Crea un club de lectura para niños: “Leer es de valientes”

 

En un tiempo en el que la tecnología parece haber ganado la batalla a los libros, una mujer está dispuesta a demostrar que los niños sí leen y que pueden acceder a grandes clásicos de la literatura desde temprana edad. Ella es Teresa Llamas, creadora de dos clubes de lectura que hacen las delicias de niños de entre 9 y 14 años.

Por Isis Barajas

“Nada más acercarse a la ventana, la señorita Prim descubrió una habitación grande, muy desordenada, repleta de libros y niños. Había más libros que niños, muchos más, pero por alguna razón el reparto de fuerzas producía la impresión de estar equilibrado. La aspirante contó treinta brazos, treinta piernas y quince cabezas. Sus propietarios se encontraban desperdigados sobre la alfombra, tumbados en viejos sofás, acurrucados en desvencijadas butacas de cuero”.

En aquella aldea imaginaria de San Ireneo de Arnois, que tan bellamente recreaba Natalia Sanmartín en su novela El despertar de la señorita Prim (Planeta Editorial, 2013), unos niños disfrutan leyendo los clásicos y conversando sobre el sentido de la vida.

Ese gesto revolucionario que supone leer y reflexionar es lo que practican también algunos grupos de niños de entre 9 y 14 años que, en la vida real, esperan con ilusión conocer el próximo libro que leerán y que cuidadosamente ha elegido para ellos una, en este caso,  “mujer del sillón”.

El gusto por la buena lectura es lo que ha logrado Teresa Llamas, una madre de tres hijos que ha creado dos exitosos clubes de lectura para niños, y que ya ha asesorado a otras familias para que pongan en marcha el suyo propio. Apasionada por los libros desde pequeña, Teresa empezó organizando un club de lectura para su hijo Pablo y sus compañeros de equipo de fútbol, cuando estos tenían 9 y 10 años.

Todo surgió de forma casual, mientras llevaba a los chicos en coche tras un entrenamiento y  Teresa les empezó a contar que ella pertenecía a un club de lectura y lo apasionante que era leer. Los niños se quedaron tan impactados que le suplicaron que montara uno para ellos.

Ella aceptó, pero puso dos condiciones: la primera, que ella elegiría los libros, y la segunda, que cada reunión tendría lugar en casa de uno de los niños, y sus padres debían organizar un plan divertido para todos al terminar la puesta en común del libro. Niños y padres aceptaron encantados y ya son tres los años que lleva funcionando este primer club.

Tanto éxito tuvo que, un año después, su segunda hija, Candela (que ahora tiene 11 años), también le pidió organizar uno con sus amigas.

Libros geniales

Concierto de libertad, El pequeño Lord, Momo o La isla del tesoro son algunas de las lecturas que han recorrido estos jovencísimos lectores.  “Muchos libros que elijo son muy especiales para mí, los leí cuando era joven y tienen un mensaje del que pueden aprender mucho. No leemos cualquier cosa.

A mí no me importa que lean Futbolísimos, Gerónimo Stilton o Diario de Nikki, pero en el club de lectura, no. Aquí tratamos libros con temas profundos como la amistad, la libertad, el amor, el odio, la tristeza, etc.”.

Para Teresa, lo importante no es solo leer mucho, sino, sobre todo, leer bien.  “No solo me interesa que aprendan virtudes humanas a través de la lectura, sino que puedan diferenciar los libros de ahora de los clásicos universales, y aprecien la buena lectura”.

Y parece que lo está consiguiendo, porque, desde el comienzo, los niños se quedaron sorprendidos con los relatos que Teresa proponía:  “En los primeros meses me preguntaban de dónde habían salido esos libros tan geniales. Nunca habían leído historias parecidas”.

“Hay que implicarse”

Su pasión por la lectura ha llevado a Teresa a crear una cuenta de Instagram (@mtllamas) para compartir los libros que ella misma va leyendo, y aquellos que van pasando por sus clubes de lectura.  “Intento que las personas sepan que los niños sí leen, pero la única forma de conseguirlo es implicarnos en el proceso”.

De hecho, según el último informe sobre Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2017, realizado por el Observatorio de la Lectura y el Libro, de entre toda la población española, son los niños de entre 10 y 14 años los que más leen.

Sin embargo, el porcentaje lector disminuye a partir de los 15 años. Por eso, ofrecer a los menores de 14 años grandes clásicos es crucial para empezar a educar ese gusto por la buena lectura.

“Leer es de valientes. Este es mi lema y mi hashtag favorito. En mis clubes hay niños que se avergüenzan de decir que leen y, más incluso, de admitir que pertenecen a un club de lectura”, señala Teresa.

“Nuestra responsabilidad es cambiar esto para que puedan descubrir que se lo pueden pasar fenomenal leyendo y que, además, aprenden un montón”. Niños y libros, ese equilibrio perfecto.

Cómo organizar el club

Las reuniones. El club se reúne una vez cada mes o mes y medio.

El encargado. Una semana antes de la reunión, el responsable encarga a cada niño que prepare un tema sobre el libro: autor, contexto histórico, personajes…

Orden del día. En la reunión, todos evalúan el libro del 1 al 10. “Les digo que sean sinceros. Puede que un libro no nos guste, incluso aunque sea bueno”. Después, cada niño habla brevemente sobre lo que le ha tocado preparar. Finalmente, el responsable hace preguntas o un juego para afianzar los conocimientos.

El  plus del club. Al terminar, siempre hay un plan divertido que organizan los padres: un partido de fútbol o cualquier plan que dé un plus de motivación.

Ponentes invitados. Teresa recomienda que haya un único responsable que tenga alta implicación: elegirá los libros, los leerá previamente y repartirá los temas a trabajar. Pero puede apoyarse en ponentes que acudan a una reunión para presentar un libro. Ella ha recurrido a un abuelo, una editora, una antigua profesora…

Elige un buen libro.

Una de las claves del éxito es elegir bien los libros. Para ello, Teresa Llamas recomienda tener en cuenta “las características de los niños y la época en la que están (por ejemplo, el tiempo de exámenes). Los libros muy gordos no suelen funcionar y, normalmente, a los chicos les cuesta leer los clásicos más que a las chicas, porque suelen ser más lentos que los libros actuales”. Por eso, ella alterna clásicos con lecturas más recientes. El zoo de Pitus, Las Brujas, Cuando Hitler robó el conejo rosa, Mi hermano persigue dinosaurios, Correr para vivir o La lección de August son algunos de los libros que más juego han dado en el club de los chicos.

A las chicas, además, les entusiasma Mujercitas (la edición íntegra, disponible en Lumen) y clásicos juveniles como Pollyanna, Veva, El jardín secreto, Pippi Calzaslargas o Las zapatillas de Ballet. En el caso de los clásicos,

Teresa advierte de que hay que tener especial cuidado con las ediciones, porque hoy hay muchas en que se ha adaptado y reducido mucho texto, perdiendo la genialidad y el atractivo del original.

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