Por Juan Orellana

 Dirección y guion: J. M. Zavala

 País: España

 Género: Documental

 Duración: 80 min

Este documental de José María Zavala se aproxima a la figura de san Juan Pablo II con la misma perspectiva que ya mostrara en sus películas: El misterio del Padre Pío y Renacidos. Este periodista y cineasta siempre se aleja de lo  trillado y de lo académico, para ofrecernos una mirada atípica que trate de hacernos ver lo intangible, lo indemostrable –pero también, por tanto, lo irrefutable–.
En esta cinta, Zavala ofrece una mirada sobre el Papa Wojtyła a partir de su íntima vinculación con los padecimientos de Cristo. La vida de Juan Pablo II estuvo atravesada por sufrimientos –propios y ajenos–, sintió varias veces la amenaza de la muerte y puso en práctica una experiencia ascética muy intensa. Sin embargo, el Papa no fue un hombre abatido, sino que estaba lleno de sentido del humor.
El documental –además de con numerosas imágenes de archivo, algunas personales y sorprendentes– cuenta con interesantes testimonios, como el del arzobispo emérito de Cracovia, Stanisław Dziwisz, que acompañó a Wojtyla durante décadas; la doctora Wanda Półtawska, amiga de juventud; o el postulador del proceso de canonización, Sławomir Oder. Además, se añaden las declaraciones de personas que se han beneficiado de la intercesión de san Juan Pablo II, o que han experimentado milagros de diversa índole atribuidos a él. Es el caso de un hombre que estuvo a punto de ser víctima de un aborto; de una chica desahuciada por los médicos y que se encontró a Juan Pablo II en el conocido “túnel de la muerte”, o de una mujer a quien una “mano” impidió tirarse desde una terraza tras mirar poco antes la imagen del Papa polaco. El resultado es la alegría de  volver a toparnos con ese gran regalo que fue para la historia de la Iglesia san Juan Pablo II.
La película puede verse en www.wojtyla.es
Puedes encontrar este artículo en el número 56 de la revista Misión
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete gratis y recibirás la revista cada tres meses en casa
Dona ahora: ayúdanos con tu donativo para que podamos seguir contando historias como esta