Olatz Elola de @blessings: «Dios es moderno»

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Olatz Elola de @blessingsDejó un sueldo fijo para crear una empresa de regalos cristianos: Blessings; una tienda online que ha dado lugar al Universo Blessings en el que ella, su marido y sus tres hijos transmiten la belleza de la vida familiar y matrimonial.

Por Margarita García
Fotografía: Dani García

Lo primero que llama la atención de Olatz es… su nombre. Se lo debe a la advocación de la Virgen de una pequeña ermita guipuzcoana. Y lo segundo que salta a la vista para quienes forman parte de sus 14.000 seguidores en la red social Instagram a través de la cuenta @blessings es que no para quieta. Esposa, madre de tres hijos y emprendedora, dueña de una tienda online de regalos cristianos. Llegar hasta aquí ha supuesto un camino, también de conversión personal.
¿En su vida hay un antes y un después con respecto a la fe?
Siempre he tenido fe, pero la que heredé estaba basada en las normas y así viví hasta que no me aportaba nada. Dejé de comulgar, pero no de ir a misa por tranquilizar mi conciencia. Cuando iba y escuchaba, sentía una llamada interior que me pedía más, pero no sabía qué era.
¿Lo descubrió?
Pasé tiempo sujetando una mediocridad que me estaba matando, hasta que me encontré muy de casualidad en un lugar donde nunca había pensado estar: con las Misioneras de la Caridad en Faro (Portugal), en un voluntariado que no quería hacer pero que terminé haciendo porque no supe decir que no… Allí bañaba a una anciana de 87 años a la que le crujían los huesos. Esta realidad me hizo darme cuenta de la fragilidad humana, y al verme frágil me puse delante de mi pecado. Lejos de sentirme juzgada por Dios, me sentí muy amada y no entendía por qué. Si era tan miserable, ¿por qué me quería? En la capilla, con las misioneras, volví a escuchar ese “dime que sí, dame más”. Y esa pregunta que en Madrid no tenía sentido, amada en lo más miserable de mi ser sí lo tenía, porque si alguien te quiere así, ¿cómo decirle que no? Sin saber muy bien a qué, le dije que sí a Dios.

«Entiendo por evangelización 2.0 retomar eso que está dormido en ti o que pensabas que vivías tú solo»

¿Y qué ocurrió?
Mi vida cambió de rumbo, porque encontré un camino al que podía volver siempre. Tras ese sí, hubo muchos más. Y empecé a vivir una aventura.
Su principal aventura es su familia, pero Blessing también es parte de ese “sí”. ¿Cómo un ingeniero agrónomo termina creando una tienda online?
La vida a veces te lleva a estudiar una cosa que no te hace feliz, pero cuando descubres lo que te llama, en mi caso el marketing, ya casi tenía la carrera acabada, así que terminé la ingeniería e hice un máster en marketing. Descubrí que no era un campo ajeno a Dios, que Dios es moderno, bonito y bello, y a veces somos nosotros quienes no lo comunicamos así.
Preséntenos Blessings.
Yo trabajaba en marketing en una empresa y, por entonces, Jose y yo tuvimos a nuestro primer hijo. No encontraba láminas bonitas para su habitación, así que la hice yo. Jose me dijo que la vendiera, porque eso le pasaría a más gente. En seis meses creamos la web y me dedicaba a ello como un hobby. Luego nos dimos cuenta de que no podía llevar las dos cosas y dejé el trabajo. Cuando uno siente la llamada, da el salto porque sabe que Dios no le deja en la estacada.
¿Y la cuenta en Instagram?
Nos percatamos de que no tenía sentido la tienda sin enseñar lo que somos. De ahí el Universo Blessings. En el blog y en las redes empezamos a contar cómo vivíamos: nuestra conversión, el matrimonio, la sexualidad… Mucha gente se acercó a decirnos que les ayudábamos a no sentirse bichos raros, y eso compensaba todo.
¿Cómo dar testimonio en redes sociales sin exponer la intimidad familiar?
Somos muy estrictos con guardar nuestra intimidad, porque puede ocurrir que por hacer un vídeo genial, me olvide de que tengo un marido. Tenemos claro que si nos perdemos un momento en familia por estar grabando, no se graba. Si vemos que tenemos que contar algo, lo rezamos. Hay una pregunta que me sirve de filtro: “Si mañana me muero ¿lo quiero para mí? ¿por qué me lo guardo?” . Si descubrimos que hay gente con sed de algo, entendemos que a nosotros alguien nos lo contó. Por ejemplo, un vídeo sobre métodos naturales o que alguien le diga a una persona que se puede tener un noviazgo con Dios. Una chica me dijo que estaba embarazada del tercero y tenía miedo, pero al ver nuestro “24 horas con Blessings”   vio que se puede. Me gusta enseñar lo desastre que somos porque si Dios ha podido conmigo, no hay caso que se le resista.

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¿Cómo gestiona las críticas y la adulación?
El tema de las redes lo vivía muy mal porque me tomo fatal las críticas negativas y a las positivas les doy poco valor. Llegó un momento en que le dije: “Señor, si esto lo vas a hacer así, tenemos que trabajarlo” . A partir de ahí, con una crítica yo decía: “Señor, la cruz es contigo y la gloria es para ti”. Si viene una experiencia mala, Él la carga conmigo; si viene buena, es para Él. Me ayuda mucho ofrecerlo de esa manera. A veces hago algo con todo el cariño y no tiene repercusión y, otras veces, algo que no te has currado pero que has visto de Dios, tiene una acogida espectacular. Esto lo que me dice es  “que no es por ti, ni para ti” , y me recuerda que Blessings lo lleva Dios. Jose, mi marido, también es emprendedor, y los dos sabemos lo que es vivir de la Providencia: cada mes hay milagros, clientes… Dios “se encarga”  de las facturas. Y eso nos ayuda a vivir y disfrutar de lo que hay hoy.
Familia numerosa, emprendedora, eventos, redes sociales… ¿de dónde saca el tiempo?
Cuando a alguien le apasiona algo, saca tiempo de donde no hay. Yo lo saco de dormir. Cuando se acuestan los niños vuelvo al ordenador. Cuando trabajo intento ser efectiva.  Ya no tengo tiempo de ir de compras, de cuidarme, y los cafés con amigas son cortos. Solo “pierdo el tiempo” con los niños, porque el mayor regalo que les podemos hacer es perder el tiempo con ellos. Podríamos comer mejor o tener la casa más limpia, pero eso no compensa pasar la tarde tirada en el suelo con mis hijos.
¿Es necesaria la evangelización en redes sociales?
Para mí, evangelización como tal, es muy difícil, porque llega un punto en que la experiencia de Dios tiene que ser personal, y convertir lo virtual en personal es complicado. Blessings no evangeliza en redes: crea comunidad de gente que conoce a Dios pero a la que le cuesta llevarlo a su vida diaria. Yo entiendo por evangelización 2.0 retomar eso que está dormido en ti o que pensabas que vivías tú solo. Mucha gente me ha escrito diciéndome que ha retomado la oración, que ha vuelto a su parroquia… Esto es lo que despiertan las redes, pero descubrir quién es Jesús por redes sociales lo veo difícil, entre otras cosas, porque las propias redes se encargan de llevarte a perfiles afines a ti, así que Instagram no te va a llevar a perfiles cristianos si nunca has tenido contacto con la Iglesia.

 

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