¿Qué calzado escojo? ¿es bueno que herede los zapatos de su hermano? en misión hemos hablado con un experto en podología infantil sobre estas y otras cuestiones. ¡sigue sus consejos y la salud podológica de tus hijos estará asegurada!

Por Marta Peñalver

 

Todos sabemos que una mala postura o un colchón inadecuado pueden acarrear problemas graves de salud, sin embargo, no siempre somos conscientes de la importancia de cuidar el pie y el calzado que utilizamos. Algo fundamental especialmente para los más pequeños.
Javier Alfaro, profesor de Biomecánica y Pediatría en la Universidad Autó­no­ma de Barcelona, y podólogo de la Selección Española de Fútbol, asegura que “debemos ser conscientes de que hay muchas patologías y problemas que se pueden corregir siempre que las tratemos a tiempo”.
El mejor calzado
A la hora de elegir el calzado de nuestros hijos debemos procurar que los zapatos estén elaborados con materiales transpirables, que sean preferiblemente bajos (no botas) y que se sujeten perfectamente al pie con cordones o una sujeción similar. Además, es importante que la suela sea flexible, no resbale y tenga un grosor de entre 3 y 5 milímetros.
En cuanto a la talla, no debemos caer en el error de comprar zapatos grandes para que duren más tiempo, y conviene estar muy pendientes de que el zapato no se haya quedado pequeño, ya que muchas veces los niños no se quejan, pero su pie es muy laxo y un calzado inapropiado puede provocar deformidades y problemas en dedos y uñas.
¿Y qué hay del calzado para estar en casa? Alfaro recomienda que  “los niños anden descalzos en casa siempre que sea posible, y en invierno con calcetines antideslizantes”. Existen ciertos músculos en los pies que no se desarrollan bien si siempre llevamos calzado puesto.
En cuanto a que hereden los zapatos del hermano mayor, Alfaro tiene malas noticias para el bolsillo: no es recomendable pasar los zapatos de un hermano a otro, ya que “cada niño tiene una pisada distinta y la imprime en su zapato al poco tiempo de utilizarlo.
Por ello, aunque un zapato esté aparentemente en buen estado, si el niño usa el calzado de su hermano mayor puede heredar también sus problemas de pisada”. Aun así, si es posible aprovechar los zapatos que no se han usado tanto o que son de uso esporádico.

 

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