En verano no solo hay que proteger nuestra piel del sol. Según la actividad al aire libre que realicemos, es necesario usar unas gafas de sol determinadas.

Por Carmen Ledesma

La piel no es la única que necesita un buen escudo contra el sol. Nuestros ojos también sufren los efectos de las radiaciones solares y, sin embargo, suelen ser los grandes olvidados.
El uso de gafas de sol no está aún tan extendido como debería, y además los oftalmólogos recuerdan que no vale usar cualquier tipo de lentes solares, como las que se venden en bazares o puestos ambulantes.
“Las gafas han de estar homologadas, con el marcado CE de la Unión Europea, y deben cumplir características específicas para que nos protejan del exceso de luminosidad y de las radiaciones UV”, explica Carlos Crespo, director comercial de Multiópticas.  Y ahí tiene mucho que decir el color de las lentes, que no es una simple tendencia de la moda.

El color de las lentes tiene un fin específico: actúa como filtro solar

 

El color no es solo moda
Cada tonalidad tiene un fin específico, porque actúa como filtro solar. Como explica Crespo, “existen varios tipos de filtros solares, pero los tres colores más utilizados en gafas de sol son: el marrón, que mejora el contraste y se suele recomendar para personas miopes; el gris (negro), que casi no altera la percepción de los colores y se recomienda a miopes e hipermétropes; y el verde, que reduce la intensidad de luz manteniendo la claridad de la visión y es óptima para personas hipermétropes”. 
También hay filtros amarillos o anaranjados, que aumentan el confort visual, mejoran el contraste y no alteran los colores naturales. Están recomendados para personas con patologías como glaucoma o degeneración macular; y filtros de espejo, perfectos para practicar deporte al aire libre, ya que controlan el deslumbramiento y los brillos.
Por último, las gafas con lentes polarizados tienen el valor añadido de eliminar los reflejos no deseados que llegan de superficies brillantes, y son ideales para conducir o disfrutar en la playa o en la piscina. 
¿Filtro o categoría?
Los oftalmólogos advierten de que no debemos confundir el filtro, es decir, el color, con la categoría de la lente, que va de 0 a 4 y tiene que ver con la protección frente a los rayos UV, las radiaciones nocivas del sol.
Por ejemplo, para deportes de exterior, los expertos recomiendan gafas de categoría 3, polarizadas y espejadas, salvo en deportes acuáticos (o de nieve, para el próximo invierno), en los que se aconseja la categoría 4, que protege más de la reflexión de la luz en las superficies brillantes. 
Por eso, este verano, ten mucho ojo con la protección de tus gafas… ¡que viene el sol!  

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