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Consignas modernas

Cómo desmontar las consignas mas repetidas hoy en día

En una sociedad dominada por el egoísmo y el culto al yo, se corre el riesgo de dejarnos “catequizar” por consignas que, aunque aparentan ser inofensivas, atentan contra la sociedad, el plan de Dios para el hombre y, sobre todo, nuestra fe.

Por Marta Peñalver

“Quiérete a ti mismo”, “tú eres libre”, “no te compliques”, “pero si no haces daño a nadie”, “lo importante es la salud”… Seguro que más de una vez te han dicho (o te has dicho a ti mismo) una o varias de estas frases. Consignas que, malentendidas, nos llevan a vivir con la mirada puesta en el “yo” y a olvidarnos de lo verdaderamente importante: a Dios no se le escapa nada.

María Pagalday desenmascara en su podcast El Desván de San Pedro estas y otras consignas. Esta joven, licenciada en Administración y Dirección de Empresas y virgen consagrada, explica a Misión que  “esa especie de lemas que parecen inofensivos esconden un mensaje muy dañino de fondo: vive para ti, tú eres el centro, tú eres lo importante y sabes mejor que Dios lo que es bueno para ti”. Y alerta de que que no debemos caer en la tentación de pensar que esto no nos cala a los cristianos, pues es un problema que afecta a toda la sociedad. 

Según Pagalday, que tiene una vida pastoral muy intensa como catequista de adultos , “me he dado cuenta de cómo han cambiado las cosas desde mi generación, que tengo 35 años, a las generaciones jóvenes de ahora. Tienen conceptos distintos sobre el amor, la libertad, la belleza. Hay un problema en el lenguaje y hay que explicar las cosas con otra profundidad porque cuando hablamos de libertad, ellos no lo entienden como nosotros, tienen interiorizados conceptos mundanizados de palabras que son intrínsecas a la fe cristiana”.

Esto sucede según cuenta porque “muchos católicos han limitado su fe a la misa del domingo, pero en el pensamiento diario, no tienen trato ni intimidad con Dios”. Esto, sumado a que, en las redes sociales y en la sociedad en general, predominan este tipo de mensajes, Pagalday asegura que “los cristianos nos estamos dejando catequizar por falsas consignas”. Y no lo dice a modo de reproche, porque, según explica, “todas esas consignas nacen de la cultura cristiana. ¿A quién no le gusta que le hablen de amor, bien, libertad…? El problema es que, usando las mismas palabras, el significado que les dan es distinto. Y si tú no tienes esa relación con Dios, te pueden colar cualquier cosa. Sin embargo, cuando te pones en oración, lees libros arraigados en la tradición cristiana, te acercas a la vida de los santos… te das cuenta de que estas cosas no pueden venir de Dios”. 

“Quiérete a ti mismo”

Muchas de estas consignas hablan sobre quererse a uno mismo, cuidarse, sobre el merecido descanso… En este sentido Pagalday explica a Misión que “si nos enfocamos en nosotros mismos, no vamos a saber amar bien al otro. Y es que estos son mensajes completamente enfrentados al mandamiento nuevo que Cristo nos dejó: ‘Amaos los unos a los otros como yo os he amado’ y que sustituye al ‘ama al prójimo como a ti mismo’.  Desde la venida de Cristo, la medida del amor ya no es el amor a uno mismo, sino que la medida del amor es la que Dios nos tiene a nosotros. Eso lo cambia todo”. 

“La salud es lo primero”

En cuanto a la salud, Pagalday explica por qué consignas como “lo importante es que venga bien” (refiriéndose a los no nacidos) no son compatibles con la fe cristiana. “Parece que la salud nos va a garantizar una vida plena y no es así. Una persona enferma va a tener obviamente una cruz, pero puede tener una vida plena y puede ser santo igualmente. Por eso, los cristianos debemos preguntarnos dónde estamos poniendo la valía de una vida”. 

La salud no puede ser lo más importante. “A todos nos llega un golpe de salud antes o después, ¿y entonces qué? ¿Tu vida ya no merece la pena? De este pensamiento viene la cultura del aborto, la eutanasia, la muerte… no podemos soportar la idea de sufrir”.

 Por supuesto que hay casos verdaderamente heroicos y que la salud es un bien deseable, pero los cristianos debemos preguntarnos: ¿dónde ponemos la confianza, en mis medios, en mi salud o en Dios?  “Muchas veces jugamos a ser dioses, intentando no envejecer y llevando al extremo la alimentación y el deporte para mantenernos sanos. Buscamos controlar nuestra vida, pero es una falsa seguridad porque cuando llega la enfermedad, que siempre llega, nos enfadamos con Dios. Por eso la falta de salud lleva muchas veces a debilitar la relación con Dios”, explica Pagalday.

“Soy muy libre”

Otro concepto que se ha ido deformando es el de libertad. Hemos pasado de una libertad que elige el bien, la -virtud,  la verdad, la belleza, a otra que se basa en construir las propias reglas. “Desde el Génesis vemos cómo Dios va acuñando ese concepto de libertad. El árbol prohibido le recuerda a Adán que es criatura, que no es Dios. La libertad hoy en día se entiende como vivir sin ninguna limitación, sin árboles prohibidos en un paraíso que cada uno se construye a su manera. Pero esta es una libertad falsa, porque en realidad nos estamos construyendo un paraíso pequeñito. El que Dios nos había dado era mucho más grande, pero lo rechazamos porque creemos que somos más sabios que Él”. 

Asegurar que  “yo soy muy libre” es claramente un engaño y está llevando a la sociedad a la soledad porque aboga por vivir la vida de manera individual, sin compromisos ni ataduras. El que dice “soy libre” no es otra cosa que esclavo de sí mismo, de su propio interés. “Es como el caso de la chica que se acostó con 100 hombres en un día y acabó llorando desconsolada. Se cree libre por hacer eso, pero realmente es esclava del ídolo de la fama… Es la historia del pueblo de Israel, que se entregó a los ídolos. Ahí se ve la pedagogía de Dios con nosotros. Porque le entregamos la vida a alguien o a algo que no tiene la capacidad de darnos vida, sino que nos la roba”, explica Pagalday.

En contra de la mujer

Muchas de estas consignas atacan directamente a la mujer,  a quien le dicen: empodérate, piensa en ti, te lo mereces, tú decides, es tu cuerpo… “Con muchos de estos mensajes se está atacando a la mujer más que nunca y sin ningún tipo de escrúpulo, pero el problema es que el gol nos lo estamos metiendo nosotras mismas. Porque la mujer ya no sabe quién es, no se reconoce y lo que quiere ser es un hombre, masculinizarse”. 

Valores que tradicional y naturalmente están presentes en el ser íntimo de la mujer son ferozmente atacados. “Una mujer que quiere ser madre, que elige estar en casa y preparar la cena para cuando llega su marido es visto como la mayor aberración del planeta ahora mismo” , asegura. Y cuenta cómo en su entorno la vocación de una madre de familia interroga incluso más que la suya de virgen consagrada. “Es curioso porque cuando voy con alguna amiga que es madre de varios hijos la gente se sorprende más por su situación que por la mía, cuando realmente lo normal es ser esposa y madre”, señala. La conclusión de Pagalday es que  “en todas estas consignas está de fondo el  ‘yo’: no ven tan escandaloso mi caso, porque puede parecer que me dedico a mí misma. Pero dedicarte a tu familia lo ven como algo terrible”. 

«La Iglesiatienequemodernizarse»
Es muy frecuente escuchar frases del tipo: “la Iglesia está anticuada, tiene que modernizarse”. “Este pensamiento nace de ver a la Iglesia como parte del sector servicios: ‘Yo participo en tanto en cuanto lo que me dé me satisfaga’. Y le piden a la fe y a la Iglesia una serie de vivencias o sensaciones. Pero claro, en este esquema de vida de fe el centro no es la verdad, no es Dios, no es la santificación… El centro somos cada uno y lo que experimentamos en cada momento”, alerta María Pagalday. “Esto viene de una mentalidad consumista. Por hacer una comparación, una madre es como es; sabe más que nosotros, y está ahí para ayudarnos a crecer. En el caso de la Iglesia es de una soberbia brutal pretender decir cada uno cómo tiene que cambiar la Iglesia”, explica.

Artículo publicado en la edición número 76 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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