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IN VITRO EMBARAZO

Lo que no te cuentan sobre la reproducción asistida

Las técnicas de reproducción asistida ya no sólo se ofrecen como la solución a los problemas de infertilidad, sino también como la clave para colmar el deseo de ser madre de mujeres que no encuentran con quién concebir el hijo que llevan años anhelando. Sin embargo, un reciente estudio pone de manifiesto que las clínicas no ofrecen toda la información que deberían, lo que puede condicionar de manera rotunda esta decisión.

Por Alicia Gómez-Monedero

Cada vez es más frecuente escuchar en redes sociales historias de mujeres que se han sometido a procesos de reproducción asistida “para conseguir el hijo que tanto anhelaban”. Sin embargo, varios estudios científicos arrojan luz sobre las consecuencias de esta técnica invasiva y nada inocua, que podría dejar secuelas en los niños que llegan a nacer.

Francisco Güell es licenciado en biología, doctor en filosofía, ­máster en Bioética y catedrático en la Universidad de Navarra. En 2013, tras publicar su primer libro sobre epigenética –rama de la biología que estudia cómo se regula la expresión de los genes durante el desarrollo y funcionamiento del organismo–, recibió una llamada decisiva en su carrera. Una conocida iba a acudir a un centro de reproducción asistida, ya que no conseguía quedarse embarazada, y quería saber qué debía conocer de este proceso. Güell no supo qué contestar. Comenzó entonces una búsqueda de información sobre las implicaciones de la reproducción asistida en los embriones y la información disponible en los centros para los pacientes.

Se llevó una sorpresa: la reproducción asistida se planteaba como la solución a los problemas de infertilidad. Sin embargo, encontró que  “las tasas reales de éxito son mucho más bajas de lo que suele percibir la sociedad”, asegura para Misión. Y añade que las clínicas suelen ofrecer cifras en términos de “embarazo positivo”  y no de “niños nacidos vivos”. Es más:  “Cuando acudimos a registros oficiales, las probabilidades descienden drásticamente con la edad. En mujeres con gametos propios, las tasas acumuladas rondan el 15 % a los 35 años, el 6 % a los 40, y apenas el 1-2 % a los 45”, cuenta.

Francisco Güell asegura que ninguna decisión reproductiva puede considerarse verdaderamente libre si no se toma con información completa, rigurosa y comunicada con honestidad
Deseo legítimo

Aunque el deseo de ser padres sea totalmente lícito y encomiable, no debemos perder de vista que los hijos son un don, un regalo inmerecido y que el rol de los padres es acoger la vida que llega, no forzarla a que llegue. En este sentido, Güell asegura que su trabajo “no pretende juzgar el deseo legítimo de tener hijos, sino llamar la atención”  de modo que las personas no actúen engañadas, ya que no se les suele dar  “información veraz y completa” a la hora de tomar esta delicada decisión.

Además, advierte de que hemos llegado a este punto por  “la progresiva medicalización de la fertilidad y la transformación de un profundo deseo humano en un servicio sanitario cada vez más integrado en una lógica de mercado”.

Riesgos constatados

Descubrir este panorama llevó a Güell a coordinar el proyecto B2-InF, financiado por la Comisión Europea, para analizar la información proporcionada por las clínicas de reproducción médicamente asistida (RMA) en España y en otros siete países europeos. La finalidad del proyecto es arrojar luz a quienes se plantean acudir a la reproducción asistida: que conozcan el proceso y las posibles consecuencias que puede tener tanto en los niños concebidos como en la sociedad. Todo esto lo ha dejado plasmado en su libro El último in vitro (2025).

El proyecto ha puesto de manifiesto que la información que ­ofrecen los centros de reproducción asistida es incompleta, en muchas ocasiones porque los propios profesionales que trabajan en ellas no tienen todos los datos, ya que su formación procede de congresos y publicaciones impulsados por ­sociedades científicas vinculadas al propio sector. Los centros  “suelen informar sobre determinados riesgos de carácter genético o cromosómico, especialmente aquellos que pueden detectarse mediante pruebas diagnósticas y que, posteriormente, permiten descartar embriones antes de la transferencia”, apostilla. Pero el gran problema que han encontrado con el proyecto B2-InF es que  “apenas se informa de los riesgos epigenéticos asociados a las propias técnicas de reproducción médicamente asistida” .

“Los propios profesionales de las clínicas de reproducción asistida no tienen todos los datos”

El motivo es que  “estos riesgos no pueden detectarse y descartarse previamente, porque no consisten en una alteración genética heredada, sino en cambios en los mecanismos que ­regulan la expresión de los genes durante etapas extremadamente ­sensibles del desarrollo embrionario”, puntualiza.

Otros riesgos

Entre los riesgos de los que según Güell apenas se informa, se encuentran, antes del nacimiento, “el aumento de determinadas malformaciones congénitas y síndromes como Beckwith-Wiedemann; en el nacimiento, más prematuridad, bajo peso, mortalidad perinatal y necesidad de cuidados intensivos; y, a medio y largo plazo, la literatura científica describe aumentos de riesgo de parálisis cerebral, trastornos del neurodesarrollo, trastornos del lenguaje, epilepsia, alergias, diabetes tipo 1 y determinados cánceres pediátricos, como leucemias, linfomas, cáncer renal, hepático, o melanomas”, asegura Güell.

Estos efectos, explica este experto, pueden manifestarse más adelante, “durante el propio desarrollo del embrión y del feto, dando lugar a determinadas malformaciones congénitas, o aparecer a medio y largo plazo tras el nacimiento, en forma de trastornos del neurodesarrollo, enfermedades metabólicas, alteraciones inmunológicas o determinados tipos de cáncer, entre otros problemas cuya incidencia aumentada lleva décadas describiendo la literatura científica”.

MEDICINA RESTAURATIVA
Francisco Güell habla de la llamada medicina restaurativa como una solución para quienes se plantean acudir a un centro de reproducción asistida, ya que, según explica, “busca diagnosticar y tratar el problema subyacente. Además, existen estudios que muestran resultados esperanzadores incluso en personas que habían recurrido previamente a la reproducción asistida sin éxito”, explica. Asimismo, advierte de que muchas veces la infertilidad puede ser síntoma de otros problemas médicos que pueden diagnosticarse y tratarse. “La medicina restaurativa intenta precisamente identificar y abordar esas causas”, señala. Por otra parte, apunta también a la adopción y la acogida. “Muchos niños y niñas aguardan la generosidad y valentía de familias que les ofrezcan un hogar donde crecer y amar. Y estas son palabras mayores”, concluye el doctor.

¿CONSENTIMIENTO INFORMADO?
Llama la atención el título elegido para el libro. Güell asegura que hace referencia a su deseo de “que llegue el día en que ninguna mujer se someta a estas técnicas sin estar plenamente informada”. Porque, según añade, “sin información clara sobre los riesgos y las probabilidades reales de éxito no puede hablarse de un consentimiento verdaderamente informado”. Y plantea una pregunta: “Si alguien tuviera toda la información y se hiciera cargo de lo que esta práctica implica para sus futuros hijos, ¿aceptaría someterse a la reproducción asistida?”.

Artículo publicado en la edición número 80 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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