Las 3 claves de la Coronilla de la Divina Misericordia

“Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en mi Misericordia”, dijo Jesús a santa Faustina en una de sus visiones místicas
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Por Rut Sanchez

Por Blanca Ruiz Antón

¿Por qué se reza la Coronilla?

Según afirma santa Faustina, en una de sus visiones místicas –aprobadas por la Iglesia– Jesús le animó a propagar el rezo de la Coronilla, y le explicó: “Deseo conceder gracias inimaginables a aquellos que confían en mi Misericordia”. Quien la rece “recibirá gran misericordia a la hora de su muerte; los sacerdotes la recomendarán a los pecadores como su último refugio de salvación; y aun si el pecador más empedernido hubiese recitado esta Coronilla al menos una vez, recibirá la gracia de Mi infinita Misericordia”. En otra ocasión, Jesús pidió escribir a santa Faustina que “cuando se rece esta Coronilla en presencia del moribundo, Yo me pondré entre mi Padre y él, no como Justo Juez, sino como Misericordioso Salvador”.

¿Cómo se reza?

Se utilizan las cuentas del rosario. Se inicia con un Padre nuestro, un Avemaría y un Credo. Al iniciar cada decena, en la cuenta del Padre nuestro, se reza: “Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero”. En las cuentas del Avemaría, se reza: “Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”. Al finalizar, se repite tres veces: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero”.

¿Cuál es la Hora de la Misericordia?

Según afirma santa Faustina Kowalska, en otra de sus visiones místicas de Jesús, fue Él mismo quien le dijo: “A la hora de las tres, implora mi misericordia, especialmente por los pecadores; y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en mi Pasión, especialmente en mi desamparo en el momento de la agonía. Esta es la hora de mi gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré entrar dentro de mi tristeza mortal. En esta hora, no le rehusaré nada al alma que me lo pida por los méritos de mi Pasión”.

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