Magüi Gálvez y José Luis Gadea: “Que nadie dé por perdido su matrimonio, porque  la Virgen no lo haría”

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Magüi y José Luis son un matrimonio afincado en Málaga que, tras vivir una profunda crisis matrimonial en sus primeros 10 años de casados, seguida de una conversión en el Santuario de Fátima, encontraron en la Teología del Cuerpo de san Juan Pablo II las claves para llevar a miles de matrimonios a “otra dimensión” de su vocación: ser capaces de entregar totalmente la vida por su marido o por su mujer, como lo hace Cristo por ellos. Así nació Proyecto Amor Conyugal. Hoy, este matrimonio habla del amor sin tabúes y con todos sus matices: con lo que supone de Cruz y de Resurrección.

Por Isabel Molina Estrada / Fotografía: Isabel Permuy
¿Cómo comenzó a fraguarse Proyecto Amor Conyugal?
José Luis: Habíamos leído que el Pontificio Consejo para la Familia decía que en el matrimonio tenemos una gracia específica y que necesitamos un camino de fe y formación permanente. Nosotros veíamos que los libros que leíamos nos daban luces, pero no eran un camino para profundizar en nuestra vocación.
Magüi: Entonces la Virgen nos puso en el corazón esa intuición de buscar algo más. Sin embargo, no llegábamos a encontrar nada que se adentrara en la profundidad en nuestra vocación.
Hasta que encontrasteis la Teología del Cuerpo de san Juan Pablo II. ¿Qué os descubrió?
Magüi: Yo me enamoré de mi matrimonio. Hasta ese momento no lo había entendido desde mi vocación. San Juan Pablo II me mostró la belleza de la misión que teníamos los esposos y cómo llegar a asemejarnos a ese amor de comunión de la Santísima Trinidad. Y descubrí la llamada a desnudar nuestro corazón en presencia de Dios desde la oración conyugal, que supera con creces la unión física.
José Luis: En san Juan Pablo II descubrimos tres cosas: la primera, que sus enseñanzas seguían un orden que marcaba un camino, de modo que si uno quiere crecer en su vocación (o reconstruirla, como era nuestro caso), solo es cuestión de meterse en ese camino. La segunda cosa que descubrimos es que teníamos que ir al origen, no a las consecuencias de los problemas. Se dice mucho: “Tenemos problemas de comunicación”, y ese parece el origen de las dificultades matrimoniales, pero es solo una consecuencia. San Juan Pablo II nos hizo ver que, sanando las raíces, las ramas se sanan solas. Y la tercera es la que comenta Magüi: descubrimos la belleza de nuestra vocación. Cada vez queríamos saber más de esa llamada que nadie nos había explicado. En la medida que íbamos descubriendo esa belleza, nos íbamos ilusionando. Ahora nos da pena ver a jóvenes que no quieren casarse porque nadie les ha mostrado ese don maravilloso que es el matrimonio.
En la Iglesia existen muchas ayudas para los matrimonios. ¿Qué novedad aporta este Proyecto?
Magüi: Es un camino para amar en la dificultad, que no está de moda y del que se teme hablar, pero así es el amor verdadero, el que sana. Este Proyecto muestra la cruz como lo que es realmente: un don. La cruz te lleva a una liberación, a sanar una herida, que es para lo que vino Cristo. En el capítulo 19 del Evangelio de san Mateo, los fariseos preguntan a Jesús sobre el matrimonio. Los discípulos, al ver que suponía una exigencia, dijeron:  “Pues si esa es la condición del hombre con la mujer, no trae a cuenta casarse”. Pero el matrimonio es un camino de santidad.
José Luis: Además, el matrimonio está ligado al sacramento de la redención. Yo he sido creado como el auxilio de Dios para que Magüi se salve. Esto es otra dimensión. Son palabras mayores. Es dar la vida por el otro. La gente necesita conocer la grandeza de su vocación y eso pasa por que le digas la exigencia que tiene. Si fuera fácil, no sería tan grande. No es lo mismo hablar de una relación de pareja, o de entendimiento, que hablar de que tenemos que amar como Cristo. Los matrimonios se dan cuenta de que la vida tiene muchos momentos de cruz, pero no es lo mismo sufrir cuando hay un motivo grande por el que sufrir. Además, este Proyecto es de la Virgen y es Ella quien lo está moviendo.

“Cuando tu esposo está amable, simpático y divertido no te necesita. Te necesita cuando está nervioso y cabreado”

Una frase célebre de los retiros del Proyecto es que “Cuando tu cónyuge menos se lo merece, es cuando más te necesita”. ¿Cómo se explica?
José Luis: Quiere decir que mi misión consiste en ser corredentor de mi esposa, con Cristo. Cuando Dios pensó en crearme a mí, pensó en crear a Magüi como la ayuda que yo iba a necesitar para llegar a Él. El Catecismo es más radical, porque dice que representamos el auxilio de Dios el uno para el otro. Auxilio significa emergencia, urgencia, gravedad. ¿Y en qué somos auxilio? Pues en que yo tengo que ayudar a Dios a salvar a mi esposa, como lo hace Cristo. Él no vino a echarnos la bronca. Lo que hizo fue entregarse por nosotros. El amor se vive entregándose.
¿Eso cómo se logra en el día a día?
José Luis: Cuando el otro está cegado por su pecado, por la ira o por el orgullo, hay que entender que está metido en un agujero del que no sabe salir, y a lo mejor ni siquiera ve su agujero. Te ofende, te dice lo que más te duele. La tentación es pensar: “¡Hay que ver lo que me ha dicho, qué injusto!”. En ese momento, tengo que olvidarme del daño que me está haciendo y decir: “¿De dónde le viene este sufrimiento? ¿Cómo le puedo ayudar?”. Y tenderle la mano. Esto es el amor real. Es verdad que se pasa mal, pero es cuestión de renunciar a ti mismo porque cuando tu esposo está amable, simpático, divertido y genial no te necesita. Te necesita cuando está nervioso, insoportable y cabreado.
Tenéis dos hijos. ¿Cómo viven ellos vuestra implicación?
Magüi: Nuestro hijo mayor dijo un día: “Yo creo en Dios porque he visto lo que Él ha hecho con mis padres, y eso no es humano”. Si no hubiésemos puesto a Dios en el centro de nuestra familia, las cosas hubieran sido diferentes… para mal. Nuestro hijo mayor se casará este junio y lo está deseando. Hay padres que desean mejorar su matrimonio por sus hijos. No es lo ideal, porque tendrían que desearlo como respuesta a la llamada que Dios les ha hecho, pero es cierto que si los matrimonios vivimos lo que Dios quiere, esa será la mejor evangelización para los hijos.
En vuestro libro El Inmaculado Corazón de María triunfará en mi matrimonio (Libros Libres) se ve cómo la Virgen os ablandó el corazón (porque al comienzo del matrimonio lo pasasteis muy mal). ¿Cómo se deja al Señor actuar en un matrimonio?
José Luis: Ayuda mucho la oración conyugal, porque el mundo arrastra a cosas que te quitan la paz. En la oración, el Señor te da otra perspectiva. Recuerdo la primera vez que Magüi me abrió su corazón en oración y me contó lo que pensaba que era lo peor de ella.  A pesar de que podía creer que me iba a defraudar, lo que me transmitió el Señor fue misericordia. Ver a tu mujer luchando, te mueve a ayudarla. ¡Y cuántas cosas te quiere decir Dios a través de tu esposa! Esa mansedumbre y esa docilidad ¡lo cambian todo!
¿En qué consiste esa oración conyugal de la que habláis?
Magüi: Es una oración donde estáis tú, tu cónyuge y Dios. Luego, de forma natural, igual que Jesús se ponía a hablar con los discípulos, hablamos entre nosotros en su presencia.Muchos matrimonios rezan juntos oraciones vocales, y eso está bien, pero es por la Palabra por la que todo fue creado. Por eso, construir tu matrimonio implica compartir la Palabra.

“En la oración conyugal el Señor me ha mostrado mi matrimonio como un proyecto grande”

¿Pero eso cómo se concreta?
José Luis: Nos ponemos en presencia del Señor para reconocer ante Quién estamos. A nosotros nos ayuda imaginarnos al Señor físicamente con nosotros. Luego leemos el Evangelio del día. Después cada uno reza a solas. Cuando hemos terminado la oración personal para ver qué me quiere decir Dios a mí, volvemos a hacer la misma oración, esta vez en alto. Yo abro mi intimidad con Dios a Magüi y ella hace lo mismo. Era lo que hacía Cristo cuando hablaba con el Padre en alto. Ahí el Espíritu actúa.
¿Esa oración juntos puede transformar un matrimonio?
José Luis: A mí me ha mostrado la belleza interior de Magüi, que supera la estética física. Es una belleza indescriptible. Yo le pregunto: “¿Qué te ha hecho Dios para que me gustes tanto?”. Y es que me ha mostrado la belleza de su intimidad. Eso solo puede ocurrir en oración. Ves a la misma mujer, pero más hermosa. Ves el mismo matrimonio, pero como un proyecto grande.
En el libro abrís vuestra alma. ¿De dónde sacasteis la valentía para contar vuestra historia?
Magüi: Nosotros vamos diciendo sí a lo que la Virgen nos pide. Álex Rosal (el editor) nos propuso escribirlo y nos dio como fecha de entrega el 1 de septiembre de 2019. Nos sorprendió porque es la fecha de nuestro aniversario y también de la llamada que tuvimos de la Virgen. Así que pensamos: “Ella lo debe de querer” ¡Pero no teníamos tiempo para hacerlo! Fue con motivo de la renovación de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, que varios matrimonios del Proyecto empujaron y se formó un equipo para escribirlo. Ahí la Virgen dijo: “Ya no os escapáis”.
¿Y cómo encontrasteis ese tiempo que no teníais?
Magüi: Nos fuimos diez días a Fátima para terminar de diseñar el segundo retiro, y salió también el libro. El Espíritu Santo iba por delante y las ideas salían solas.
José Luis: Siempre dejamos que la Virgen nos marque el ritmo. Desde nuestra conversión en 2002 hasta el 2016, que se ofreció el primer retiro del Proyecto, vivimos nuestro Nazaret: una etapa de silencio. En 2016, dimos nuestro primer testimonio en Asalto al Cielo, por invitación de un matrimonio que vivió una conversión brutal en uno de los retiros. Su director espiritual, el padre Álvaro Cárdenas [cuya historia publicó Misión en el número 55], al ver lo que había pasado con este matrimonio, nos propuso grabar el testimonio. El día anterior lo pasamos entero ante del Sagrario. Luego salimos a dar el testimonio sin papeles y sin reloj. Tenía que durar una hora, y duró 59 minutos y 30 segundos.
¿Hay algo más que queráis añadir?
José Luis: Que este Proyecto no es para matrimonios en crisis, es para todos. Algunos llegan “de sobrados”, como dicen ellos, y descubren una grandeza que les ilusiona. Otros han venido con unas crisis brutales, llevaban varios meses separados o incluso años divorciados. Es bueno que los matrimonios hagan el retiro y que después se apunten al itinerario para matrimonios basado en las catequesis de san Juan Pablo II, que son reuniones una vez al mes. Ahí se va aprendiendo el plan de Dios para el matrimonio en el orden que hay que aprenderlo. Y los matrimonios con más problemas pueden pedir un matrimonio tutor. Que nadie dé su matrimonio por perdido, porque la Virgen no lo haría, y este proyecto es de Ella.
Los retiros
Proyecto Amor Conyugal lleva cuatro años ofreciendo un retiro de un fin de semana que se ha extendido por toda España. Próximamente lanzará un segundo retiro. “Nuestra idea es llegar a crear cuatro retiros consecutivos”, explican Magüi y José Luis. Cuando les preguntamos en qué consiste el segundo retiro que ya tienen preparado, comentan que “en el primero, ves el plan de Dios para tu matrimonio. En el segundo, te adentras en las profundidades de tu verdad: conoces realmente quién eres, cómo te afecta el pecado y cómo puedes evitarlo. Encuentras herramientas para estar en esa alerta que te dice Jesús en el Evangelio: ‘Estad atentos’, porque la infidelidad del hombre no anula la fidelidad de Dios ni la gracia del sacramento, pero tenemos que conocer cómo colaborar con ella. Entramos en el mundo de las pasiones y los deseos; buceamos en el corazón humano y en la gracia que Dios ha puesto en él”.
Puedes encontrar este artículo en el número 56 de la revista Misión
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