Por Paula Rivas
Fotografías cortesía de OMP
Sarath trabajaba en una tetería en Davangere (India), y tras conocer a los misioneros salesianos pudo volver a estudiar. José vive en una aldea en el Amazonas peruano, y gracias a la diócesis de Yurimaguas ha podido ir con su madre a Lima a que le curen un tumor. Caroline era una niña de la calle en Kenia, y la policía la llevó al hogar diocesano de San Juan Eudes en Kitui (Kenia), donde ha encontrado un hogar y una familia. Estos son ejemplos de niños cuyas vidas han dado un gran giro gracias a la ayuda que reciben de la Iglesia católica a través de los misioneros. Y ellos no están solos, la Santa Sede los apoya cada año a través de la Obra de Infancia Misionera, una de las Obras Misionales Pontificias que celebra en España su jornada el próximo 19 de enero, con el lema “Comparto lo que tengo”.
La generosidad de los católicos del mundo con esta Obra Pontificia hizo posible que el año pasado Infancia Misionera enviara casi 16 millones de euros de ayuda a 2.710 proyectos infantiles en 120 países. Son incontables las iniciativas que benefician a más de cuatro millones y medio de niños en las misiones, como Sarath, José y Caroline, que encuentran en los misioneros la fe, una familia y una atención amorosa.

Educación, salud y fe
Infancia Misionera apoya principalmente proyectos de educación, ya que en los territorios de misión hay miles de niños que no pueden acceder a las escuelas, si las hay. Construye colegios, compra pupitres y material escolar, ofrece becas… Además, promueve proyectos de protección de la vida y la salud: desde orfanatos y hogares, hasta pequeños dispensarios y hospitales infantiles. También apoya a madres embarazadas para que puedan custodiar la vida del hijo que llevan en su seno. Por último, da atención espiritual a los niños, por ejemplo, financiando la pastoral de las diócesis misioneras, sosteniendo campamentos, material catequético y traducciones de Biblias.
¿A dónde llega Infancia Misionera?
Esta iniciativa pionera en la defensa de la infancia que nació en 1843, 80 años antes de la Declaración de los Derechos de los Niños de Ginebra, es la herramienta que tiene la Santa Sede para sostener el trabajo que los misioneros realizan con los más pequeños en los 1.127 territorios de misión. Son diócesis de reciente implantación que no cuentan con los recursos necesarios para seguir adelante, y por ello necesitan el apoyo de toda la Iglesia.

Infancia Misionera: ofrece a todas estas diócesis la garantía de que cada año recibirán ayuda para seguir adelante con este trabajo con los niños. Y esto sería imposible sin el acompañamiento de tantas personas que, colaborando con esta Obra Pontificia con su oración y su donativo, se convierten en cómplices de los misioneros en la evangelización de los más pequeños.
Para colaborar con Infancia Misionera:
Llamando al (+34) 91 590 00 41, L-V de 9:00 a 14:00
Bizum: 00500 o en www.infanciamisionera.es
Artículo publicado en la edición número 74 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.





