Mikel Ayestaran: “Los cristianos de Siria tiene miedo de sus vecinos”

 

Mikel Ayestaran estaba en Irak en 2014 cuando un grupo casi desconocido proclamó un califato bajo el nombre de Estado Islámico. Desde entonces, ha recorrido Siria e Irak para hablar con las víctimas del terror yihadista; y ahora recoge en Las cenizas del califato (Península, 2018) cuanto ha visto, oído… y temido.

Por José Antonio Méndez

Tras la caída del califato en 2017, ¿ha desaparecido el Daesh, o es una nueva Al Qaeda?

El califato ha desaparecido físicamente y el Estado Islámico [Daesh, por sus siglas en árabe, que tienen una connotación peyorativa] ya no controla ningún territorio. Pero el grupo sigue activo y quienes viven donde ellos gobernaron lo siguen pasando mal: hay venganzas, miedo, personas que viven en edificios sin paredes, que han sobrevivido en campos de desplazados en condiciones malísimas… Aunque no controle ningún territorio, el Estado Islámico se ha convertido en un nuevo ente yihadista trasnacional, con sucursales en el Sinaí, en Afganistán, etc., e incluso le ha disputado el trono de la yihad internacional a Al Qaeda. Aunque con la caída del califato, está por ver qué pasará.

Ni odio, ni olvido

“Solo porque no atenten en Europa no podemos olvidar al Estado Islámico, ni a sus víctimas, ni que el grupo sigue activo”, alerta Ayestaran. “Hay muchísimo odio entre la gente. Así que imagina cómo serán las próximas generaciones si Occidente no les ayuda a recuperar su vida.

¿Y qué cree que va a pasar?

No tengo una bola mágica, pero ahora están en el terreno en que mejor se desarrollan: la insurgencia. Han vuelto al lugar en el que pusieron en jaque al ejército de Estados Unidos, en 2003: el desierto que separa Irak de Siria. Por eso, lo que más temo es que vuelvan a una campaña masiva de atentados en Siria e Irak,  porque su arma más eficaz han sido siempre los suicidas y los coches bomba.

El Daesh reclutaba milicianos yendo por los pueblos en todoterreno, con cantos yihadistas a todo volu­men. ¿Mantiene ese ambiente social favorable?

Mucha gente se ha desengañado porque ha visto su auténtica cara. Pero es que en Siria la gente combatía por un plato de comida, no por afinidad ideológica. La mayoría combatía con quien pagase mejor: Frente Al Nusra, Ejército del Islam o el que fuese. Los radicales que llevaban el peso ideológico eran los que venían de fuera: tunecinos, franceses, ingleses, españoles, saudíes, chechenos… En Irak es diferente, porque el grupo nació allí y su califa es de Irak.

Si el Daesh nació en 2003, ¿por qué no se les detuvo antes?

Depende de dónde preguntes, obtendrás respuestas diferentes, porque cuanto rodea al Estado Islámico es una gran incógnita.  Yo tengo muchas más preguntas que respuestas: ¿Por qué no se les detuvo? ¿Cómo pudieron tomar Palmira, a la que solo se llega por una carretera de 200 kilómetros en línea recta por el desierto? ¿Cómo fueron de Mosul a Tiqrit en convoy, en una línea recta al lado de Bagdad, sin que nadie les detuviese? Unos te dicen que el Daesh es un producto israelí para frenar a los chiíes; otros, que detrás están Estados Unidos o Rusia para desestabilizar la región; otros te dicen que son los saudíes…

¿Y usted qué cree?

Que hay un poco de todo. Este grupo se fundamenta en los voluntarios, y eso significa que es fácilmente infiltrable. Creo que todos esos agentes internacionales han querido utilizarlo para sus propios intereses, pero se les ha ido de las manos porque a grupos como el Estado Islámico los puedes alquilar, no comprar, y al final muerden la mano de cualquiera.

El Daesh ha sido el grupo terrorista más rico de la historia. ¿Quién lo ha financiado?

Tampoco lo sabemos, porque los libros de cuentas son opacos. Lo que sí está claro es que han recibido fuertes ayudas de entidades y de particulares desde el Golfo. Además, han vendido muchas antigüedades en el mercado negro; cobraban impuestos a quien vivía en sus territorios; tomaron ciudades con bancos llenos de dinero; recurrieron al secuestro exprés, algo nuevo en esta parte del mundo; y vendieron muchísimo petróleo.

¿Y quién compró ese petróleo?

Hay muchas pruebas de que sus camiones de petróleo salían de Siria en la frontera con Turquía, que es miembro de la OTAN y socio de la Unión Europea. ¿Quién estaba detrás? Seguramente no lo sabremos nunca.

¿Cómo han vivido los cristianos de Siria e Irak este conflicto?

Ellos son las grandes víctimas de lo que ha pasado. Me duele mucho su situación, porque el origen del cristianismo está en estas tierras. Si venimos de allí, ¿cómo nos vamos a ir? En estos años ha habido un gran éxodo, pero hace poco el obispo armenio de Damasco me decía, con esperanza, que se habían ido en busca de seguridad, pero sin vender sus posesiones, y eso implicaba que podían volver.

¿Y qué impide a los cristianos sirios e iraquíes regresar a casa? 

El gran problema es que, en muchos lugares, aún no se dan las condiciones de seguridad necesarias para volver, y en otros sitios, la gente teme volver por si regresa el Estado Islámico. Hay muchos cristianos que tienen miedo de sus propios vecinos.

¿Por qué?

Porque eran personas con las que estaban conviviendo de forma normal y, de la noche a la mañana, cuando llegó el Estado Islámico, pasaron a atacarlos por su fe. La reconstrucción material de Siria e Irak es difícil, pero se llevará a cabo. Reconstruir el tejido social y la confianza entre las personas va a ser mucho más complicado.

¿Se reza más cuando se cubre una guerra en Oriente Medio?

Puede ser. En todos estos años ha habido momentos duros, como una emboscada que vivimos en 2013, en los que he pensado:  “Yo aquí no vuelvo más”. Cuando pierdes la esperanza en lo humano y no encuentras explicaciones, solo puedes apelar a Dios. Aunque lo normal es que sea a posteriori, al estar tranquilo, no justo en el momento del peligro.

¿Por qué es tan importante lo que pasa hoy en Siria e Irak?

Porque por primera vez desde la Guerra Fría tenemos confrontadas, en el mismo tablero de un país, tropas de Estados Unidos y Rusia; y además hay enfrentadas fuerzas israelíes e iraníes, y una alianza entre Israel y Arabia Saudí. Es decir, que está en juego la estabilidad de la región, la vuelta de Rusia como potencia mundial, y el corazón del mundo árabe, con dos Gobiernos más cercanos a Irán que a Arabia Saudí, lo que genera tensión entre los saudíes y no gusta a los judíos. Lo que está pasando es una auténtica guerra mundial, y nuestro futuro se juega en esa tierra.

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