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Rosario

8 razones imbatibles para rezar el Rosario cada día

El beato Alan de la Roche recogió las promesas que le dio la propia Virgen María a santo Domingo de Guzmán para quienes recen el Rosario con asiduidad: “Recibirá cualquier gracia que me pidan”, “tendrán mi especial protección”, “no morirán sin los Sacramentos”, “será una señal manifiesta de su predestinación a la gloria”… Hasta completar 15 promesas, a cuál más poderosa y potente. El Rosario es un auténtico “chollo” espiritual: ¡No hay ningún mal que se le resista!

Artículo publicado en la edición número 73 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Por Isabel Molina Estrada

La Iglesia, de la mano de muchos papas y de grandes santos, ha recomendado durante siglos a los fieles recitar el Rosario. San Juan Bosco decía que “tan necesario como es el pan para el cuerpo, es el Santo Rosario para la salud del alma”.  Y es que esta oración es una auténtica “obra maestra de espiritualidad católica”, tal y como aseguraba el profesor Plinio Corrêa de Oliveira, que combina a la perfección la oración vocal y la mental. La mental, porque por cada decena de Avemarías contemplamos un misterio de la vida del Señor y de su Madre. Y la vocal, porque a través de las cuentas de Padrenuestros, Avemarías y Glorias, vamos  “tejiendo” coronas de rosas (cada Avemaría es una rosa) para ofrecerlas a la Virgen.

En Fátima, donde la Virgen se llamó a sí misma la Señora del Rosario, pidió a los tres pastorcitos: “Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”. Hay una anécdota muy conocida, pero siempre reveladora, con la que la propia Virgen María dejó ver el poder del Rosario. Cuando las niñas le preguntaron si irían al Cielo, Ella respondió que sí. Luego le preguntaron si Francisco también iría, y les dijo: “Irá, pero antes tiene que rezar muchos Rosarios”. Aquí señalamos ocho razones para que nunca te vayas a dormir sin haber rezado tu Rosario.

1. Es la mejor arma para el combate espiritual. Para permanecer fuerte en la batalla espiritual el cristiano necesita armas potentes, y la más poderosa de todas es el Santo Rosario. El padre Pío de Pietrelcina decía que “el Rosario es el arma de combate de las batallas espirituales de los últimos tiempos” . No hablaba de “un” arma para el combate, sino de “el” arma por excelencia. Y añadía:  “Con el Rosario se puede conseguir todo. Es una oración poderosa”. Es cierto que los sacramentos son más “poderosos”, pero para acceder a ellos se requiere de un sacerdote. El Rosario, en cambio, está al alcance de cualquier laico, las 24 horas del día, en todo lugar. Sólo hay que cumplir dos requisitos para que sea eficaz: rezarlo en estado de gracia y con devoción.

2. La Virgen lo ha pedido. Se han documentado numerosas ocasiones en las que Ella misma ha pedido su rezo. La tradición sostiene que fue la propia Virgen María quien le entregó el Rosario a santo Domingo de Guzmán en 1214. El fundador de los dominicos no sabía cómo convertir la herejía albigense que se había extendido por el sur de Francia. Se cuenta que la Virgen se le apareció y le entregó un Rosario, instruyéndole para que lo predicara: “Si deseas ganar para Dios estas almas endurecidas, predica mi Salterio”. En aquella época el Rosario era conocido como el Salterio de María, pues derivó de la oración del Salterio, los 150 salmos del rey David que comenzaron a rezar los monjes cluniacenses en el siglo x.

3. Cambia el curso de la Historia. “Dame un ejército que rece el Rosario y conquistaré el mundo”, decía san Pío de Pietrelcina. Esta frase refleja con precisión lo que ocurrió en la Batalla de Lepanto, una de las mayores victorias del Rosario de toda la Historia. Los musulmanes amenazaban con invadir Europa y poner en jaque la cultura cristiana. El 7 de octubre de 1571, antes de la batalla, la flota cristiana, al mando de don Juan de Austria y por petición explícita de san Pío V, recitó devotamente el Rosario. La victoria fue contundente. Se cuenta que san Pío V interrumpió una reunión con los cardenales para rezar el Rosario. Cuando terminó, anunció que habían salido victoriosos. La confirmación llegó semanas después, pero el Papa lo supo en ese mismo instante, mientras rezaba el Rosario. Esta devoción está en el centro de muchas otras victorias de la Cristiandad, como la liberación de Viena en 1683 o la de Austria, de la ocupación soviética, en 1955.

4. Somete al vicio y abre paso a la virtud. El Rosario es muy eficaz contra cualquier vicio, pero en concreto contra el virus de la mundanidad o el de la impureza, a los que estamos constantemente expuestos. Muchos confesores que han recomendado a sus penitentes rezar el Rosario para vencer la caída recurrente en un pecado mortal, dan fe de que con su oración constante los fieles consiguen superar esa ­tendencia, por muy enquistada que esté. Con razón aseguraba san Alfonso María de Ligorio que “por muy grande que sea la podredumbre de nuestros pecados”, la Virgen “no nos abandona si recurrimos a Ella”. El Rosario da firmeza a la estructura de nuestra vida: ayuda a la conversión del alma, destruye el vicio y enraíza la virtud.

 5. Crea una fortaleza contra el demonio. Con el Rosario se invoca a la Reina de todos los Santos y, a su vez, la santa más poderosa que ha existido jamás: la Santísima Virgen María. Al entonar el Rosario, Satanás y sus secuaces huyen despavoridos. No lo soportan. Así, el Rosario crea a nuestro alrededor una fortaleza contra el mal que impide al Enemigo afectar a nuestro intelecto y sembrar desasosiego en el alma.

6. Obtiene las provisiones espirituales para la familia. Repetía el padre Patrick Peyton, conocido como el  “sacerdote del Rosario”, que la  “familia que reza unida permanece unida”. Precisamente, una de las oraciones más sencillas para rezar todos juntos es el Rosario. Fomentando el hábito de recitarlo a diario los padres, y particularmente el padre de familia, puede cumplir mejor su misión de abastecer al hogar de los bienes espirituales que necesita. Por su parte, la madre puede complementar ese trabajo enseñando a los hijos a meditar los misterios de la vida de Nuestra Señora: contemplar su ­humildad al presentar a su Hijo en el templo, su docilidad cuando  “se va corriendo a la montaña” a visitar a su prima Isabel, o su sumisión a san José cuando emprenden el viaje a Belén, aunque el Niño está ya próximo a nacer.

7. Es prenda de garantía para permanecer fieles hasta el final. La familia que reza el Rosario puede tener la confianza en que Nuestra Señora blindará a sus hijos contra las tentaciones constantes que quieren absorberlos. El exorcista Chad Ripperger recomienda ayudar a los hijos a adquirir el hábito de rezar su Rosario a diario antes de los 18 años. Si luego lo mantienen, dice él, “garantizo que permanecerán en las gracias y en los brazos de la Iglesia hasta el final de sus vidas”.

8. Nos configura con Cristo.  En su Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, san Juan Pablo II explicaba que el Rosario es ante todo una oración cristológica pues nos educa místicamente, junto a María, hasta que consigamos que Cristo “sea formado” plenamente en nosotros. Este homenaje a María es la mejor manera en la que podemos honrar a su Hijo porque, tal y como explicó el mismo Juan Pablo II,  “cuanto más consagrada esté un alma a la Santísima Virgen, tanto más lo estará a Jesucristo” , porque  “¡María no vive más que en Cristo y en función de Cristo!” . No es de extrañar, por lo tanto, que san Luis María Grignion de Montfort dijera:  “No tengo mejor secreto para conocer si una persona es de Dios que observar si gusta de rezar el Avemaría y el Rosario”.

¿CÓMO GANAR LA INDULGENCIA?
Se puede obtener indulgencia plenaria a diario con su devoto rezo “en una iglesia u oratorio, o en familia, en una comunidad religiosa, en una asociación piadosa y, en general, en cualquier reunión de fieles” o al “unirse al rezo de esta plegaria llevado a cabo por el Sumo Pontífice y retransmitida por radio o televisión”, según indica el Manual de Indulgencias. Basta rezar una cuarta parte del Rosario, pero las cinco decenas deben rezarse seguidas. A la oración “hay que añadir la piadosa meditación de los misterios”. También se puede obtener indulgencia parcial si se reza fuera de las circunstancias anteriores (a solas, por ejemplo) o se usa con devoción un rosario, debidamente bendecido, como objeto de piedad.

Artículo publicado en la edición número 73 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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