Eutanasia: la medicina de la muerte… ¡Quédate con esto!

7 claves para vivir la misión de este número: “Cuidar la vida hasta su fin natura”.

Por José Antonio Méndez

1. La eutanasia llega a España. El Gobierno ha anunciado la Ley de Eutanasia, que considera merecedor de solicitar la eutanasia o el suicidio asistido (y por tanto se le podrá proponer) a quien padezca “una discapacidad grave”, “altísima dependencia” de terceros o “sufrimiento físico o psicológico intolerable, insufrible e irreversible”. Ambas prácticas, hoy consideradas homicidio, serán redefinidas como “derecho” pagado por la Seguridad Social.

2. Sin demanda ni respaldo. Sin demanda ni respaldo. Los profesionales sanitarios han recordado que su Código de Deontología impide a los médicos matar enfermos, ni aun cuando estos lo pidan. Quienes acompañan a enfermos graves aseguran que no existe demanda social para la eutanasia o el suicidio asistido, sino para recibir cuidados paliativos, que carecen de ley e inversión adecuada.

3. La Pendiente Resbaladiza. La experiencia de países con leyes eutanásicas confirma el efecto “Pendiente Resbaladiza”: cuando se legaliza, progresivamente se mata a más enfermos con menos excusas y controles más laxos. Incluso sus promotores se espantan de sus efectos: eutanasia para alcohólicos, enfermos de Alzheimer, personas deprimidas, niños…  Sin demanda ni respaldo. Los profesionales sanitarios han recordado que su Código de Deontología impide a los médicos matar enfermos, ni aun cuando estos lo pidan. Quienes acompañan a enfermos graves aseguran que no existe demanda social para la eutanasia o el suicidio asistido, sino para recibir cuidados paliativos, que carecen de ley e inversión adecuada.

5. Una idea peligrosa. Legalizar la eutanasia, incluso justificándose con casos extremos, traslada a la sociedad una idea peligrosísima: algunas personas estarían mejor muertas y el Estado puede decidir quiénes son. La realidad es que toda vida humana es digna y merece ser cuidada y acompañada.Alentar el suicidio. En España, el suicidio es la segunda causa de muerte no natural entre los adolescentes. Los expertos proponen acompañar a las personas desesperadas, pero legalizar la eutanasia y el suicidio asistido y convertirlos en un “derecho” alientan las ideas suicidas en la sociedad.

5. Una idea peligrosa. Legalizar la eutanasia, incluso justificándose con casos extremos, traslada a la sociedad una idea peligrosísima: algunas personas estarían mejor muertas y el Estado puede decidir quiénes son. La realidad es que toda vida humana es digna y merece ser cuidada y acompañada.

6. No es libre. Aunque los promotores de la eutanasia hablan de ella como un ejercicio de autonomía y libertad, la eutanasia no es libre: quien toma la decisión de suicidarse está condicionado por su sufrimiento actual o por el miedo a sufrir en el futuro, por su temor a ser una carga para sus seres queridos, por un cuadro depresivo mal tratado o por la presión social de quienes consideran que su vida es “indigna”. Pedir la muerte es siempre una decisión contra natura.

7.  Ayudar a vivir, no invitar a morir. La mayoría de las personas con severas lesiones medulares, enfermedades degenerativas, cuadros terminales o grandes dolores, así como sus familias y los médicos que les tratan, explican que es posible aprender a vivir con esa nueva realidad, encontrar motivos para luchar y ser feliz, aunque se necesite una atención específica para ellos y sus cuidadores. Paliar el dolor físico, psicológico y espiritual de quienes padecen un intenso sufrimiento siempre es mejor –aunque sea más caro– que asesinarlos con un cóctel mortal de fármacos.  No es libre. Aunque los promotores de la eutanasia hablan de ella como un ejercicio de autonomía y libertad, la eutanasia no es libre: quien toma la decisión de suicidarse está condicionado por su sufrimiento actual o por el miedo a sufrir en el futuro, por su temor a ser una carga para sus seres queridos, por un cuadro depresivo mal tratado o por la presión social de quienes consideran que su vida es “indigna”. Pedir la muerte es siempre una decisión contra natura.

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