El escapulario: un regalo de nuestra Madre

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El escapulario de la Virgen del Carmen no es un adorno y mucho menos un amuleto. Es una promesa y un regalo que hace la Virgen para que vivamos bajo su manto y su especial protección. Su historia se remonta al año 1251, cuando el inglés Simón Stock, superior general de los carmelitas, recibió una aparición de la Virgen con el escapulario en sus manos, y le dijo:  “Tú y todos los carmelitas tendréis el privilegio de que quien muera con él no padecerá el fuego eterno”, asegurando así la salvación eterna de quien lo lleve.

Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Además de la promesa a san Simón Stock, en 1322, el papa Juan XXII recibió una nueva aparición de la Virgen vestida con el hábito carmelita, que prometió librar del purgatorio y llevar al Cielo, el sábado después de su muerte, a cuantos llevasen vestido el escapulario en el momento de su muerte. Es lo que se conoce como “privilegio sabatino”. Además de morir con el escapulario puesto, la promesa va dirigida a quien haya guardado la castidad según su estado y rezado todos los días el oficio parvo de la Inmaculada, una expresión de alabanza a María similar a la Liturgia de las Horas. Este oficio se puede sustituir por la Liturgia de las Horas o por el rezo diario del santo rosario.
Virgen del Carmen
¿Qué es el escapulario?
Es un sacramental: un signo que nos predispone a recibir las gracias que Dios nos quiere dar a través de los sacramentos, y por medio del cual Él se hace presente en las diversas circunstancias de nuestra vida. Concretamente, el escapulario supone la consagración a la Virgen María y la confianza en su protección como Madre.
¿En qué consiste?
Es un trozo de tela que recuerda al hábito carmelita. Originalmente, era una prenda de trabajo de dos piezas, una por delante y otra por detrás, atadas por unas cintas que se ponían los monjes sobre los hombros (scapulae, en latín). Hoy en día, en realidad es un minihábito de tela marrón, que vincula a quien lo lleva con la orden carmelita y con su particular devoción a la Santísima Virgen del Carmen.
¿Basta con llevarlo?
No, el escapulario debe estar bendecido y ha de ser impuesto a cada persona por un sacerdote o diácono en una celebración especial. Una vez la persona ha recibido esta imposición, no necesitará volver a recibirla. El rito de imposición del escapulario recuerda que este “es un signo del amor maternal de la Virgen María, particularmente en los momentos de mayor necesidad”.
666 años después…
En octubre de 1917, justo 666 años después de la revelación a san Simón Stock, en la última aparición de la Virgen a los pastorcitos de Fátima, se presentó vestida con el hábito carmelita y un escapulario. Años después, preguntada por esta aparición, sor Lucía –una de las tres niñas videntes, que se hizo carmelita– respondió que la Virgen “quiere que todos lo usen, porque es el signo de nuestra consagración a su Corazón Inmaculado”.
¿Qué tiene de superstición?
Nada. El escapulario no es un amuleto. San Claudio de Colombiere decía que “ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el escapulario carmelita”. En la página web de los carmelitas (www.ocarm.org) se pueden leer testimonios de gracias físicas y espirituales.
Mi escapulario es de metal, ¿vale igual?
La imposición del escapulario debe hacerse con el escapulario de tela. Luego, se puede sustituir por la medalla-escapulario, que debe tener en una cara la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y, en la otra, la de la Virgen del Carmen. La medalla tiene que estar bendecida. Sin embargo, es recomendable llevar el escapulario de tela.
Si lo llevo, ¿me salvaré haga lo que haga?
No. El rito de imposición del escapulario pide al que lo lleva: “compórtate de tal manera que, con la ayuda de la Santísima Virgen, te esfuerces cada día más en vestirte de Cristo y hacer que su vida se manifieste en la tuya”. Y afirma también que el escapulario “es un amor que pide una respuesta también de amor”. Pero llevarlo es signo de querer responder.
Puedes encontrar este artículo en el número 56 de la revista Misión
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