4 argumentos cristianos en contra de Halloween

La imposición de Halloween se extiende a todos los niveles. Es una auténtica invasión que está intentando devorar la tradición cristiana del día de Todos los Santos. No hace falta ser cristiano para entender el espíritu macabro que hay detrás de Halloween. Pero es que, en el caso de los católicos, los expertos son claros: “Nosotros no celebramos Halloween”.

Por Isabel Molina Estrada

Esta fiesta -o mejor dicho, “antifiesta”- puede parece inofensiva. Pero lo cierto es que se ha convertido en un instrumento más de adoctrinamiento infantil. Las televisiones o plataformas de entretenimiento cambian su programación con el fin de resaltar su importancia en la vida de los niños. Las tiendas se llenan de telarañas, murciélagos o calabazas. Incluso los colegios se decoran en estos días con motivos de Halloween. Todo repleto de elementos feos, macabros y terroríficos. 

¿Con qué fin? David Pedraza es abogado laboralista y padre de dos hijas. Alarmado por ver que la fiesta se había introducido incluso en los jardines infantiles, decidió investigar a fondo el tema. Sus conclusiones son alarmantes: “El objetivo es que Halloween quede marcado en los recuerdos infantiles como la Navidad, para configurar la memoria y la imaginación infantil”. De esta manera, advierte “el recuerdo perdurará siempre, socavando la primera inocencia de los niños”. 

“El objetivo es que Halloween quede marcado en los recuerdos infantiles como la Navidad, para configurar la memoria y la imaginación infantil”.

Una alternativa 

El 31 de octubre los católicos celebran la Vigilia de Todos los Santos. “Es una oportunidad que Dios nos da para resaltar y exaltar un día primordial: el día de la Iglesia Triunfante”, indica David Pedraza, quien propone que el católico haga una defensa real y auténtica de la verdadera fiesta ante la invasión de Halloween, y da cuatro claves para desenmascarar Halloween

1. Exalta la fealdad y el horror. Promueve todo lo que es contrario a los atributos de Dios, sumo Bien y suma Belleza: la fealdad, el horror, la irreverencia, la oscuridad y el mal gusto. En definitiva, busca promover el mal que es, como explicaba santo Tomas: “La privación del bien, la verdad y la belleza”. 

2. Invita a la desesperanza. Pedraza también advierte que realmente no se promueve el miedo como a priori se puede pensar, sino, más bien, la desesperanza. Basta recordar las palabras inscritas en el dintel de las puertas del infierno de la Divina Comedia de Dante: “Vosotros, los que entráis, dejad aquí toda esperanza” (Infierno, Canto III, 6). No hay esperanza de salvación ni redención, Cristo no ha triunfado sobre la muerte y, al final, sólo queda este mundo que se acaba con la muerte: “Los que me odian, aman la muerte” (Prov 8,36). 

3. Exalta la cultura de la muerte. La asimilación de la desesperación al final lleva a lo que desea la revolución secularista: “Comamos y bebamos que mañana moriremos” (1 Cor 15,32). Por eso no es extraño que muchos adolescentes y adultos, una vez pasada la infancia, tomen Halloween como una bacanal para “divertirse por la noche”. 

4. Promueve el desorden de los sentidos internos y las pasiones. Por último, Pedraza puntualiza que el tomismo nos recuerda que las pasiones son neutras. Serán malas o buenas en función de hacia dónde se dirigen: al bien o al mal. Y Halloween contribuye a desordenar las pasiones: dirigir la pasión del gozo o el amor hacia lo feo, lo horroroso y lo tétrico, aderezándolo y bañándolo todo en diversión y disfrute infantil. 

«Halloween contribuye a desordenar las pasiones: dirigir la pasión del gozo o el amor hacia lo feo, lo horroroso y lo tétrico, aderezándolo y bañándolo todo en diversión y disfrute infantil»

Para contrarrestar este influjo de Halloween, distintas parroquias y movimientos de la iglesia han comenzado a celebrar en esta noche un “Holywins”, invitando a que los niños se disfracen de su santo favorito. 

David Pedraza invita a dar un paso más: enseñar a los niños a rechazar enfáticamente todo lo feo, malo y tétrico. “Cuando se ama de verdad el bien, se detesta el mal”.  

Una alternativa para esta noche tan oscura puede pasar por realizar oraciones de desagravio en familia: acudiendo a la santa misa o a la adoración eucarística, rezando juntos el rosario… Esta es una forma de sembrar en los hijos recuerdos imborrables que les encaminen a la santidad. 

Fresco representando a los santos mártires – Iglesia de San Dalmazzo, por Enrico Reffo (1831-1917).

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