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El canto, un arte educativo por excelencia

Los coros y escolanías figuran entre las mejores acti­vida­des que pueden realizar nuestros hijos. A través de los siglos se ha visto que el canto coral no sólo cultiva las virtudes, sino que también es fuente de gracias que armonizan a la persona para ser protagonista de una partitura de vida que apunte al Cielo, y que se extienden a toda la familia.

Artículo publicado en la edición número 74 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Por Rubén Risco

Ignacio Delgado y Paula Santamaría son un matrimonio inmerso en la música. Él guitarrista y ella pianista, trabajan como profesores en colegios madrileños y los dos dirigen coros juveniles e infantiles, con los que han obtenido numerosos reconocimientos, como en el último Certamen de Coros Escolares de la Comunidad de Madrid, con el coro Nuestra Señora de Lucero dirigido por Paula. Desde Misión les hemos pedido a Ignacio y Paula que nos muestren las  notas educativas y humanas que niños y jóvenes pueden llegar a entonar cuando se forma parte de un coro. Ellos explican que la música se compone de silencios y de notas, que en armonía toman los nombres de dominante, subdominante, tónica, sensible y mediante, y desgranan cómo se podría traducir cada una de ellas en la experiencia de hacer parte de un coro.  

La dominante. Paula asegura que la nota dominante es el compromiso:  “Aunque el coro lo forman muchos niños, son conscientes de que para que todo funcione tienen que asistir a los ensayos y conciertos ya que la fuerza que tiene un coro se logra gracias a la implicación de todos”.  Y añade que el coro se basa en una verdadera “cultura del esfuerzo”: los niños aprenden a trabajar en equipo y aprenden a valorar el trabajo bien hecho.

La tónica. Ignacio da la nota tónica. Explica que los coros ayudan a vencer a la cultura consumista y hedonista imperante:  “En una sociedad en la que los adolescentes siempre esperan una recompensa al instante, aprenden a valorar el fruto de un trabajo a largo plazo, como el que supone preparar un repertorio desde cero”.

La sensible. La nota sensible es la preocupación de algunos padres por saber cómo influye en los estudios cantar en un coro. Ignacio responde que el coro tiene un impacto muy positivo en la vida académica. “Las virtudes que conlleva el canto coral, como son la capacidad de concentración, la disciplina, la responsabilidad… resultan esenciales para el éxito académico. Eso sin entrar en los beneficios intelectuales del aprendizaje musical: la memoria, la creatividad, la atención e incluso el pensamiento matemático, aparte de mejorar la autoestima”. 

Ignacio cuenta, además, que en todos estos años no han visto a nadie que haya empeorado en los estudios por participar en un coro. Sin embargo, sí ha encontrado casos al borde del fracaso y el abandono escolar que se han reconducido gracias a la música coral. Y también casos de jóvenes con expedientes brillantes en el otro extremo: “Sacan tiempo para participar en el coro y acaban sus estudios con matrícula de honor”.

La subdominante. Esta nota la da Paula, que invita a que esta actividad implique a toda la familia:  “Los padres tienen que sentirse parte del coro de sus hijos. Si son partícipes del cuidado del vestuario, los ensayos y las actuaciones, van a tener muchos momentos para compartir con sus hijos”.  También los hermanos terminan por aprenderse las canciones y así se producen reuniones familiares en torno al canto. 

El silencio. Aparte de las notas, la música se compone de ausencias de sonido. Ignacio explica que en un mundo en el que nuestros hijos están inmersos en el ruido constante y muchas veces se aíslan con sus auriculares es importante aprender a degustar los silencios. “En los ensayos no se canta continuamente; hay momentos donde se espera a que otras voces repitan su fragmento. Para esto es imprescindible un clima de silencio absoluto que favorezca un trabajo sin interrupciones”, puntualiza este director de coros. 

“El canto coral forja virtudes esenciales, como la disciplina,  para lograr el éxito académico”

Las Escolanías

Tanto las notas como los silencios se pueden vivir de forma todavía más intensa y espiritual en una forma de coro infantil ligada a la tradición monástica y con notables ejemplos en España: las escolanías. Fray Miguel Torres, OSB, director de la Escolanía de la Santa Cruz del  Valle de los Caídos, completa para Misión esta partitura con notas de virtud y espiritualidad:  “Una escolanía es un coro de niños con voces blancas para el canto coral litúrgico de la misa”, explica. Y apunta que estos coros se caracterizan esencialmente por tres notas:  “Es un colegio interno, dirigido por una comunidad religiosa, y enfocado a la música litúrgica”. 

En este contexto se comprende lo que escribió Platón:  “La música es un arte educativo por excelencia, se inserta en el alma y la forma en la virtud”. Por eso fray Miguel incide en que vivir durante unos años la vida de una escolanía aporta el valor de recibir una educación  “que abrace otros aspectos clave de la vida humana como la oración, la disciplina, la convivencia humana, la belleza estética, así como otros aspectos para madurar como una persona cabal”.

“El propósito y razón final de toda la música debe ser dar gloria a Dios”

Crecer en intimidad con Dios

Como decía Bach, “el único propósito y razón final de toda la música debería ser la gloria de Dios y el alivio del espíritu”.  Inquirimos a Fray Miguel por la manera de acercar a los niños a Dios a través de la música sacra. Él lo tiene claro:  “Una participación directa y de tanta calidad en la música proporciona un contacto íntimo con la liturgia que difícilmente pueden alcanzarse en otros contextos eclesiales”. 

Todos los días, los escolanes de la Santa Cruz cantan la misa con el canto litúrgico propio del rito romano, el canto gregoriano. Muchos podrían decir que es una imposición ardua para ellos, pero fray Miguel ha notado que los chicos  “no lo ven como una carga porque se sienten parte de algo muy importante”.  Por eso, él apostilla que  “la piedad litúrgica que engendra esta práctica diaria encierra un valor incalculable”. No en vano, san Agustín escribió que “quien canta, reza dos veces”. Y por añadidura, quien educa en el canto, educa dos veces. 

EL CORO, ¿COMPATIBLE CON LOS ESTUDIOS?
Muchos padres se plantean si sus hijos lograrán compaginar el canto en una escolanía o en un coro con los estudios académicos. Fray Miguel, director de la Escolanía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, explica a Misión que los estudios son importantes, pero no lo son todo. “Hay otros aspectos de la vida que también deben contar con un hueco”, y puntualiza que los estudios “no deben enfocarse a un asunto meramente pragmático, como es la búsqueda de una salida profesional”. Para él, el placer contemplativo del conocimiento en sí mismo que te puede dar la música e incluso las actividades netamente académicas tendría que llevar a los jóvenes a una experiencia difícil de alcanzar de otro modo en el mundo actual: “A que descubran el placer contemplativo del gozo estético”.

Artículo publicado en la edición número 74 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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