Esta Navidad…¿llamo o no llamo?

Te damos las claves para quien quiera apostar por el perdón

Por José Antonio Méndez

Las reuniones y felicitaciones propias de estas fiestas pueden verse empañadas cuando hay ofensas de por medio: ¿llamo o no llamo a ese amigo que me ha hecho daño? ¿Cómo me comporto en la cena con mi hermano o mi cuñada, a quienes he ofendido?

La psicóloga Elena Sánchez Chamizo da claves para quien quiera apostar por el perdón: “Primero, hay que intentar ver la realidad tal cual es, poniéndonos en la piel del otro. Después, tener humildad y no querer quedar siempre por encima a toda costa. Es bueno tratar de ver las cualidades positivas del otro en lugar de  resaltar lo malo. También conviene hacer memoria de cuando hemos sido perdonados y de lo que supuso para nosotros”.

“Aun cuando el otro no te perdone, o no quiera pedirte perdón, “dar el paso de perdonar te dará una libertad que puede convertirse en el mejor regalo de Navidad”

En el caso de que sea a ti a quien asista la razón, y la otra persona ni siquiera reconozca su mal obrar, “puedes dar un paso para recuperar el trato cordial, hablando con el otro: ‘Tal vez no nos pongamos de acuerdo, pero si te has sentido herido, lo siento’, (sin aprovechar para añadir nuevos agravios, claro). Por eso, es mejor empezar explicando lo que uno ha sentido, sin reprochar al otro su conducta”. Así, aun cuando el otro no te perdone, o no quiera pedirte perdón, “dar el paso de perdonar te dará una libertad que puede convertirse en el mejor regalo de Navidad”.

El PERDÓN TE HACE LIBRE

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