“Los médicos estamos mayoritariamente en contra de la eutanasia”

Tras la aprobación de la ley de la eutanasia, acabar con la vida de un paciente que lo pide será de obligado cumplimiento para los médicos
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Por Rut Sanchez

Por Marta Peñalver / Fotografía Dani García

Manuel Martínez-Sellés, presidente del Colegio de Médicos de Madrid, explica a Misión las graves consecuencias que esto tendrá para la medicina y, especialmente, para las personas más vulnerables.

El pasado diciembre se aprobó en el Congreso de los Diputados la Ley de la Eutanasia. A falta de su aprobación por el Senado, se prevé que entrará en vigor a mediados de marzo de 2021. A pesar de la postura contraria de expertos y de la comunidad médica, si nada lo impide, en pocos meses seremos testigos de cómo el Estado obliga a los médicos a acabar con la vida de quienes no quieren seguir sufriendo, en vez de ayudarles a mitigar su sufrimiento. Algo contra lo que levanta su voz desde Misión el doctor Manuel Martínez-Sellés, jefe de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, presidente de la Sección de Cardiología Geriátrica de la Sociedad Española de Cardiología, autor de 300 artículos científicos, ganador de casi una veintena de reconocimientos médicos nacionales e internacionales, y presidente del Colegio de Médicos de Madrid.

¿Qué opina de la Ley de Eutanasia?

Tengo una opinión muy negativa. Es una ley particularmente agresiva, que obliga a los médicos a ir contra el juramento hipocrático y contra el código deontológico. Es una ley que nace del engaño, porque considera la muerte por eutanasia como muerte natural, a pesar de que por definición no lo es. Esto me parece particularmente grave. Además, se intenta aprobar de forma apresurada sin el debate de la sociedad ni de los médicos.

«Cuando un paciente pide la eutanasia, lo que está pidiendo es que le cuides»

¿Cree que su opinión representa el sentir general de los médicos?

No puedo decir que sea un sentimiento universal, pero sí que la opinión de los médicos de forma muy mayoritaria es contraria a la eutanasia. La eutanasia nunca va a ser una solución médica porque va contra la esencia de la medicina. Obliga a los médicos a hacer algo que va contra nuestra profesión. Y los médicos más cercanos al final de la vida, como los paliativistas, son los que más en contra están, porque saben que cuando un paciente pide la eutanasia, lo que te está pidiendo es que le cuides, que le ayudes a paliar los síntomas. Te dice: “No quiero vivir así” y ese así es importante.

Los médicos no queremos que cuando tengamos una petición de eutanasia se nos obligue a matar al paciente en vez de que se nos permita arreglar el problema. De hecho, hay una declaración de la Asociación Médica Mundial en 2019 que condena la eutanasia y el suicidio asistido.

Si en el juramento hipocrático juran defender la vida de sus pacientes, ¿por qué hay médicos que defiendan hoy la eutanasia?

El juramento hipocrático se actualiza, y en la última versión, la de 2017, se condena la eutanasia y en el código deontológico no se permite. Pero es indudable que hay argumentos a favor de la eutanasia y es bueno conocerlos. El principal argumento es el respeto a la autonomía: Que un paciente con una enfermedad avanzada tenga capacidad de decisión. Pero muchas veces la enfermedad modifica las capacidades cognitivas y muchos pacientes tienen depresiones patológicas por la situación que viven.

¿Es habitual que no se cuente con la opinión de expertos para legislar en temas tan importantes?

No. Cuando se tramitan leyes de este calado suelen ir expertos al Parlamento, pero no ha sido así. Lo más indignante es que el Gobierno tiene un organismo que le asesora, el Comité de Bioética, que depende del Ministerio de Sanidad y que en 2020 sacó un dictamen contrario a la ley. Además, se ha aprobado en un momento particularmente inapropiado, cuando los sanitarios estamos luchando contra la pandemia y la sociedad no puede manifestarse.

¿Cree que es una demanda social y por eso se desarrolla con urgencia?

En absoluto. Hay una gran demanda social para extender los cuidados paliativos. Es muy fácil verlo cuando hablas con familias de pacientes que han fallecido sin paliativos y al final de su vida han estado sufriendo por no tener el tratamiento adecuado. Los cuidados paliativos están muy poco desarrollados en España. Somos de los pocos países que no tenemos una especialidad dedicada a ellos. Además, se recomienda tener 2 servicios por 100.000 habitantes y tenemos 0,6.

«Cuando alguien se intenta suicidar, hay pautas muy claras para evitar que esa persona se mate»

¿Y esta ley va a tener consecuencias para los cuidados paliativos?

Esta ley va a suponer el mayor recorte de prestaciones sanitarias de la historia de España. En vez de buscar una ley que permita desarrollar de forma adecuada los cuidados paliativos, la única alternativa que se le va a dar a miles de personas es matarlas. En vez de acabar con el sufrimiento, acabamos con la vida del sufriente. Y también choca con el protocolo antisuicidio. Cuando alguien se intenta suicidar, hay pautas muy claras para evitar que esa persona se mate y revertir los motivos que le hacen tener esas ideas. Con la eutanasia va a ser lo contrario. Cuando alguien tenga esta intención, en vez de intentar evitarlo, lo que vamos a hacer es facilitarlo.

¿En qué se diferencia la sedación paliativa de la eutanasia?

Son antagónicas. La eutanasia es la acción que produce la muerte de un enfermo. Es decir, yo hago algo para que alguien que está sufriendo deje de vivir. Si le retiro la hidratación y la nutrición con el objetivo de matarlo, también es eutanasia. Hay que ver siempre el objetivo. Si el objetivo es matar, es eutanasia. Los cuidados paliativos buscan tratar a una persona para paliar su sufrimiento. La OMS dice que hay que paliar el sufrimiento de forma global, atendiendo al sufrimiento físico, psíquico e incluso espiritual.

La medicina ha avanzado mucho, y hoy, gracias a Dios, es muy excepcional que exista una situación en la que seamos incapaces de controlar los síntomas de un enfermo. Pero si ese fuera el caso, la alternativa es la sedación paliativa: se pueden dar las dosis exactas de calmantes y analgésicos al paciente que harán que pierda el conocimiento y así conseguiremos el control sintomático. Cuando el paciente está sedado, no aumentamos las dosis porque no buscamos matarle, sino controlar los síntomas. Mi experiencia es que cuando hacemos sedación paliativa muchas veces la situación no empeora, e incluso a veces va a mejor. Aun así, cuando hacemos sedación paliativa sabemos que podemos estar adelantando la muerte. Pero no es eutanasia. Si le doy al paciente analgésicos que, como efecto secundario no deseado, le causan la muerte, no lo he hecho para eso.

«Cuando un paciente vaya a un hospital ya no va a tener la seguridad de que solo van a buscar su bien»

¿Esta ley va a alterar la relación médico-paciente?

Sí, y es algo que a los médicos nos causa gran preocupación. Se va a quebrar la relación de confianza médico-paciente. Hoy, cuando vas a un centro de salud o a un hospital sabes que se va a hacer lo que sea bueno para ti. A partir de que se apruebe esta ley, que es de obligado cumplimiento aunque hagamos objeción de conciencia, si un paciente pide la eutanasia va a haber que matarle. Cuando un paciente vaya a un hospital ya no va a tener la seguridad de que solo van a buscar su bien.

¿Cómo estaremos en 10 o 20 años?

En países que han legalizado la eutanasia se ha comprobado lo que se llama pendiente resbaladiza. En Holanda se aprobó hace 17 años, y solo podía pedirla alguien con un sufrimiento incontrolable, expresándolo de forma clara y con el certificado de un equipo médico externo. Con los años, esos supuestos han ido cayendo y hoy en Holanda están haciendo eutanasia a ancianos con demencia, a niños con discapacidad, a pacientes con enfermedades mentales… Incluso en situaciones que, por la propia enfermedad, el paciente no está capacitado para pedirla. Esto genera mucho temor y muchos ancianos en Holanda se van a residencias en Alemania. En España dentro de 10 años se estará haciendo eutanasia a pacientes que no la hayan pedido. Con el tiempo nos daremos cuenta del error. Pero no sé cuándo será eso. Una vez se hacen leyes contra la vida es muy difícil dar marcha atrás.

¿Quiénes son los más perjudicados?

Es una ley particularmente injusta para los más débiles desde el punto de vista físico y socioeconómico. Es curioso que se haya vendido como progresista. Una persona que tenga mucho dinero, cuando llegue esta situación, se irá a una clínica privada donde le darán mejores cuidados paliativos. Pero las personas económicamente más vulnerables no van a tener esa opción. Esta Ley trasmite a muchas personas que son una carga para la sociedad y para su familia. La ley coacciona a los más vulnerables desde el punto de vista físico y económico, a solicitar la eutanasia.

¿Qué podemos hacer para darle la vuelta a la “cultura de la muerte”?

Poco a poco se está cambiando la forma de enseñar y quizá dentro de 20 años salgan más médicos que apoyen la eutanasia, porque se está inculcando esta cultura de la muerte en la educación, en las universidades… Por eso lo más importante es informar y formar. Hay mucha confusión y desconocimiento. La mayoría de la gente no sabe que esto se está tramitando. En cualquier caso, lo que más llega es el boca a boca, el contacto personal. Debemos estar activos y movernos en nuestro círculo cercano, bien informados y con argumentos.

Es padre de 8 hijos. ¿Cómo les explica todo esto para que sean defensores de la vida?

Con los mayores puedo tener un diálogo como lo tendría cualquier otra persona. Desde pequeños ven que como familia tenemos absoluto respeto por la vida humana, desde la concepción hasta la muerte. Con los más pequeños lo más importante es transmitir esta información de forma positiva: hablar de los abuelos, de lo que aportan, de lo que disfrutamos con ellos… Que aprendan lo importante que es cuidarlos y acompañarlos. Hay que hablar con los hijos de temas profundos para trasmitirles nuestros valores.

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