Proyecto San José: Ellos no quieren ser James Bond

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Proyecto San José

“Cuando un hombre es mejor hombre, salen beneficiadas todas las mujeres”: esta es la clave del Proyecto San José iniciativa de formación para varones.

Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
“Hace 50 años, un hombre sabía cómo debía ser hombre, pero ahora muchos varones están desorientados”, afirma Miguel Garrigós, delegado de Familia de la archidiócesis de Toledo y artífice del Proyecto San José, una iniciativa para que los hombres católicos  “redescubran su vocación de varones a la luz del plan de Dios”.
El proyecto combina la formación a distancia con la vivencia en comunidad. Parte de un e-mail mensual, con textos sobre la figura de san José como esposo, trabajador, padre, modelo de vida interior…, y reflexiones sobre cómo él vivió virtudes como la templanza, la paciencia, la confianza… Además, el envío incluye un testimonio sobre un santo o un hombre de Dios, y textos para la reflexión personal que, después, se pueden poner en común en los grupos del proyecto que se han ido formando. Hasta el momento hay inscritos cerca de 250 hombres, la mayoría en España (sobre todo en Toledo), aunque también hay varones recibiendo la formación online desde México, Colombia…
El Proyecto San José “es una respuesta –asegura Garrigós– a la crisis de la masculinidad, por la cual los hombres no acaban de encontrar su lugar en la sociedad ni en su hogar. El proyecto intenta dar respuestas constructivas para no instalarse en la queja. Y ayuda a crear amistades que faciliten conversaciones profundas”.
Hombres que arriesgan
Para el delegado de Familia de Toledo, “la ideología reinante nos ha dejado sin saber cuál es el lugar del hombre. No se trata de si un varón puede barrer o planchar, porque está claro que esas tareas son intercambiables. Pero hay algo más, específico del varón; y necesitamos que, como a san José, Dios nos revele cómo nos pensó cuando nos hizo varones”.
Garrigós explica que el modelo de hombre que hoy se vende es el de un triunfador, sin compromisos ni vínculos estables, que consume lo que quiere, al estilo James Bond. Sin embargo, eso no es de verdad ser varón:  “El hombre de verdad está en la brecha, asume la tarea de la vida y se arriesga para llevarla hacia adelante poniendo en juego sus facultades, su esfuerzo y su trabajo, confiado en el poder de Dios que le asiste”. Y cuando esto ocurre, los beneficios saltan a la vista: el hombre se hace mejor hombre, y la mujer y el matrimonio se benefician de ello.
En primera persona
Jesús Manuel Díaz es un toledano con 30 años de matrimonio y cinco hijos, y lleva en el Proyecto San José desde que este comenzó, hace dos años. “Participar en esta iniciativa ha aumentado la confianza con mi esposa y me ayuda a ser más paciente con ella, más atento y a intentar limar asperezas”, explica para Misión. Porque el hombre al estilo de san José es un hombre entregado a los demás en su vocación concreta: “Esta iniciativa nos ayuda a profundizar en virtudes como la templanza o la paciencia, y eso se ve en el matrimonio”. Además, Jesús Manuel ha hecho un descubrimiento excepcional: “Me he acercado mucho a san José, y recurro mucho a él en mis tareas como padre y esposo. Sobre todo, me atrae su confianza absoluta en Dios”, concluye.

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