Por Josué Villalón
La Iglesia católica se apoya en una vasta red mundial de 2,9 millones de catequistas, según datos oficiales del Vaticano, muchos de los cuales viven en contextos de grandes dificultades económicas, conflictos o persecución religiosa. La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada los reconoce como los “nuevos apóstoles del siglo XXI”, y su papel es insustituible.
Ellos son quienes asumen la responsabilidad de sostener la fe en comunidades donde los sacerdotes no pueden llegar, ya sea por la escasez de vocaciones, la geografía adversa, la violencia o la persecución religiosa. En estas comunidades aisladas, se encargan de reunir a los fieles, preparar a los niños para los sacramentos y celebrar la Palabra de Dios, manteniendo así la llama de la esperanza.
La campaña de ACN ha puesto el foco en testimonios de países como Sudán del Sur, Burkina Faso, Tanzania, Pakistán y Brasil, donde la labor pastoral se enfrenta a la pobreza extrema o a amenazas directas. En la Amazonía, por ejemplo, el matrimonio de Dirce Andres Zoguri y Leni Vitorino debe navegar durante días a través de áreas marcadas por el narcotráfico y la violencia para evangelizar. Otros, como Babu Imran Patras en Pakistán, son ejemplos de cómo la fe se mantiene viva en medio de la adversidad social y la minoría religiosa, bajo constante presión y discriminación.

Tres pilares para una labor digna
Para que esta labor esencial pueda continuar, la ayuda canalizada por ACN se concentra en tres necesidades urgentes:
1. Sostenimiento Personal: Garantizar que los catequistas cuenten con lo mínimo para vivir dignamente y puedan dedicar su tiempo a su ministerio, pues muchos carecen de recursos básicos. Un ejemplo es Peter Jurwel, un catequista Dinka en Sudán del Sur, a quien ACN apoya con paquetes de comida para él y otros 359 catequistas de la diócesis de Rumbek, con un coste de 20.000 €.
2.Formación: Proporcionar formación espiritual y catequética para fortalecer su vocación y equiparlos para los complejos desafíos pastorales. En Pakistán, se impulsa la formación de catequistas y líderes laicos en la diócesis de Faisalabad para fortalecer la identidad cristiana de los más jóvenes (9.160 €).
3.Medios de Transporte: Suministrar bicicletas, motocicletas, coches e incluso canoas, cruciales para la movilidad y la evangelización en zonas extensas y remotas.
El impacto de esta generosidad es tangible. En 2024, los benefactores de ACN permitieron impulsar 805 proyectos de apoyo a catequistas, incluyendo la provisión de 1.141 vehículos para la pastoral —entre ellos 474 coches, 11 barcos y numerosas motocicletas— y la distribución de 844.200 ejemplares de material catequético. Este año, la meta es financiar 1.000 proyectos de este tipo.
Un llamamiento a ser «Apóstoles de Cristo»
José María Gallardo Villares, director de ACN España, ha enfatizado la trascendencia de esta iniciativa, calificando a los catequistas como la auténtica “primera línea de evangelización”. «Habiendo sido catequista en mi parroquia durante varios años, me hago cargo, más si cabe, de la necesidad de ayudar a estos apóstoles de la fe», asegura Gallardo.
Para conocer más o colaborar con la campaña «Yo soy apóstol» de ACN puede pinchar aquí.





