Por Isabel Molina Estrada
Desde el pasado 12 de enero, la hermana Clare Crockett es sierva de Dios. Centenares de personas, muchas llegadas de Derry, su pueblo natal en Irlanda del Norte, y católicos de toda España y de otros países de Europa se dieron cita, entusiasmadas, para presenciar la apertura de su causa de beatificación en la catedral de Alcalá de Henares. La hermana Kristen Gardner, SHM, postuladora de su causa, cuenta a Misión que tan sólo en la semana de la apertura de la causa recibieron cientos de correoscon testimonios. Y es que la Hna. Clare ha cautivado incontables corazones. La película documental sobre su vida, O todo o nada: Hna. Clare Crockett, ha sido vista por millones de personas. En ella se cuenta la conversión y la vida de esta religiosa que falleció en 2016 a los 33 años de edad en un terremoto en Playa Prieta, Ecuador.
Su encuentro con la Cruz
Tenía 17 años cuando cayó en sus manos un viaje gratis de10 días a España. Lo que ella no sabía es que aquel viaje no era para ir de fiesta ni para tomar el sol. Tenía por destino el monasterio de san Miguel de la Victoria, en Cuenca, para vivir la Semana Santa con religiosos, jóvenes y familias del Hogar de la Madre. Lo descubrió cuando ya no podía echarse atrás.
Al comienzo de la peregrinación estaba muy reticente a participar en las actividades –el Rosario, las charlas, la adoración, los oficios del triduo pascual…–. Pero como Dios se las ingenia para otorgar sus gracias, llegó un momento en que Clare no pudo escabullirse: la Adoración de la Cruz del Viernes Santo. “Por respeto, deberías entrar. Hoy murió Dios por ti”, le recomendó uno de los peregrinos irlandeses a quien Clare admiraba por su fe auténtica. Así que entró, y en el momento de pasar a besar la cruz todo cambió: “Besé los pies de Jesús –relató después–. Aquel sencillo acto no duró más de unos 10 segundos… Algo aparentemente trivial tuvo un impacto muy fuerte dentro de mí”.
Clare se había distinguido siempre por ser el centro de atención con su jovialidad. Su vida era una permanente puesta en escena. Pero en ese instante experimentó que Jesús había muerto realmente por ella y nunca más fue la misma. “Ya no valía hacer chistes, ni hacer un teatro bonito para consolarle. Nada, nada de lo que yo pudiera hacer podía consolarle, sólo darle mi vida… Después de la experiencia que tuve ese día con la cruz, tenía que hacer algo muy grande por el Señor, y al ver monjas pensé: puedo ser una monja famosa”, contaba ella. La Hna. Kristen explica que, tras recibir la llamada de Dios en el año 2000, “Clare tuvo un año de muchas luchas, hasta que por fin en junio de 2001 dejó su casa y su patria para abrazar su vocación”.
“Besé los pies de Jesús y ese acto sencillo, aparentemente trivial, tuvo un impacto muy fuerte dentro de mí”


A la izquierda, Clare antes de entrar como candidata. Al final de su vida “ella misma se asombraba de ver lo que Dios había hecho con ella. Pero lo cierto es que ella fue muy generosa en su respuesta a la gracia. No se guardaba nada”, comenta la postuladora de su causa, la hermana Kristen. De ahí su lema, que sirvió de título a la película sobre su vida: “O todo, o nada”.
El primer favor
Pero su “fama” actual no es un entusiasmo fatuo. La propia hermana Kristen cuenta cómo surgió. “Después del terremoto en Ecuador no se nos cruzaba por la cabeza pensar en abrir su causa. Publicamos un vídeo para honrar su memoria y el testimonio de su vocación para ayudar a las personas que se iban enterando de su muerte. Pero el plan de Dios ciertamente era otro”, relata.
A los pocos días de su fallecimiento, las hermanas recibieron una llamada del padre Fred Parke, párroco de la Asunción en Jacksonville, Florida (EE. UU.), donde la Hna. Clare había trabajado cuatro años. Un niño de once años, que había sido su alumno, estaba en la UCI después de una convulsión epiléptica y con una infección pulmonar, y se debatía entre la vida y la muerte. El padre Fred visitó a la familia y mientras esperaban el médico les dijo que aquello no tenía buena pinta, que rezasen por un milagro. El padre Fred rezó en voz alta con toda la familia: “Hna. Clare, si estás en presencia de Jesucristo, por favor, intercede por nosotros y pídele que sane a este niño”. Una hora y media más tarde, salió el médico y dijo: “Ya tenéis vuestro milagro”. El niño había mejorado inexplicablemente y salió del hospital a la misma hora en que tenía lugar el funeral de la Hna. Clare en Ecuador.
“Este fue el primero de muchos signos y favores que el Señor iba a empezar a conceder por su intercesión. No fue un milagro definitivo, ya que años después el niño falleció, pero confiamos que ya esté con el Señor y con la Hna. Clare en el Cielo”, explica.
“Los ojos de Dios se fijaron en ella para sacarla de su miseria y llevarla por el camino de la verdadera felicidad”
Vocaciones
Los testimonios de curaciones físicas abundan, pero “los más importantes”, asegura la Hna. Kristen, son los de índole espiritual. “Entre los más llamativos están los de seminaristas y consagrados a quienes la Hna. Clare ha ayudado a tener la fuerza para responder a su vocación. Uno que me impactó mucho fue el de Fabricio Heredia, un joven mexicano que veía que Dios lo llamaba, pero estaba preocupado por dejar a su familia. En un momento de angustia, llorando, le dijo a Dios: ‘Padre, quítame estas inseguridades’. A lo que Dios le contestó con un mensaje extraño: ‘Busca a la Hna. Clare’”. El joven no sabía quién era ella, pero buscó en YouTube y apareció la película sobre su vida. “Ahí encontró respuesta a sus dudas y decidió entregar su vida a Dios”, cuenta la Hna. Kristen.
Ahora la comisión encargada tendrá que trabajar para determinar si la Hna. Clare vivió las virtudes con heroísmo. Mientras esto ocurre, la Hna. Kristen da gracias por la vida de su hermana de vocación, con quien tantos momentos compartió. A ella misma le hizo mucho bien profundizar en su vida para escribir el libro Sola con el Solo (Editorial Santa María, 2020) en el que documentó su vida. “Me di cuenta de que al inicio de nuestra vida de Siervas yo era la que parecía más buena y tenía más formación en la fe, pero en muy poco tiempo la Hna. Clare se me había adelantado y me había ganado. Llegó a unos niveles de generosidad que yo ni soñaba. Los ojos de Dios se fijaron en ella para sacarla de su ambiente de miseria y de pecado, y llevarla por el camino de la verdadera felicidad”, concluye.
“Fiona, ¿amas a Nuestro Señor?”
Fiona Wellsher es una mujer de Derry, la ciudad natal de la hermana Clare, que sufrió una caída por las escaleras de su casa en mayo de 2023. Después de varias semanas en la UCI y cuatro cirugías en la cabeza vieron que no había esperanza. “Había llegado la muerte cerebral y decidieron que al día siguiente iban a desenchufarla de las máquinas”, asegura la hermana Kristen, postuladora de la causa de beatificación de la Hna. Clare. Fue entonces cuando Fiona tuvo una experiencia en la que oyó una voz que le despertaba: “Fiona, Fiona”. Ella abrió los ojos y vio a una joven vestida de blanco. (Aún no conocía a la Hna. Clare, sólo después de recuperarse vio una foto y la reconoció). Le cogió la cara y le dijo: “Fiona, ¿amas a Nuestro Señor?”. Fiona intentó asentir con la cabeza, pero no pudo, así que respondió con los ojos. La joven de blanco le volvió a preguntar: “¿Amas a Nuestro Señor lo suficiente como para dejar de beber y fumar?”. Asintió de nuevo. Y al final la joven le dijo: “Fiona, vas a estar bien”. Y Fiona salió adelante. La Hna. Kristen añade que todavía no hay conclusiones definitivas sobre este favor, pero lo increíble es que Fiona comenzó a practicar la fe, y ha dejado de beber y de blasfemar. “Es una persona nueva”, declara la hermana. Para comunicar un favor se puede escribir a favores@hermanaclare.com





