Las dos ciudades castellanoleonesas invitan al viajero a disfrutar de una escapada única a dos horas en tren de Madrid. Cultura, patrimonio, religión, gastronomía y sosiego son la esencia de sus encantos.

Por Leire Moneo

Poco más de dos horas es el tiempo que tarda el viajero en poner un pie en León desde Madrid. A pesar de los 337 kilómetros que separan ambas ciudades, la magia de la Alta Velocidad hace posible que tengamos, al alcance de la mano, algunas de las capitales más sorprendentes de Castilla y León.
León y su catedral perfecta
Resulta inevitable que, al nombrar León, lo primero que venga a nuestro pensamiento sea la imagen de la catedral de la ciudad. No en vano, está considerada por los expertos como la catedral gótica más perfecta de España, levantada a mediados del siglo xiii sobre un anterior templo románico que, a su vez, se erigió sobre otro, construido sobre las termas de la urbe romana y arruinado, más tarde, por Almanzor.
Pero la centenaria y renovada capital leonesa, cabecera del antiguo Reino de León, posee un valioso legado artístico y cultural más allá de la gran catedral. Además de adentrarnos en la elegante y espectacular obra gótica, resulta imprescindible acercarse a la Basílica de San Isidoro, una de las principales manifestaciones del arte románico occidental, clave en el Camino de Santiago y digna de ver por su espectacular Panteón de los Reyes. Pero no todo es pasado en León: desde San Isidoro, la calle Renueva y Suero de Quiñones conducen hasta la avenida de los Reyes Leoneses, donde se levanta el sorprendente edificio del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, un claro ejemplo de la mirada hacia el futuro de esta tierra. La fachada, inspirada en las vidrieras de la catedral, es un juego de luces y colores; en el interior, se esconden algunas de las obras de arte moderno más asombrosas de nuestro tiempo.
Si continuamos por la avenida Suero de Quiñones, nos damos de bruces con la cuarta joya de la ciudad: el hostal de San Marcos, actual Parador de Turismo cuya fachada plateresca nos deja boquiabiertos.
Y para calmar la sed y el apetito, nada mejor que dejarse caer por el Barrio Húmedo, que, situado en pleno centro de la ciudad, tiene el orgullo de concentrar el mayor número de bares de toda Castilla y León. Aquí las opciones son infinitas, aunque la plaza de San Martín se lleva la palma. En cualquier caso comeremos muy bien, ya que, con la consumición, se incluyen generosas tapas con las recetas más típicas de la zona, como la cecina, la morcilla, el chorizo o las ancas de rana.
Palencia, la bella desconocida
A medio camino entre Valladolid y León nos espera Palencia, la ciudad que preside las vastas llanuras de la famosa Tierra de Campos y que es una bella desconocida, a pesar de no poseer edificios tan emblemáticos como otras capitales castellanoleonesas.
La tranquilidad es, probablemente, el adjetivo que mejor define a Palencia, pues se trata de un destino reposado que nos anima a descubrirlo sin prisas. Su calle Mayor, la más concurrida de la ciudad, nos invita a pasear bajo sus soportales mientras ojeamos escaparates que ofrecen productos gastronómicos, artesanales e, incluso, instrumentos musicales. Así llegamos a la plaza Mayor, repleta de pórticos del siglo xvii y presidida por el monumento al escultor palentino Alonso Berruguete, quien mira con asombro el ir y venir de vecinos y visitantes que entran y salen de bares y restaurantes. Con el ayuntamiento a un lado y la iglesia de San Francisco al otro, de esta plaza Mayor parten las rúas secundarias que esconden calles señoriales salpicadas de palacios y conventos e iglesias, como la de Santa Clara,San Lázaro o San Miguel, en pleno centro del popular barrio del Mercado, donde aún sobreviven rincones de atmósfera medieval y calles cuyos nombres recuerdan a los gremios. Sin embargo, hay un edificio que no debe escapar nuestra mirada: la catedral, templo gótico que, aunque queda a la sombra de la imponente construcción leonesa, cuenta con la singularidad de aunar tres estilos que van desde lo visigótico y románico hasta lo renacentista. Su interior no defrauda, y merece la pena dedicar tiempo a recorrer el Museo Catedralicio, situado en el claustro, en cuyo interior se pueden contemplar tapices flamencos únicos y obras de El Greco, Zurbarán o Valdés Leal, entre otros.
Desde el 30 de septiembre, viajar a Palencia y León con total comodidad es una oportunidad al alcance de cualquier viajero gracias a la apertura del nuevo tramo de Alta Velocidad que conecta Valladolid con ambas ciudades en apenas cuarenta y cinco minutos.
En tiempo récord. El tren de Alta Velocidad recorre la distancia entre Madrid y Palencia en una hora y veintitrés minutos, y entre Madrid y León, en dos horas y seis minutos.
Desde 30 euros. Los billete de tren pueden comprarse desde 30 euros por trayecto, ya que Renfe cuenta con tarifas especiales y promociones durante todo el año, así como descuentos para familias numerosas, viajes en grupo y billetes adquiridos por internet.
Frecuencia. La ruta entre Madrid y León cuenta con siete trenes de Alta Velocidad al día y por sentido, y la conexión entre Madrid y Palencia, con diez.
¿Dónde adquirir los billetes? En las estaciones de Renfe, en agencias de viajes y en la página web: www.renfe.com.