Por Marta Peñalver
“Kénosis surgió de manera muy natural, muy de Dios”, explica a Misión Leticia Noriega, una de las iniciadoras de este apostolado del Regnum Christi que desde su nacimiento en 2021 tiene el claro objetivo de evangelizar a través de la música. “Creemos que la música puede tocar el corazón de las personas. El Señor puede utilizar nuestros sentidos, nuestra sensibilidad y nuestros oídos para manifestarse y para que lo reconozcamos”, relata.
Dios en la tierra
Eran sencillamente un grupo de amigos que comenzó cantando en las adoraciones en la Universidad Francisco de Vitoria y acabó viendo que ese servicio que hacían podía convertirse en algo más. “Vimos que podíamos hacerlo más formal, tener una estructura y hacerlo apostolado y no sólo reunirnos para las adoraciones de los jueves, sino estar al servicio de lo que el Regnum Christi pudiera necesitar”.
El nombre de Kénosis no está escogido al azar. “Kénosis significa ‘abajamiento’ en griego. Hace referencia a que Dios se hizo hombre y bajó a la tierra”, explica Noriega, que añade que “nuestro lema es vivir como resucitados y lo que buscamos en el apostolado no es ser nosotros los protagonistas. De hecho, sería un fracaso si nos vieran a nosotros y no vieran a Cristo, porque nuestra intención es vaciarnos para llenarnos de Dios y que realmente sea Él el que llegue a los demás”.
Kénosis es más que música: es un apostolado por Cristo y para Cristo
Al servicio de la Iglesia
Unos 40 jóvenes de entre 18 y 35 años participan ya en este apostolado que “está abierto a cualquiera que sea capaz de entender y acoger que esto es una llamada. Que somos más que un grupo de amigos que cantamos juntos. Que esto es por Cristo y para Cristo”. Y asegura que la razón de que tantos jóvenes hoy dediquen su tiempo a evangelizar a través de la música es porque “hemos visto la obra de Dios en nuestra vida y al final ver cómo el Señor ha actuado en ti te impulsa y te anima a llevarle a los demás para que nadie se pierda algo tan grande”.
Lo que hoy toca el corazón
En los últimos tiempos estamos asistiendo a un resurgir de iniciativas que llenan las iglesias de jóvenes. Según Leticia Noriega, esto se debe a que “los jóvenes hoy en día somos en parte víctimas de nuestro tiempo. Todo lo sensible, todo lo que toca el corazón, todo lo que nos genera emociones nos engancha. Y pueden ser las peores cosas, ¡pero también las mejores!”. Como es el caso de la música para dar gloria a Dios. Para rezar, alabarle y darle gracias.
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Artículo publicado en la edición número 75 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.





