Ser madre, un trabajo de alto rendimiento

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La conciliación no es cosa de mujeres, también lo es de hombres y, sobre todo, una necesidad imprescindible para que la familia siga contribuyendo al bien común y a la generación de personas maduras.

Por Margarita García

María Abollado regresó al mundo laboral cuando, después de haber trabajado de forma exclusiva en el cuidado de su hogar y sus nueve hijos, su marido se quedó sin trabajo. “Tras dedicar muchos años de tu vida a la familia, cuando te enfrentas al mundo laboral nadie se cree que puedas hacerlo, porque no valoran lo que has hecho antes ni se entiende que, en realidad, la maternidad es un trabajo de alto rendimiento”. La situación de Abollado no es un caso aislado, pues la realidad es que, hoy en día, en España, estamos muy lejos de tener una verdadera conciliación familiar y laboral. Esta situación, que afecta tanto a hombres como a mujeres, resulta aún más difícil para ellas, puesto que no se acaba de comprender que la mujer, y sobre todo, la mujer-madre, necesita unas condiciones laborales más flexibles para poder desarrollar su principal vocación, que es el cuidado de su familia. María Lacalle, directora del Centro de Estudios de la Familia de la Universidad Francisco de Vitoria, explicó en el vi Congreso Nacional de Educadores Católicos celebrado en abril por la Fundación Educatio Servanda que “hay que tener en cuenta que no se pueden aplicar los mismos parámetros a la vida laboral del hombre que a la de la mujer. La vida profesional de la mujer no puede ser igual de lineal que la del varón, ya que hay periodos de embarazo y de lactancia, y hay unas etapas en la vida del niño que necesitan más de la madre que del padre. Por eso, deben existir medidas realistas y adecuadas” .
Esto no significa un trato de favor, sino un acto de justicia que revierte no ya en la mujer, sino principalmente en la familia y en la sociedad. “La sociedad entera tiene que facilitar que las mujeres ocupemos puestos de trabajo y podamos desarrollar nuestras funciones familiares, porque la familia no es una relación meramente privada, sino que es una relación pública que contribuye al bien común de manera imprescindible”, recalca Lacalle. En este sentido, la directora del centro, que además es madre de seis hijos, menciona el caso de Estados Unidos donde se está desarrollando una tendencia para hacer posible una economía centrada en la familia (Family-centered Economy), porque “parece evidente que los países son ricos cuando son ricos en lo más valioso que produce una familia: capital humano. Lo que hace falta son personas honestas, que generen confianza, capaces de cumplir con sus obligaciones, de relacionarse con los demás desde un equilibrio emocional y afectivo. Y todo eso se forma en la familia” , sostiene Lacalle.
Y no solo se beneficia la sociedad si se favorece que las madres que trabajan fuera del hogar puedan cumplir con sus responsabilidades familiares, sino que las propias empresas se benefician al contratar mujeres que han degustado la maternidad. “Nuestro cerebro, después de ser madre, desarrolla cualidades muy valiosas para el ámbito laboral: la capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo, de ser más flexibles en la toma de decisiones o de tener más paciencia. Cualquier empresario debería darse cuenta de que contratar madres es un valor añadido para la empresa”. Esta teoría la ratifica la directora del Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa (IVAPEC) y directora de la primera Cátedra Mujer Profesional, en la Universidad Católica de Murcia, Mar Sánchez Marchori: “Trabajo con mediadores que observan que a los equipos de hombres les cuesta más resolver los problemas, lo que ocurriría en menor medida si de estos equipos formasen parte mujeres, ya que son más empáticas, leen mejor los signos corporales, gestionan mejor lo emocional –porque es algo para lo que la mujer se lleva entrenando toda la vida por su ciclo hormonal–; y, especialmente las madres, están acostumbradas a consolar y a buscar soluciones a los problemas” . Si bien los hombres están más preparados para ganar, la mujer busca que “ganemos todos” .
Conciliación: ¿realidad o ficción?
El trabajo como educadora en el hogar y después en un centro escolar le ha merecido a María Abollado el premio a la Maestra del Año de la Fundación Educatio Servanda, algo insólito en un momento en el que abunda, según Sánchez, “el desprestigio hacia la mujer que decide ser madre”. Políticas de empresas como Google o Facebook, que invitan a sus trabajadoras a congelar sus óvulos para ser madres una vez que se hayan “realizado profesionalmente”, transmiten la idea de que la maternidad arruina profesionalmente, “¡y eso es falso!”, afirma contundente Sánchez: “Ser madre es lo mejor que les ha pasado a muchas mujeres, lo que ocurre es que se promueven medidas irreales que no facilitan la conciliación”. Por eso reclama una mayor implicación de los poderes políticos y de la sociedad, para que la mujer pueda incorporarse al trabajo, si así lo desea, después de ser madre, a través de medidas que flexibilicen las jornadas laborales, las excedencias, el teletrabajo, etc. Porque tener a los hijos más días y más horas en el colegio no es la solución. En España, la baja por maternidad es de 16 semanas; “insuficientes”, insiste ella, porque reducir la jornada no basta cuando tienes un bebé lactante. “Lo que ocurre en el fondo es que la empresa y la sociedad españolas no valoran lo suficiente la familia ni la maternidad, al contrario de lo que sucede en Noruega, donde la ley establece 46 semanas de baja con el cien por cien del sueldo”, recalca. Además, muchos directivos no son conscientes de que si sus empleados están satisfechos en su vida familiar, “se logra mayor fidelidad a la empresa y aumenta la eficacia”.
Entre las medidas que Sánchez propone está que la mujer se reincorpore gradualmente al trabajo, con un horario en escalada en función de la lactancia. También sugiere una sala en el lugar de trabajo habilitada para poder dar el pecho al niño y tener la tranquilidad de estar cerca del hijo, porque dejar al bebé con alguien en casa o en una guardería no es una decisión agradable y si, además, no hay facilidades, sino penalizaciones, la mujer no es libre para decidir formar una familia. Lo que en ningún caso sería justo es que las opciones entre familia y trabajo fuesen excluyentes la una de la otra, porque eso va en detrimento de todos. Como recalca Lacalle, “la familia es esencial para el bien común y por eso la conciliación no es cosa solo de mujeres: los hombres también tienen que conciliar”.
“Muchas madres vienen a mi consulta y lloran porque, al volver a casa del trabajo, su hijo no les hace caso, como respuesta a haberlo dejado todo el día con otra persona”. Esto les genera un gran sentimiento de culpa que les impide ser felices. Por eso, la directora del Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa (IVAPEC) y madre de cinco hijos, Mar Sánchez Marchori, insiste en que es importante pedir ayuda, porque “todo forma parte del proceso de adaptación, y hablar con otras madres o profesionales nos puede ayudar”.
www.ivapec.com
Empresas que concilian
Según el Instituto Internacional de Ciencias Políticas, las empresas que mejor concilian en España son Repsol, por la flexibilidad horaria y la posibilidad de optar al teletrabajo; AGBAR y Vodafone, por conceder bajas maternales y paternales de mayor duración; y, en cuarto lugar, Mercadona, por sus guarderías en el propio centro de trabajo.

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