Enséñame a amar de verdad

El proyecto de educación afectiva y sexual Aprendamos a Amar lanza ahora su colección para niños de 5 a 11 años. A través de ocho nuevas unidades temáticas, los más pequeños descubren el valor de su cuerpo, las diferencias entre niños y niñas, el mundo de los sentimientos y su capacidad para querer y ser querido.

Por Isabel Molina Estrada

EN UNA sociedad que ha normalizado una educación sexual basada en enseñar a usar un preservativo, en la que el aborto es un derecho, donde la píldora del día después se puede adquirir gratis, y en la que se ha instalado la ideología de género, existe la urgencia educativa de ofrecer una educación para el amor, con rigor científico y una mirada integradora de todas las dimensiones de la persona, ha explicado en distintas ocasiones la doctora Nieves González Rico, cocreadora del proyecto de educación afectiva y sexual Aprendamos a Amar (Editorial CEPE) y directora del Instituto Desarrollo y Persona de la Universidad Francisco de Vitoria.

El proyecto acaba de presentar ocho nuevas unidades temáticas dirigidas a niños desde primero de Infantil hasta sexto de Primaria, de modo que padres y profesores tengan a mano las herramientas para transmitir a los pequeños una educación de la afectividad y la sexualidad antes de que otros lleguen a empañar su inocencia: “Nunca es demasiado pronto para descubrir la grandeza de nuestro cuerpo y de nuestro corazón, y su llamada a querer y ser querido” , asegura González Rico a Misión.

Por su parte, Eduardo Navarro, profesor del Instituto Desarrollo y Persona, añade que la sexualidad es una dimensión constitutiva de la persona y, por tanto, “se puede empezar a educar desde el primer momento, y cuanto antes se empiece, mejor”.  “Eso sí –advierte Navarro–, hay que respetar el ritmo madurativo de cada niño”.

“Aprendamos a Amar infancia ayuda a los niños a descubrir el valor del cuerpo y el sentido de la sexualidad”

PREGUNTAS ESPINOSAS

“¿De dónde vienen los niños?”. “¿Por dónde ha entrado el bebé en la barriga de mamá?”. “¿Por qué los niños tienen colita y las niñas no?”… Más temprano que tarde, los hijos formulan preguntas que toman a los padres por sorpresa. Salir airosos en las respuestas es ahora más fácil gracias a la colección infantil del proyecto de educación afectivo-sexual Aprendamos a Amar.

Eduardo Navarro, profesor del Instituto Desarrollo y Persona de la UFV, explica que no se trata solo de saber contestar, sino, sobre todo, de  “saber que lo que educa es el vínculo que se genera al ofrecer la respuesta”. Por eso, la primera infancia es clave para “crear ese vínculo, mantenerlo y hacerlo crecer”.

Por edades

Hasta ahora, Aprendamos a Amar contaba con publicaciones dirigidas a la pubertad (de 11 a 14 años) y a la adolescencia (de 15 a 18). Con Aprendamos a Amar infancia, el proyecto busca acompañar a padres, profesores y catequistas en todas las etapas escolares y de preparación a los sacramentos.

Navarro explica que el proyecto está disponible para cualquier persona que quiera llevarlo a un centro de enseñanza o la parroquia: “Desde el Instituto ofrecemos asesoramiento sobre posibles aplicaciones, con materiales audiovisuales (cine, música), actividades en campamentos, etc., y podemos acompañar en la aplicación del proyecto educativo”.

En positivo

El punto de partida de Aprendamos a Amar es una mirada positiva sobre la sexualidad: destaca su valor y belleza, ayuda a los niños a descubrir el regalo del cuerpo como visibilidad de la persona, y les enseña el sentido que tiene la sexualidad.

Además, los textos de la nueva colección contienen actividades sencillas y divertidas para los niños: hay cuentos, fichas para colorear y recortar, mímica, y juegos para que, con la ayuda de sus padres o profesores, aprendan a amar de forma entretenida.

Además de las siete unidades básicas, el proyecto cuenta con un anexo: ¡Pide ayuda: estoy aquí!, dedicado a la prevención de la violencia familiar y del abuso sexual. “Muchos niños, por motivos diversos, se han encontrado precozmente con el mal en su entorno inmediato y están necesitados de una delicadeza especial y en ocasiones de un acompañamiento clínico.

En la Universidad Francisco de Vitoria contamos con un Centro de Acompañamiento Integral a la Familia (http://recursos.ufv.es/caif/) al que pueden dirigirse con confianza y en el que les atenderemos con profesionalidad y muchísimo afecto”, asegura González-Rico.

CLAVES PARA ENSEÑAR A AMAR

La doctora Nieves González Rico da unas claves para la educación en el amor en la primera infancia, que puedes aplicar desde ya con tu hijo.

Descúbrele que la vida es un regalo. Enseña a tu hijo que la vida se recibe a través del regalo del cuerpo, y que lo que hacemos con nuestro cuerpo nos afecta como personas. Gracias a él podemos relacionarnos, amar y ser amados. Ayúdale a cuidarlo, respetarlo y entender su significado.

Dedícale tiempo. Los hijos aprenden a valorarse a través de la mirada llena de amor de los padres: valora las pequeñas y grandes cosas que va siendo capaz de hacer. Dale ternura, dedícale tiempo, genera intimidad y, sobre todo, escúchalo.

Protege su mirada. Ponle en ambientes que le permitan ver a los demás como se merecen. Reduce y retrasa todo lo posible las “pantallas”.

Enséñale el valor de los gestos. Con el lenguaje del cuerpo nos expresamos como personas. La belleza de los gestos sexuales es manifestación del amor que vive el corazón.

Muéstrale que los actos tienen consecuencias. Habrá momentos que celebrar con tu hijo, y otros en que tendrás que hacerle notar que ha escogido erróneamente. No le ahorres esta experiencia. También en la vida sexual los actos construyen o destruyen, y lo aprenderá si se entrena en lo cotidiano.

Educa en el sentido de la libertad. Ser libre de verdad es tener capacidad de escoger el bien. Ayúdale a optar, en las cosas del día a día, por aquello que le hará crecer como persona. Esto le hará fuerte para elecciones más complejas y ante la presión del ambiente.

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete gratis y recibirás la revista cada tres meses en casa

Dona ahora: ayúdanos con tu donativo para que podamos seguir contando historias como esta