Mamá y papá también se hacen preguntas – Revista Misión

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Padres sentados en el sofá y mirando sonriente hijo

En un tema tan delicado como la educación afectiva y sexual es normal que surjan infinitas dudas, no solo a los niños, sino también a los padres, que no siempre saben a quién recurrir para resolverlas. Para dar respuesta a estas cuestiones, en Misión hemos hablado con Nieves González Rico, del proyecto de educación afectiva y sexual Aprendamos a Amar.

Por Marta Peñalver

¿Qué pasa si nuestros hijos nos ven desnudos en casa?
De 3 a 5 años, es frecuente que quieran ver el cuerpo desnudo de sus padres, saber cómo se nombran sus partes e incluso poder tocarlo. Es parte de la curiosidad sexual propia de la edad, les ayuda a identificarse con su propio cuerpo, y no encierra ninguna malicia. Forma parte del deseo de conocer la realidad y de la sorpresa permanente que supone la vida para ellos. A medida que van creciendo, se educa en ellos el pudor que protege la intimidad a través del ejemplo. Si entran en la habitación o en el baño por sorpresa, reaccionamos con naturalidad y nos cubrimos sin aspavientos. No se trata de exhibirse desnudos ante ellos, ni de cerrarse a cal y canto. Lo importante es transmitirles que el cuerpo es un tesoro, ¡y por eso se protege!
¿Y si nos sorprenden manteniendo relaciones?
¡La peor parte se la llevan los padres a los que se les acaba el plan previsto! Si tu hijo tiene corta edad, es probable que se quede mirando y pregunte con sencillez:  “¿Qué estáis haciendo?”. Si es más mayorcito, saldrá de la habitación más deprisa de lo que ha entrado. Instintivamente vosotros os cubriréis con la sábana (¡espero que exista!). Al pequeño que os observa con asombro le podéis decir:  “Nos estamos dando muchos besos y abrazos porque nos queremos muchísimo. Ve a tu habitación que en un minuto iremos a ver qué necesitas”. Al niño más mayor, que no sabe qué hacer, conviene ir a buscarle y explicarle lo mismo, añadiendo que hay un espacio que está reservado para papá y mamá y que, si ve la puerta cerrada, es importante que llame antes de entrar. Poner un pestillo dará tranquilidad a los padres.
¿Por qué se toca mi hijo pequeño? ¿Qué debo hacer?
Si está en edad preescolar, verás que descubre el mundo a base de tocarlo. También su cuerpo y sus genitales. Al tocarse siente placer y por eso tiende a repetirlo, como todo descubrimiento placentero: comer su fruta preferida, el peluche que pide para dormir, etc. Se frotará especialmente si está cansado o nervioso. O también si está relajado en la cama o el sofá. Esto no es masturbación ya que no tiene un contenido sexual para él. Mejor decir autoestimulación. ¿Qué hacer? Normalmente se regulan solos sin necesidad de intervenir. Si vemos que ese comportamiento se está fijando en el tiempo, podemos atraer su atención hacia otra situación placentera:  “Vamos a jugar a algo”,” te voy a rascar la espalda un ratito”, etc. Si la conducta es excesiva o el niño ya es más mayor, la pregunta es: ¿Qué le puede estar generando ansiedad? Conviene preguntar en el colegio y estar atentos al entorno.
¿Y si habla o tiene expresiones inapropiadas para su edad?
Claramente en algún lugar está escuchando lo que luego repite en casa. Conviene preguntarle, sin agobiar, dónde escucha estas expresiones o temas para poderle acompañar adecuadamente y que sea oportunidad de encuentro y educación. Y también de prevención. Explícale que las cosas bonitas se pueden estropear si les ponemos palabras feas. Es lo que sucede, por ejemplo, con muchos  “tacos”  que repiten sin saber muy bien lo que significan. Dirige su mirada hacia la belleza del cuerpo y la sexualidad y, luego, establece la norma precisa para hablar en vuestro hogar:  “En casa no hablamos de este modo”.  Y cuantas menos pantallas en su vida, mucho mejor.
¿Y si pregunta algo que creo que no le toca conocer aún?
Si te pregunta, es que necesita una respuesta y te ha buscado a ti, reconociendo tu autoridad. Eres afortunado como padre o como madre. Responde con sencillez, y siempre con la verdad. Si te parece una cuestión adelantada para su edad, no des excesivos detalles, sé prudente, pero responde. Lo más importante no es el contenido, sino la confianza que generas en tu hijo:  “Papa o mamá de esto saben”. Si no le acoges acogiendo su pregunta, la próxima vez se lanzará a preguntar a un amigo o a buscar en internet. ¡Los padres por lo general llegamos tarde!
¿Debo anticiparme a posibles dudas sobre sexo que pueda tener?
Lo más bello de la familia es generar desde la primera infancia un clima de naturalidad y confianza que permita a tus niños preguntarte todo lo que desean saber. No debes adelantarte en exceso a su momento vital, pero mejor antes que tarde. Recuerda que la aportación de los padres es llenar de sentido el afecto y la sexualidad. Tus niños están bien hechos y han sido creados para el amor y la vida. Desde esta clave todo es oportunidad: sus cambios físicos a medida que crecen, el ambiente escolar con todo lo que regala, situaciones de las familias de origen especialmente en vacaciones, la actualidad que escuchan, etc. Aprovecha las oportunidades educativas diarias en pequeñas dosis.
¿Puedo educar igual a mis hijos e hijas? ¿Y abordar los mismos temas?
Al educar hay un  “¿qué deseo trasmitir?”  y un  “¿cómo hacerlo?”. Con relación a la primera pregunta, no hay diferencias entre hijos e hijas. Aquí se encuentran los grandes valores y las virtudes que deseamos poner ante sus ojos para que orienten sus pasos en la afectividad y la sexualidad: el valor de su persona y la de los demás, el respeto, la generosidad, la asertividad, la capacidad de demorar las gratificaciones, la prudencia, la templanza, su necesidad de amar y ser amados.  En el  “cómo” influye la personalidad de cada hijo, su edad y también su sexo. Es evidente, por ejemplo, que niños y niñas no enfrentan las mismas inquietudes con relación a su cuerpo, o que los tiempos de maduración de la identidad personal y sexual son distintos. Su mundo emocional puede expresarse también de forma diferente y necesita ser acogido en su unicidad. Es todo un arte que los padres, con su amor, pueden desarrollar.

 

¿A quién puedo recurrir si me surgen dudas sobre este tema?
  • www.aprendamosamar.com
  • Hablemos de sexo con nuestros hijos (Palabra, 2008). Por Nieves González Rico. 
  • Aprendamos a amar 5 a 12 años. Proyecto de educación afectivo sexual para niños (CEPE, 2018). Por Fundación Desarrollo y Persona.

 

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