Proyecto amor conyugal: un itinerario espiritual para matrimonios católicos.

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La Teología del Cuerpo de san Juan Pablo II puesta al alcance de la vida diaria de los matrimonios

En tan solo tres años, los retiros de Proyecto Amor Conyugal se han extendido desde Málaga –donde viven sus creadores José Luis Gadea y Magüi Gálvez– a más de diez ciudades de España. Su demanda es tal, que cuando se abre la inscripción online a un nuevo retiro, las plazas se llenan en menos de dos minutos.

Por Isabel Molina Estrada

José Luis y Magüi son los creadores del Proyecto Amor Conyugal, un itinerario para matrimonios que comenzó gracias a una fuerte experiencia de encuentro con la Virgen que vivieron en Fátima. Allí habían acudido en una peregrinación de su parroquia, en una etapa de crisis matrimonial.  Y entonces comenzaron una andadura que los llevó a descubrir la teología del cuerpo de san Juan Pablo ii, recogida en 129 catequesis que el Papa polaco pronunció semanalmente durante cinco años: entre 1979 y 1984.
Sofía Juste y Ángel Pedrós (matrimonio tutor de este Proyecto) conocieron a José Luis y Magüi en un viaje a Madrid.  “Llevábamos un tiempo estudiando la teología del cuerpo y nos parecía una maravilla, pero nos resultaba muy elevada y teórica. No sabíamos cómo aterrizarla en nuestro matrimonio”, cuenta Sofía.  “El día que conocimos a José Luis y Magüi nos quedamos charlando con ellos hasta las tres de la mañana, porque vimos que ellos habían logrado llevar esa teoría a la práctica”, precisa Ángel.
Desde ese momento, cada vez que José Luis y Magüi viajaban a Madrid se reunían con grupos de matrimonios.  “Organizamos un grupito que iba rotando por diferentes casas, y así estuvimos un año y medio. En 2016, ellos nos anunciaron que iban a organizar un retiro donde resumirían la teología del cuerpo que habían estado repasando en sus grupos de matrimonios”, recuerda Sofía.
Retiros y catequesis
Así tuvo lugar en Málaga el primer retiro de Proyecto Amor Conyugal, que se ha ido extendiendo a Sevilla, Córdoba, Jerez, Madrid, Barcelona, Salamanca, Valladolid, Pamplona, Valencia y Toledo. Más de 1.000 matrimonios ya han hecho esta experiencia de 48 horas (de viernes a domingo) que  “permite que te enamores de tu vocación matrimonial. Ahí te das cuenta de que el matrimonio es un camino de felicidad, no un intento por sobrevivir en una mera convivencia pacífica”, aseguran María José Lucena y Agustín Conde, otro matrimonio tutor.
Después del retiro, los matrimonios pueden continuar este itinerario en grupos de catequesis mensuales que se organizan en parroquias.  “Una vez haces el retiro, te quedas deslumbrado y caes en la cuenta de la belleza del matrimonio. Entiendes que necesitas seguir formándote, porque si vives el matrimonio como Dios lo pensó, te puede hacer inmensamente feliz”, dice Agustín.
Abierto a todos
Proyecto Amor Conyugal está abierto a todos los matrimonios:  “Los que se lleven bien, regular o fatal; aquellos que pertenecen a un movimiento de la Iglesia (porque Proyecto no es un movimiento) o a ninguno”, comenta Agustín.  “Si estás bien en tu matrimonio, Proyecto Amor Conyugal te ayuda a poner a Dios en el centro; si tienes una crisis puntual, la sanas; y también ha ayudado a matrimonios que tenían ya puesta la demanda de divorcio o en los que uno de los dos había tomado la decisión de irse de casa”, añade Sofía.
“Nosotros no veníamos de vivir un matrimonio en estado de destrucción radical –señala Agustín–. Nos habíamos llevado siempre bien”. María José, su mujer, puntualiza:  “Fuimos al retiro por buscar un camino en la fe que pudiéramos vivir juntos como matrimonio, pues hasta entonces habíamos vivido una espiritualidad cada uno por separado. Ahí vimos que el matrimonio es realmente una vocación querida por Dios, porque hasta entonces pensábamos que Dios prefería la vocación religiosa y los demás éramos el cajón de sastre. Y lo cierto es que si tu vocación es el matrimonio, se concreta en tu esposo, y en él está tu respuesta a Dios”.
Y es que, según lo han contado José Luis y Magüi en distintas ocasiones, Proyecto ofrece ese camino para vivir la espiritualidad matrimonial. Ellos se han encontrado con matrimonios donde uno de los dos cónyuges es más religioso y se refugia en Dios, dejando de lado al otro,  “pero Dios no quiere eso” , aseguran.  También otros, de misa diaria y que llevan muchos años intentando ser santos, “pero a quienes nadie ha orientado en su vocación matrimonial y lloran emocionados al encontrar estas catequesis”, comentan en sus charlas.
 
Una ayuda adecuada
Al preguntarles a estos matrimonios tutores cómo les ha ayudado Proyecto Amor Conyugal en su vida diaria, Ángel comenta que él ha entendido que realmente  “el cónyuge es la ayuda adecuada que Dios ha puesto a tu lado para que seas feliz. Lo dice el Génesis:  ‘No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle su ayuda adecuada’. Entonces empiezas a ver que todas las diferencias que tenemos (carácter, forma de ser, etc.) que antes eran motivo de discusiones, te complementan y, si las pones a trabajar juntas, lo que sale de ahí es muchísimo más fuerte”.
Como remarca Sofía, vivir esa complementariedad no es una utopía: “Hemos visto que encajamos a lo bestia, con todas nuestras diferencias.  Porque, además, sus defectos me ayudan a crecer, y viceversa. ¡Es una manera tan bonita de vivir la diferencia!  Y, además, es posible”.

 

Además de los retiros de fin de semana y de las catequesis mensuales, Proyecto Amor Conyugal ofrece acompañamiento semanal de un matrimonio tutor a las parejas que lo deseen. “Nos dedicamos a ayudar a los matrimonios a poner a Dios en el centro de su relación. Y cuando lo haces, alcanzas esa unión que da la felicidad en el matrimonio”, explican Sofía y Ángel. Y esas tutorías son un camino de doble sentido, pues tal como comentan María José y Agustín, “la grandeza de Proyecto la hemos descubierto a base de servir ­a otros matrimonios. Cada vez que ayudamos a otros, profundizamos aún más en lo que hemos aprendido”.

 

Orar juntos: el diálogo que pasa por Cristo

“Lo que más me ha ayudo de  Proyecto Amor Conyugal –relata Sofía Juste– es descubrir la oración conyugal. Al principio nos costaba muchísimo porque llevamos toda la vida escuchando ‘tenéis que rezar juntos’ y entonces rezábamos un padrenuestro o un Rosario… Con Proyecto hemos aprendido a hacer oración juntos”. Su marido, Ángel Pedrós, explica que san Juan Pablo ii se remitió al Génesis y ahí vio que al atardecer Dios se paseaba por el jardín para estar con Adán y Eva. “Y de eso se trata la oración conyugal: de buscar un momento del día para estar los dos a solas con Dios. Son veinte minutos donde Sofía y yo nos ponemos en presencia del Señor, leemos el Evangelio del día, las meditaciones del Evangelio que aparece en la web de PAC (proyectoamorconyugal.es) y, luego, cada uno va hablando con Dios en alto”. Gracias a esta oración, ellos han notado que ciertos temas que antes desembocaban en una discusión, llevados a la oración se acaban solucionando. “Cuando dejas la comunicación en el plano humano, hay temas en los que nunca te pones de acuerdo. En cambio, en la oración, en vez de confrontarnos el uno al otro, miramos hacia arriba y las cosas empiezan a encajar, porque el diálogo lo hacemos pasando por Cristo”, aseguran.

 

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