“Jesús camina a nuestro lado, pero, en muchas ocasiones, no lo vemos”. Esta es la clave de los tres días para recordar, descubrir o iniciar la experiencia de tener a Cristo presente en nuestras vidas que ofrecen los Retiros de Emaús. Puede parecer un objetivo arriesgado, pero es lo que estos retiros llevan persiguiendo, y consiguiendo, desde hace 35 años.

 

Los Retiros de Emaús están inspirados en el pasaje bíblico en el que Jesucristo se aparece a dos de sus discípulos, que iban camino de Emaús, y estos no lo reconocen. “Se trata de un paralelismo con nuestra vida porque Dios está cerca de nosotros, pero no lo vemos.
Por eso, es bueno detenernos en nuestro día a día para poder tener ese encuentro con Jesús”, explica Macarena Barón, una de las coordinadoras de los Retiros de Emaús para mujeres en la parroquia de San Germán (Madrid).
Sin embargo, hasta que no se hacen estos retiros, no se sabe muy bien en qué consisten, pues una de sus particularidades es el “factor sorpresa”: “Se trata de entregarse sin prejuicios.
De ponerse en manos de Dios y de confiar, también en quienes lo organizan porque, si sabes qué actividad habrá después, ya estás pensando en qué vendrá luego e irás predispuesto a poner las barreras necesarias para que no se trate un tema doloroso”. Por eso, pocas cosas se saben con antelación de las dinámicas o actividades que ocurren en esas 72 horas.
¿Una moda más?
“Estos retiros comenzaron en la parroquia de Saint Louis, en Miami (EE. UU.). Un sacerdote pidió ayuda a Myrna Gallagher, laica y encargada de educación religiosa, para que motivara a los laicos de la comunidad.

Una de las particularidades de estos retiros es el “factor sorpresa”. Pocas cosas se saben con antelación sobre lo que ocurre en esas 72 horas

En 2009, el padre Enrique González, de la parroquia de San Germán, conoció los retiros y fue el primero que los trajo a España”, cuenta Paulina Sada, corresponsable de la organización de estos retiros en la parroquia de San Germán.
Barón y Sada forman un tándem único. Ambas son coordinadoras de los Retiros de Emaús en la parroquia de San Germán. Ellas insisten en que, a pesar del gran éxito que están teniendo estos retiros en España –y en otros países–, quieren evitar “que se convierta en una moda, o en algo que todo el mundo hace porque sí”.
Por eso apuntan que la única publicidad que tienen es el boca a boca. “Simplemente te dicen: ‘¡Está genial, hazlo!’ porque nadie te cuenta nada más”, explica Barón con humor.
Además, aseguran que el hecho de que esté organizado por laicos los hace más atractivos. “Se trata de unos retiros muy vivenciales y testimoniales y por eso te sientes identificado más fácilmente”. Y no solo son organizados por laicos: también la mayoría de quienes acuden son seglares, aunque pueden participan sacerdotes y religiosos.
Los Retiros de Emaús no pertenecen a ninguna congregación religiosa, sino que son una actividad desarrollada por los feligreses de una parroquia con el visto bueno y la supervisión del sacerdote. “Después de hacer el retiro, hay quienes participan en grupos de oración en la parroquia, pero no es en absoluto necesario.

“Estos retiros son un primer encuentro con el Señor; después, tendrás que recorrer el camino con Él”

Cada uno puede elegir lo que considere oportuno para dar continuidad a lo que ha vivido durante esos días. Lo han hecho miembros del Opus Dei, de los Legionarios de Cristo, del Camino Neocatecumenal… e, incluso, ateos y creyentes de otras religiones”, afirma Sada. Además, subraya que el hecho de que los laicos se involucren en las actividades de la parroquia es bueno no solo para esta comunidad sino “para la Iglesia entera. En definitiva, se trata de dar y servir, ya sea en Cáritas, en Emaús o en aquello a lo que Dios te llame” .
Una vez en la vida
Según precisan ambas coordinadoras, uno de los puntos más destacados es que este retiro se realiza solo una vez en la vida como “caminante”, es decir, como participante activo de los días de oración. “Pero de ‘servidor’, que es como llamamos a los que organizan el retiro para los caminantes, se puede hacer varias veces más”, apunta Sada.
“Se trata de un primer encuentro, explica Barón, por eso, se realiza una sola vez. Además, las dinámicas y los ejercicios tienen más fuerza cuando se hacen por primera vez”.
Ambas coordinadoras coinciden en que esta particularidad del retiro es algo similar a “un primer encuentro con la persona de tu vida. Puede tratarse de un ‘flechazo’ absoluto o de algo gradual.
Cada uno lo vive de una manera distinta. Lo importante es tener ese encuentro y, después, ir conociendo más a la persona. Lo mismo sucede con Jesucristo: estos retiros son un primer encuentro con el Señor; después, tendrás que recorrer el camino con Él”.
Sin embargo, Barón apunta que, en su caso, el retiro no le cambió la vida, “pero sí transformó mi corazón. Mi vida seguía siendo la misma, pero aprendí a lidiar con los mismos problemas de una manera distinta. Es como si te cambiaras de gafas”.
Al final del retiro, se celebra una misa a la que pueden asistir familiares y amigos. “Después del encuentro que has tenido, qué mejor que iniciarlo con tus allegados. Es una manera de hacerles partícipes de ese cambio y de esa alegría. Esa misa es un nexo entre el retiro y tu vida real, para que termines ese fin de semana compartiéndolo con quienes más quieres”, explica Barón. 
Al compartir tantas vivencias y ser un retiro eminentemente testimonial, desde la organización subrayan la importancia de la confidencialidad.
“Hay quien desnuda su alma y cuenta toda su vida a quienes están haciendo con él o ella el retiro, y no los conoce de nada.
Es muy importante que se sepa que su historia no trascenderá, que de ahí no saldrá”, explica Barón y, además, afirma que “todo lo que se cuenta allí se recibe como un regalo y, como tal, no se va ofreciendo o contando a todos.
Un regalo se cuida y se valora”.
Para más información sobre las fechas y localidades donde se realizan estos retiros, puedes consultar la web:

www.caminoaemaus.com

 

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