Los medios de comunicación unidos en nuestra Misión

 

Misión tiene una voz propia al hablar de la fe y la familia. Sin embargo, no somos la única voz. Entre los medios que buscamos la Verdad no nos consideramos competencia, porque remamos en la misma dirección. Estas publicaciones hablan sobre nosotros y sobre la importancia de que la fe y la familia tengan eco, y nos cuentan cómo ven a Misión, cada una desde el prisma de su propio medio de comunicación.

Por José Antonio Méndez

José Luis Restán, director editorial de COPE

En medio de un vértigo de mensajes que produce aturdimiento y confusión, es necesario que en el debate público se hagan presentes verdaderas experiencias humanas. Conocer esas historias de carne y hueso, entender su raíz y su por qué, acceder a su belleza y a su verdad, es una posibilidad de mejora real para nuestra sociedad. No podemos dar por supuestas la fe y la familia, ni basta un discurso genérico para defenderlas.

Hace falta rehacer el itinerario humano que permita reconocer a la familia como un bien precioso para cada uno, y un recurso sin el cual la sociedad se precipita en el caos. Se necesitan hombres y mujeres que vivan experiencias de fe en sus ambientes, y medios que pongan esas experiencias en el foco de atención.

Misión aporta esa frescura de la experiencia de la fe vivida en las más diversas situaciones. Como su nombre indica, late en sus páginas esa pasión misionera que marca toda iniciativa genuinamente eclesial, y que implica simpatía por todo lo humano y conciencia del tesoro que significa la fe.

“Misión aporta esa frescura de la experiencia de la fe vivida”

Ricardo Benjumea, director de Alfa y Omega

Hoy es imprescindible mostrar la razonabilidad y belleza de la propuesta cristiana, no tanto en un plano teórico, sino en su concreción práctica. Se trata de una propuesta que no solo no teme, sino que desea confrontarse con otras propuestas, reconociendo lo que hay de valioso en ellas.

La Iglesia debe comunicar en varios niveles, dirigiendo sus mensajes a interlocutores externos poco familiarizados con el Evangelio, y a destinatarios católicos entre los que existe diversidad de carismas y sensibilidades. Desde el compromiso con la comunión que le caracteriza, Misión reafirma a muchas familias en su fe y les proporciona herramientas y aliento para afrontar en clave cristiana las distintas situaciones de la vida.

“Misión da aliento para afrontar la vida en clave cristiana”

José Beltrán, director de Vida Nueva

El Evangelio es la mejor de todas las noticias posibles. Y esa “alegría del amor” (Amoris laetitia) a comunicar es la que nace en el seno de la familia, y la que el Papa quiere contagiar en este tiempo en el que vivimos, ni mejor ni peor que los anteriores, simplemente diferente.

En nuestra sociedad se vislumbran amenazas y peligros, pero también está llena de oportunidades para hacer presente la propuesta de familia cristiana. A la prensa católica le corresponde la nada sencilla tarea de asentar esa apuesta del Papa por una pastoral de máximos en materia de familia, pero que no deje a nadie fuera de juego. Algo que solo es posible cuando se construyen relatos desde las inquietudes y preocupaciones de padres, madres, abuelos, adolescentes y niños.

La aportación de Misión pasa por hacer de esta tarea evangelizadora una “cultura del encuentro”, ser puente y no muro, ser voz de anuncio y de denuncia: de anuncio propositivo de la familia de Nazaret y de denuncia ante la injusticia y el abandono de muchas familias que no llegan a fin de mes, que no se sienten acompañadas ante una crisis afectiva, que se ven obligadas a dejar su tierra por su fe o porque se ven rotas por la violencia machista o por una adicción…

“La aportación de Misión pasa por ser puente y no muro, por ser voz de anuncio y de denuncia”

María Solano, directora de Hacer Familia

Cuando preguntamos a la sociedad por el valor más importante en la vida, la respuesta habitual es la familia. Sin embargo, ni el mercado ni las leyes parecen protegerla. En la sociedad civil tenemos que demostrar la importancia de una institución crucial, célula primigenia del resto.

Uno de los retos de la familia en el siglo xxi es mostrar su belleza. Hace mucho daño percibir la familia como un foco de conflictos. La familia debe mostrarse como un regalo, el lugar en el que amar y ser amado.

Misión lleva diez años aportando su granito de arena para potenciar esa imagen de belleza de la familia, esa verdad a veces oscurecida por el mal, y ese misterio del milagro de la vida.

“Misión lleva diez años potenciando la imagen de belleza de la familia”

José María Navalpotro, director de Mundo Cristiano

Es trascendental que los católicos tengan fuentes para informarse e interpretar los hechos. Poco inteligente sería limitarse a conocer la realidad por Facebook. En los medios generalistas, salvo contadas excepciones, tampoco se encuentran respuestas. Además, vivimos en un contexto mediático hostil a la fe, a la familia y a la vida. Hay que navegar contracorriente.

De Misión puedes fiarte para tener argumentos. Aporta una visión diferente y positiva sobre la familia, con claves del día a día y temas de fondo que se plantean en los hogares y que coinciden con la inmensa mayoría de familias. La defensa de la vida, de la dignidad del ser humano, o la antropología correcta frente a la ideología de género no son cuestiones religiosas.

Y es importante que sea en la prensa escrita, porque es al leer cuando mejor calan los argumentos. Sus ideas valiosas y testimonios ejemplares, unidos a una presentación moderna y atractiva, ¡no son poca aportación! 

“De Misión puedes fiarte para tener argumentos”

Pablo J. Ginés, redactor jefe de Religión en Libertad

¿Cómo educamos? Más o menos, según vimos a nuestros padres. Pero ¿qué nos enseñaron en nuestra infancia sobre móviles con acceso a ocio infinito y porno yihadista, charlas que dan transexuales en el colegio, vientres de alquiler o poliamor? Necesitamos formarnos ante estas situaciones y saber que los cristianos tenemos respuestas y propuestas. Y por eso tiene que haber profesionales actualizados que expliquen lo complejo en lenguaje comprensible, y que lo hagan rápido. Es lo que debe hacer la prensa cristiana, y para ello hay que contratar periodistas, diseñadores, analistas, pagarles un sueldo y pagar la distribución, para que sea un producto profesional.

En este contexto, Misión es impagable (perdón por la broma siendo gratuita). Su portada da vueltas durante semanas por nuestras casas, los distintos miembros del hogar pueden leer lo que les interese; es parte de la vida familiar y da formación con tranquilidad en una época de eslóganes acelerados. Este consumo sosegado hace que sea más eficaz. Las familias se la recomiendan unas a otras; inspira confianza y marca una línea clara, ortodoxa y optimista. No es clerical, se parece a otras revistas “del hogar”, pero añadiendo una fe sin complejos. Y al tratar un tema principal en cada número, aborda temas difíciles con detalle y desde distintas estrategias. Misión ha hecho un gran servicio estos 10 años y creo que hará cada vez un bien mayor.  

“Misión marca una línea clara, ortodoxa y optimista”

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