El gimnasio, un aliado para tu salud

 

¡Pereza fuera!

Al llegar el mes de enero, existe un propósito que destaca por encima de todos: apuntarse al gimnasio. Este año, queremos ayudarte a pasar a la acción y ser disciplinado, pues sobran las razones que hacen del gimnasio un excelente aliado para tu salud.

Por Leire Moneo

Cuando nos proponemos mejorar nuestra calidad de vida, el gimnasio se convierte en uno de los mejores aliados, pues ofrece la combinación perfecta de asesoramiento, apoyo y disciplina. Tal como explica Jorge Barros, director del Departamento Técnico de Centros Supera –una red de gimnasios presente en diferentes puntos de España–, “el objetivo de estos establecimientos es brindar una amplia oferta de horarios y servicios, que potencien el bienestar físico y la salud de sus clientes. Para ello, los profesionales del fitness proponen al usuario las alternativas más adecuadas a sus preferencias, su experiencia y su estado físico”.

Experiencia global

Los mejores centros deportivos, además de personal cualificado, proporcionan espacios bien organizados que brindan al cliente una experiencia global: asesoramiento directo y personalizado, maquinaria moderna, y una oferta de actividades que comprende muchos perfiles de edad, sexo y condición física. En función de los objetivos y las características del usuario, el monitor de sala del gimnasio lo orienta sobre el tipo de actividades que encajan más con sus necesidades. “Los dispositivos más usados son los equipamientos cardiovasculares –las cintas de correr, las bicicletas estáticas y las elípticas–, pues resultan fáciles de usar y aportan una sensación de trabajo satisfactoria”, asegura Barros.

Más allá de las máquinas, cada vez es más habitual encontrar un servicio integral que va desde la consulta nutricional hasta el servicio de fisioterapia, pasando por zonas de relax, piscinas de hidromasaje, saunas, etc. “El servicio de fisioterapia es muy demandado. En Centros Supera, contamos con programas diseñados juntamente con fisioterapeutas que hacen hincapié en el alivio del dolor de espalda a través de ejercicios como el Bodylogic”, explica Barros.

El entrenador

Cuando se es novato en las “artes” de­por­tivas, es aconsejable dejarse guiar por un profesional que nos enseñe el funcionamiento de las máquinas y que cree una planificación de trabajo personalizada. Aquí entra en juego el papel del entrenador personal. La doctora Elena Jiménez, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, y profesora del Grado en Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria (ufv), explica que estos profesionales “nos permiten individualizar cada sesión, ya que las necesidades de cada uno son distintas”. Además, el entrenador personal “corrige los ejercicios que se realizan de forma incorrecta y ayuda a lograr los objetivos en menor tiempo y de forma más segura”, añade Marcos Flórez, director de Estarenforma, una plataforma de entrenadores personales a domicilio.

El buen asesoramiento se refleja también en una mayor perseverancia. “El abandono de los programas de ejercicio físico es continuo; por eso, el entrenador ayuda a mantener la motivación”, asegura la doctora Jiménez.

El apoyo de un entrenador personal o de un monitor incrementa la motivación y reduce la tasa de abandono

¿Qué ejercicios debo realizar?

Una vez que hemos dado el paso de apun­tarnos al gimnasio, es frecuente tener dudas acerca de qué ejercicios realizar y durante cuánto tiempo. Por ello, Jiménez apunta a las recomendaciones internacionales de ejercicio físico para la población general, que apuestan por incluir ejercicio aeróbico de intensidad moderada-intensa, ejercicio de fuerza con cargas bajas-moderadas y, por último, sesiones de flexibilidad en las que se trabajen todos los grupos musculares.

“Para perder peso, por ejemplo, es esencial comenzar con ejercicio aeróbico de baja intensidad e ir incrementándolo de forma progresiva y combinándolo con sesiones de fuerza. Aquí lo importante sería ir disminuyendo el porcentaje de grasa corporal e incrementar el muscular, por lo que, más que el peso, se deberían controlar otros parámetros”, detalla la especialista.

Programa personal y realista

Para completar la rutina, es fundamental incluir el calentamiento y la vuelta a la calma, pues así se logra una mejor adaptación del sistema cardiovascular y se previenen lesiones. “El calentamiento –explica Flórez– nos prepara para el ejercicio que vamos a realizar después. En general, algo de trabajo cardiovascular ligero y de movilidad articular específica para la actividad posterior puede ser suficiente”. Eso sí, este directivo matiza que los tradicionales estiramientos “son cuestionados; cada vez más estudios los relacionan con efectos más bien perjudiciales que beneficiosos”.

En cualquier caso, Flórez indica que “todo depende de las características y los objetivos de cada uno y, por eso, es importante diseñar un programa personal con metas realistas, aprender a realizarlo y, finalmente, entrenar de forma sistemática”. La constancia será la llave que nos permita incorporar el ejercicio físico a nuestra vida diaria.

10 CONSEJOS PARA UN PRINCIPIANTE

Fija tu objetivo: perder peso, aliviar dolores de espalda o cuello, ganar músculo…
Establece un tiempo realista: ¿uno, dos o tres días por semana? ¿Una hora? Ir de menos a más te ayudará a perseverar.
Asesórate bien: diseña, con un profesional del gimnasio, un programa adecuado a tu experiencia y forma física. No intentes pasar de cero a cien.
Acude en compañía: ir con un amigo o participar en clases grupales incrementa la motivación y, por lo tanto, reduce las posibilidades de abandono.
Adapta tu dieta e hidrátate:  no vayas con el estómago vacío y opta por un desayuno, una comida o una merienda ligeros, que incluyan hidratos. Bebe agua o bebidas isotónicas durante el ejercicio.
Calienta y enfría: durante el entrenamiento, la vuelta a la calma no es una pérdida de tiempo, pues evita lesiones y optimiza el esfuerzo.
Haz un trabajo completo: plantea una combinación de ejercicio aeróbico de intensidad moderada, ejercicio de fuerza con cargas bajas-moderadas y sesiones de flexibilidad para ejercitar todos los grupos musculares.
Diviértete: escuchar música mientras entrenas o apuntarte a clases que te diviertan (Zumba, aeróbic…) hará que tus endorfinas te hagan más llevadera la sesión.
Esfuérzate: el ejercicio físico implica esfuerzo, aunque también tiene su recompensa. Ve preparado para no abandonar cuando lleguen las primeras dificultades.
Evita obsesionarte: ni con la báscula, ni con el espejo, ni con los otros clientes del gimnasio. Los mejores resultados no se aprecian a simple vista.

¡ROMPE CON EL SEDENTARISMO!

Aunque no seamos conscientes, pasamos demasiadas horas sentados y eso, a la larga, pasará factura a nuestra salud. Para evitarlo, la mejor medicina es mover el esqueleto. La doctora Elena Jiménez explica que “es fundamental que la actividad física forme parte de nuestra rutina diaria desde la infancia, pues se ha demostrado que produce mejoras en la calidad de vida e incrementa la esperanza de vida. Además, reduce factores de riesgo de diferentes afecciones: controla la glucemia y los valores de presión arterial, evita el sobrepeso, fortalece el sistema inmune, disminuye el riesgo de caídas en el caso de ancianos, obtiene valores de densidad ósea más adecuados, mejora el estado anímico, evita dolores derivados de posturas incorrectas, etc.”.

Un chequeo previo

Antes de iniciar un programa de ejercicio físico, la doctora Elena Jiménez recomienda realizar un reconocimiento médico-deportivo para disponer de un historial clínico completo enfocado al ajercicio físico, así como de una exhaustiva exploración física que incluya el aparato cardiovascular, el respiratorio y el locomotor. Así, se evita realizar “ejercicios no recomendables para determinadas alteraciones de nuestro organismo”.

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