La revista más leída por las familias católicas de España

Asunción de Nuestra Señora

La Asunción de la Virgen: “Ella ascendió para mostrarnos cómo subir hasta llegar al Cielo”

La Asunción de la Virgen, que se celebra cada 15 de agosto, es una de las de mayor arraigo popular, mucho antes incluso de ser proclamado este gran hito mariano como dogma. Para participar con mayor devoción en su fiesta este verano contestamos a las dudas más frecuentes sobre este gran misterio de la mano del padre Michael Carlson, EP.

Por Isabel Molina Estrada


“Pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelación divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste”. Así proclamó el Papa Pío xii el dogma de la Asunción, el 1 de noviembre de 1950, con la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus.

Si bien la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, en 1854 por el beato Pío IX, había establecido como materia de fe el estadio inicial de la existencia de la Madre de Dios, con este dogma, el último que ha definido la Iglesia, quedaba sellado el desenlace de su vida terrena y su actual gloria celestial. Porque Ella tuvo el privilegio no sólo de ser preservada de la corrupción del sepulcro y vencer a la muerte, como lo había hecho su Hijo, sino también de ser elevada en cuerpo glorioso al Cielo, y coronada como Reina a su diestra.

Es tal la fascinación que ha suscitado a los creyentes durante dos milenios el Tránsito de la Virgen y su posterior Asunción, que se ha representado en una rica iconografía, y se ha plasmado en fiestas populares, procesiones y autos sacramentales, entre las que destacan en España el Misterio de Elche (Misteri d’Elx), declarado Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la unesco, o El Misterio de la Asunción, en la Catedral de Valencia, que se revivió, después de 400 años, el verano pasado.

1. ¿Qué diferencia hay entre Ascensión y Asunción?

Entre la Ascensión de Nuestro Señor al Cielo, que celebramos 40 días después de su Resurrección, y la Asunción de Nuestra Señora en cuerpo y alma –ambos suben al Cielo en cuerpo y alma–la confusión típica es que Ella tuvo que ser llevada, pero no fue así. Ella también subió en su cuerpo glorioso, un cuerpo ágil, capaz de subir por sus propios medios. La diferencia es que Ella no asciende por un poder inherente (suyo propio), sino por el poder de Nuestro Señor. Ella es glorificada por Él, porque Él la quiso llevar a su lado.

2. ¿Entonces la Virgen no fue llevada por ángeles, como a veces se la representa?

En el momento en que asumió su cuerpo glorioso no necesitaba ser llevada por ángeles ni por ninguna fuerza exterior. 

3. ¿Por qué la Iglesia no define si la Virgen murió o no?

El Papa Pío xii, al definir el dogma de la Asunción, quiso dejar ese punto abierto a la discusión de los teólogos porque no está revelado en las Escrituras. Pero la mayoría de los teólogos defienden que Ella sí murió, no porque fuera necesaria su muerte, ya que al no tener el pecado original –que nos hace estar sujetos a la muerte–, Ella no tenía por qué  morir. Sin embargo, hay razones de peso para pensar que Ella sí murió. Por ejemplo, Ella siempre quiso asemejarse en todo a su Hijo, y habiendo participado Él de la muerte, se piensa que Ella pudo pedir a su Dios y Señor, que le permitiera imitarlo en todo, hasta en el paso por la muerte. 

4. Si la Virgen murió, ¿cómo habría sido su muerte?

Como hemos dicho, la Iglesia no define si Ella murió o no. Sin embargo, la tradición sostiene que no se encontró su cuerpo. Sabemos que la muerte es la separación del alma del cuerpo. En su caso, la tradición habla de una dormición, que sería como una muerte dulce y suave, sin miedo ni dolor.

5. ¿Qué podría haber causado su muerte?

Santos como san Francisco de Sales (en su Tratado del Amor de Dios) o san Alfonso María de Ligorio (en Las glorias de María) dicen que Nuestra Señora no murió por debilidad corporal, sino por puro amor, por la intensidad de su deseo de unirse con su Hijo en el Cielo. 

6. ¿Por qué era necesario que Ella ascendiera al Cielo?

Ella tenía que ser asunta a los Cielos porque estaba perfectamente unida a Nuestro Señor. Ni Ella podía permanecer separada de su Hijo, ni Él de su Madre. Predicaba san Juan Pablo ii que san Germán de Constantinopla, en la homilía 3 In Dormitionem, pone en labios de Jesús estas palabras: “Es necesario que donde yo esté, estés también tú, madre inseparable de tu Hijo…”.

7. ¿Por qué recibe Ella el privilegio de no conocer la corrupción del sepulcro y vencer a la muerte?

La corrupción es señal de la acción del pecado sobre el cuerpo, y como Ella no tuvo ningún pecado, ni pecado original, su cuerpo no estaba sujeto a las leyes de la muerte. Por otra parte, la propia Constitución Apostólica Munificentissimus Deus cita las razones que da san Juan Damasceno, a quien distingue “como testigo eximio” de la tradición de los fieles que consideraba una exigencia indispensable la Asunción corporal de la Virgen:

“Era necesario que Aquella que en el parto había conservado ilesa su virginidad conservase también sin ninguna corrupción su cuerpo después de la muerte. Era necesario que Aquella que había llevado en su seno al Creador hecho Niño, habitase en los tabernáculos divinos. Era necesario que la Esposa del Padre habitase en los tálamos celestes. Era necesario que Aquella que había visto a su Hijo en la cruz, recibiendo en el corazón aquella espada de dolor de la que había sido inmune al darlo a luz, lo contemplase sentado a la diestra del Padre. Era necesario que la Madre de Dios poseyese lo que corresponde al Hijo y que por todas las criaturas fuese honrada como Madre y sierva de Dios”.

8. Si la Asunción era tradición desde los inicios del cristianismo, ¿por qué tardó tanto la Iglesia en definir este dogma?

La Iglesia a lo largo de los siglos va creciendo en la manifestación de sus enseñanzas, y generalmente los dogmas se definen de abajo hacia arriba. Es el propio pueblo, los obispos y cardenales, quienes lo van pidiendo al Papa, hasta que él ve propicio el momento para esa gracia, y ve que la definición de ese dogma va a hacer crecer la devoción de los fieles. Así lo explicaba también la Munificentissimus Deus, según la cual la motivación principal para declarar este dogma había sido el sensus fidei, es decir, la fe constante del pueblo de Dios que creía con “luz cada vez más clara” que la Virgen había sido asunta al Cielo. 

9. ¿Qué implicaciones tiene la Asunción para nuestra vida de fe?

La Asunción significa que ni la muerte, ni la corrupción, ni la gravedad tienen poder sobre la Santísima Virgen. La gravedad es símbolo del peso que nos lleva para abajo después del pecado original, pero nuestro cuerpo tiene la vocación de un día ascender al Cielo. Nuestra Señora es la primera creatura en subir a donde todos estamos llamados a subir, y su asunción tiene todo que ver con su santidad perfectísima, y es un estímulo fortísimo para vivir sus virtudes. Ella ascendió para ligar el Cielo y la tierra, para hacer el movimiento que todo hombre tiene que hacer: estar siempre “subiendo”, creciendo en santidad. Y si hay alguna caída, hay que levantarse rápido y seguir subiendo… ¡hasta llegar al Cielo! 

Un anticipo de nuestra propia resurrección. En la audiencia general del 2 de julio de 1997, san Juan Pablo ii explicó que este privilegio del que Ella gozó es un anticipo de lo que será nuestro fin último y nuestra propia resurrección: “María Santísima nos muestra el destino final de quienes ‘oyen la Palabra de Dios y la cumplen’”. En la misma audiencia, el Papa explicó que, tal y como afirma el dogma de la Asunción, “mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio”. Y esto es así porque “después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos”. 

Artículo publicado en la edición número 76 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

¿Te ha gustado este artículo?

Para que disfrutes de más historias como esta

ARTÍCULOS RELACIONADOS

ARTICULOS DE INTERÉS

ARTICULOS DE INTERÉS

ÚLTIMA EDICIÓN

junio, julio, agosto 2026