Los ángeles no son (solo) figuritas del belén

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Los Ángeles no son (solo) figuritas del Belén

No los llames con extraños sonajeros, ni pienses que son recursos literarios o adornos del belén, porque su existencia es incluso lógica. Son los ángeles, ayudantes personales de extraordinario valor espiritual, que nos acercan a Dios y nos animan a cuidar de los demás. Ahora que la liturgia de Navidad habla de ellos, te explicamos cómo los da a conocer la fe católica.

Por José Antonio Méndez. Con la asesoría de Eduardo Toraño, teólogo y profesor de la Universidad Eclesiástica de San Dámaso

¿Qué son los ángeles?
La fe católica reconoce que son criaturas espirituales e inmortales, con inteligencia, memoria y voluntad, creados por Dios para servirle a Él y a los hombres. El nombre ángel significa mensajero o enviado e indica su oficio.
¿Cómo sabemos que existen?
El criterio para verificar la existencia de algo no es que sea visible. Existen realidades invisibles, como ocurre con el mismo Dios. Y eso pasa también con los ángeles. Muchos textos del Antiguo y del Nuevo Testamento hablan de su existencia. Desde el plano lógico su existencia tiene sentido: si en la creación hay seres que son materia y espíritu (los humanos), y seres solo materiales (una piedra, un árbol, etc.), es razonable que haya seres solo espirituales.

Si en la creación hay seres que son materia y espíritu (los humanos), y seres solo materiales (una piedra, un árbol, etc.), es razonable que haya seres solo espirituales.

¿Cuándo fueron creados?
No hay un texto bíblico claro, pero la Tradición considera que son las primeras criaturas creadas. Los Padres de la Iglesia interpretan que cuando el Génesis dice que  “Dios creó el cielo y la tierra”, el término “cielo”  incluye a las criaturas celestiales, creadas antes que las terrenales.
¿Cuál es su función?
Son mensajeros de Dios, “agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su Palabra” (Sal. 103). Están al servicio de Dios, lo alaban, adoran y bendicen, y contemplan “constantemente el rostro del Padre que está en los cielos” (Mt. 18,10). Además, Dios dispuso a estas criaturas para servir, ayudar, proteger, instruir y guiar a los hombres.
¿En qué pueden inspirarnos?
La revelación en torno a los ángeles muestra tres aspectos que importan mucho a Dios: le adoran, lo dan a conocer y cuidan de los hombres; son los primeros que evangelizan, al anunciar la encarnación, el nacimiento y la resurrección de Jesús; y adoran al Padre y socorren a quien está en apuros.

Nos alientan a la oración y a las buenas obras; nos ponen en alerta frente al peligro y combaten por nosotros contra las tentaciones del demonio

¿Cómo nos ayudan?
Como son seres personales, pueden entrar en relación con nosotros: nos alientan a la oración y a las buenas obras; nos ponen en alerta frente al peligro; combaten por nosotros contra las tentaciones del demonio; presentan a Dios nuestras peticiones, acciones de gracia y alabanzas, y nos ponen en camino hacia Cristo, como los ángeles de Belén con los pastores. Lo que no pueden hacer es habitar y entrar en el corazón humano. Pueden interactuar con las potencias del alma (memoria, entendimiento y voluntad), pero no entrar en el alma.
Creer en los ángeles ¿es católico o es superstición?
La fe católica es cristocéntrica y trinitaria: lo más importante es creer en la resurrección de Jesús, Dios y hombre verdadero, en el Padre y en el Espíritu Santo. Pero la existencia de los ángeles, aunque no sea lo más importante, “es una verdad de fe”, dice el Catecismo. Papas como León XIII, san Juan Pablo II, Benedicto XVIy Francisco han animado a acudir a ellos como protectores en la vida y en la fe.
¿No serán una alegoría de Dios o una versión cristiana de seres mitológicos?
El Nuevo Testamento da por su­­puesta la fe en los ángeles. Algunas posiciones racionalistas cuestionan su existencia, pues los ven como una forma de personificar atributos y acciones divinas. También se rechazan por pensar que son vestigios de un politeísmo primitivo y de elementos tomados de ideologías pérsicas y babilónicas; o que son recursos literarios o una devoción infantil. Esas son simplificaciones racionalistas, que se cierran a aceptar una realidad personal espiritual que no es per­ceptible por los sentidos.

La new age da culto a los ángeles con formas gnósticas, separándolos de la fe en Cristo

La new age sí afirma su existencia, pero con cultos mágicos, tarot, llamadores…
Una posición errónea, opuesta al racionalismo, es la de dar culto a los ángeles con formas gnósticas, separándolos de la fe en Cristo. El nuevo gnosticismo fomenta una pseudoangelología como algo mistérico, que no tiene que ver con la fe católica, y que recoge la cábala judía, la literatura islámica y el mundo esotérico, con un culto intimista, arbitrario, mágico y sincrético.
La Biblia habla de distintas categorías angélicas…
El Antiguo Testamento, las cartas de san Pablo y san Pedro, y el libro del Apocalípsis hablan de distintas jerarquías angélicas, como los querubines, que están en la puerta del Paraíso, o los serafines, que rodean a Yaveh y purifican a los que son admitidos ante Dios. La Escritura cita esas jerarquías, pero no su significado. La Tradición de la Iglesia, a través de teólogos y místicos como Dionisio Areopagita (s.V), explica que hay tres órdenes de ángeles, con tres coros en cada uno: tienen el puesto más elevado los serafines, querubines y tronos, que están en el umbral de Dios. Los siguen las dominaciones, fuerzas y potestades, que actúan en el plano espiritual del cosmos. El tercer grupo está formado por poderes, arcángeles y ángeles, que hacen accesible al hombre la revelación.

La Tradición de la Iglesia explica que hay tres órdenes de ángeles, con tres coros en cada uno: serafines, querubines y tronos; dominaciones, fuerzas y potestades;poderes, arcángeles y ángeles,

En el Libro de Tobías, san Rafael se presenta como uno de los 7 arcángeles. ¿Por qué la liturgia cita solo a 3?
La literatura apocalíptica del Antiguo Testamento (s. II a.C.) habla en varios libros de tres ángeles con nombre propio: Miguel, el defensor contra el demonio; Gabriel, el revelador del plan divino, y Rafael, sanador y acompañante. A los tres se les reconoce como arcángeles. Aunque puede ser que el número sea siete, la Iglesia solo celebra en su liturgia a los tres que han sido revelados con sus nombres. Porque, con los ángeles, lo más importante es que los fieles no reparen solo en ellos, sino que acudan confiados a Aquel a quien ellos sirven: Jesucristo, el Señor, el Dios hecho hombre.
EL ÁNGEL DE LA GUARDA NO ES COSA DE NIÑOS
¿Qué es el ángel de la guarda?
El ángel de la guarda o custodio acompaña y protege a cada persona, y lleva al creyente a confiar en Dios, también en los momentos difíciles. La Tradición siempre ha considerado que no solo las personas, sino también las familias tienen su propio ángel, así como los países y las obras e instituciones evangelizadoras.
Jesús dice que los ángeles de los niños “están en presencia de mi Padre”. ¿El custodio es solo para niños?
Ese texto no dice que solo los niños tengan custodio. El Catecismo explica que todos tenemos uno hasta el final de nuestra vida. Ya san Basilio (s.IV) dice que “cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la Vida”.
Si solo Dios nos conoce interna­mente, ¿cómo nos conoce el ángel custodio?
Nos conoce como nos conocería un amigo que estuviese las 24 horas de día a nuestro lado.

Puedes encontrar este artículo en el número 54 de la revista Misión.

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