web iNutralia, apunta que “en el mercado, los productos más conocidos que ayudan a controlar el colesterol son los complementos de ácidos grasos omega 3 y los esteroles vegetales. No obstante, una alimentación rica en alimentos con omega 3 puede tener el mismo efecto sobre los niveles de colesterol que tomar pescado azul 2 veces a la semana, y 2 nueces al día”. Por su parte, M.ª Asunción Guerri, especialista en Medicina Interna del Hospital Vithas Nuestra Señora de América en Madrid, explica que “el consumo de esteroles o estanoles vegetales, así como de fibra soluble, puede disminuir el colesterol entre un 10 y un 15 por ciento. Los esteroles y estanoles se encuentran de forma natural en pequeñas cantidades en muchos vegetales. Muchos estudios demuestran que la ingesta de dos gramos diarios reduce el colesterol ldl. Estos pueden ser añadidos a distintos productos disueltos en grasas”.
Dependencia de pastillas
Cuando el control mediante dieta, ejercicio y ayudas adicionales es insuficiente, o cuando el riesgo de sufrir un accidente cardiaco es alto, se prescriben fármacos como las estatinas. Los médicos recomiendan un uso limitado, solo hasta conseguir los valores deseados, tras lo cual se detiene el tratamiento durante un periodo para comprobar si el paciente es capaz de mantener los niveles solo con los hábitos sanos de alimentación y actividad física. La ocu advierte de que, desde el año 2000 hasta 2012, solo un 2 por ciento de las personas con niveles altos de colesterol los controlaban con dieta, y más de un 20 por ciento era dependiente de las pastillas.
Siete de cada diez personas sanas sufren ateroesclerosis o endurecimiento de las arterias, primera causa de muerte en el mundo, provocada por la acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias que forman placas que dificultan o impiden el flujo sanguíneo. Ante estas situaciones de exceso de colesterol, el médico estudiará cuál es el origen de dichos niveles perjudiciales: en ocasiones se trata de un problema hereditario, otras se debe a unos hábitos de alimentación incorrectos, o incluso pueden acompañar a otras enfermedades como la obesidad, el hipotiroidismo o la diabetes mellitus tipo 2, entre otros motivos.
La hipercolesterolemia familiar es una enfermedad genética y no tiene su origen en la dieta, pero quienes la padecen “también deben tomar precauciones y, en muchos casos, tras una valoración por parte del médico, deben seguir un tratamiento farmacológico”, apunta Guerri. En estos casos, la detección precoz es clave, y mantener una vida sana desde la infancia, vital para evitar sustos innecesarios. Más allá del colesterol, como concluye la doctora Guerri, “resulta imprescindible tener un buen control del resto de factores de riesgo cardiovascular (tensión,azúcar y peso)”.

 

Descubrimos los valores del colesterol, en una analítica, y cuál es su función.
LDL o lipoproteína de baja densidad (colesterol “malo”): transporta el colesterol a los tejidos y los vasos y, por tanto, es aterogénica, es decir, puede producir placas de colesterol que se adhieren a las paredes de las arterias y aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular.
HDL o proteína de alta densidad (colesterol “bueno”): recoge el colesterol de los tejidos y lo lleva al hígado para que lo elimine a través de la bilis.
Triglicéridos o principal tipo de grasa transportado por el organismo: después de comer, el organismo di-gie-re las grasas de los alimentos y libera triglicéridos a la sangre, que son distribuidos por el organismo para dar energía o para ser almacenados como grasa. El hígado también produce triglicéridos y convierte algunos en colesterol.
Valores recomendados por la Fundación Española del Corazón:
  • Colesterol total, menor de 200 mg/dl
  • LDL, menor de 100 mg/dl
  • HDL, mayor de 35 mg/dl
  • Triglicéridos, menor de 150 mg/dl
¿Alimentos prohibidos?
Hay alimentos que se deben evitar en la cesta de la compra para mantener a raya el colesterol, según las recomendaciones de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Otros están permitidos e, incluso, algunos ayudan a bajar el colesterol.
Evita…
  • Lácteos enteros
  • Quesos curados o muy grasos
  • Nata y mantequilla
  • Embutidos
  • Caza, carnes rojas y vísceras
  • Pastas con huevo
  • Pescados grasos
  • Foie gras
  • Mariscos
  • Repostería, bollería industrial, snacks
  • Cacao y sus derivados
Prefiere…
  • Frutas y verduras en general,
    por su alto contenido en fibra, que inhibe la absorción del colesterol en el intestino
  • Avena y salvado de avena
  • Legumbres
  • Pescado azul (contiene omega 3)
  • Un puñado pequeño de frutos secos, preferiblemente nueces (contienen omega 3) y almendras (ricas en grasas monoinsaturadas)
  • Buen aceite de oliva virgen extra para cocinar
  • Ajo, verduras de hoja verde (acelgas,  espinacas) y coles (col, brócoli y coliflor) que, según varios estudios, reducen el colesterol