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Sábana Santa

7 detalles de la Sábana Santa que apuntan a su autenticidad

“La Sábana Santa refuerza de forma apabullante lo que conocemos de Jesucristo. No es esencial para nuestra fe, pero nos ayuda a comprenderla”, cuenta a Misión Jorge Manuel Rodríguez Almenar, presidente del Centro Español de Sindonología, quien nos ofrece siete pistas para aproximarnos a esta sobrecogedora reliquia.

Por Javier Lozano

Artículo publicado en la edición número 71 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

La Sábana Santa es una de las grandes reliquias de la cristiandad, y aun así sigue siendo una gran desconocida para muchos creyentes y no creyentes, que apenas han oído hablar de su existencia. En las últimas décadas la síndone que los católicos creen que envolvió el cuerpo de Jesús ha sido sometida a numerosos estudios. ¡Y cuanto más se investiga sobre ella, menos explicaciones encuentra la ciencia para dar respuesta! Sin embargo, todo lo que se va descubriendo encaja perfectamente con los relatos del Evangelio. Jorge Manuel Rodríguez Almenar, experto en la Sábana Santa, cree que el hombre de la síndone sólo puede ser Jesucristo y nos ofrece algunas claves que muestran cómo el estudio de la ciencia y de la historia dirigen cada vez más claramente a esta posibilidad. 

1. Sin explicación científica.

“Lo que más me fascina es que no tenga explicación”, admite Rodríguez Almenar. Durante décadas, científicos de primer nivel han analizado la síndone. La investigación más importante la realizaron 33 expertos, nueve de ellos -provenientes del Laboratorio de Los Álamos (EE.UU.), creado por Oppenheimer, que llegaron a la conclusión de que esta imagen no se podía explicar. La grandiosidad de la Sábana Santa es que no tiene una imagen, sino dos. La huella de la figura humana aparece en el lienzo a la manera de un negativo fotográfico, algo insólito, mientras que las manchas de sangre se reproducen en la tela como se ven en realidad, es decir, en positivo. Nadie hoy en día ha podido copiarla con precisión.

2. La doble condena.

“En la tela se observan clarísimamente las heridas de una persona que ha muerto de una forma que no era habitual entre los romanos, y que encaja con en el caso de Jesús”, afirma el presidente del Centro Español de Sindonología. Recuerda que a Cristo le duplicaron la condena, algo que estaba prohibido por el Derecho Romano, pues “una flagelación completa era incompatible con una crucifixión”. Y, de hecho, no hay referencias históricas a algo similar excepto en el Evangelio. A nadie le coronaban de espinas, y en la Sábana Santa aparecen heridas propias de una corona. Otro hecho poco frecuente es que fue clavado, no atado al madero, y que no le quebraron las piernas, sino que recibió una lanzada.  “Se ha calculado que en el momento en el que muere el hombre de la Síndone tendría una temperatura corporal de 40º, una fiebre terrible. Estaba deshidratado y había perdido mucha sangre. En la flagelación hay contados 120 golpes, que a seis bolas por golpe, suman más de 600 heridas. A esto se añade el sufrimiento terrible de la cruz”, asegura.

3. Sepultado como sumo sacerdote y rey.

“Al hombre de la Sábana Santa le hicieron el enterramiento propio del sumo sacerdote y también de un rey. Eso no encajaría con un crucificado, una persona maldita y delincuente, salvo que sea Jesús”, señala Rodríguez Almenar. La tela –recuerda este especialista– era la misma con la que se tejía el traje del sumo sacerdote de Jerusalén para el Yom Kippur y, por tanto, era uno de los tejidos más caros que se podían conseguir en Jerusalén. Y un dato novedoso es que el polen presente en esta Sábana no corresponde en gran medida a la Gundelia Tournefortii, una especie de cardo que existe en Jerusalén, sino que destaca la presencia de Helichrysum, una planta con la que se hacía un ungüento citado por Plinio el Viejo y que se utilizaba en los enterramientos de los reyes en la época de Cristo.

Desde los primeros siglos hay referencias de una supuesta imagen impresa de Jesús

4. La imagen de Edesa.

Las representaciones artísticas que se han ido realizando históricamente de Jesús –según Rodríguez Almenar– tienen su origen en la conocida como imagen de Edesa. Desde los primeros siglos hay referencias de una supuesta imagen impresa de Jesús, y más tarde otros testimonios, incluidos el de -algunos papas, hablaban de ella. Esta tela de Edesa, conocida también como el Mandylion o Tetradiplon, estuvo en la ciudad mesopotámica de Edesa hasta su llegada a Constantinopla en el siglo X. Según este experto, esta imagen era “la Sábana Santa doblada, en la que se enseñaba solamente el rostro porque era la forma de que fuera admisible culturalmente en ese momento”.  Esta imagen sería determinante en el establecimiento de los rasgos faciales del retrato de Jesús en la iconografía bizantina y después universal. Por eso, los retratos de Jesús que hoy conocemos se parecen tanto al rostro de la Síndone.

5. Coincidencia con el Santo Sudario.

Investigadores españoles han demostrado que el Sudario de Oviedo y la Síndone de Turín cubrieron a la misma persona. Han identificado en ambas telas ocho puntos de coincidencia en la zona frontal y otros tantos en la zona posterior. Explica que han logrado “encajar la nariz, la boca, y a partir de ahí, colocando el sudario alrededor de una cabeza que se ha reproducido en tres dimensiones atendiendo a las características de la Síndone, se ve que todas las heridas de la Sábana Santa coinciden con las del Sudario de Oviedo”. 

6. El mito del Carbono 14.

Las pruebas de Carbono 14 no han podido datar la antigüedad de la Sábana Santa. Cae así el todavía principal argumento de los que afirman que la Síndone es de origen medieval. Este experto recuerda que los grandes laboratorios no suelen realizar pruebas a telas, porque en ellas hay numerosos contaminantes que dificultan su análisis alterando en varios siglos la datación. Este es el caso de la Sábana Santa, reliquia que durante siglos fue expuesta a los fieles junto a lámparas de aceite. Esto produjo en la tela un carbono amorfo que sobrevive a los ácidos que se utilizan en los laboratorios, y que hace aumentar la proporción de Carbono 14 en la muestra. Rodríguez Almenar explica que “catorce siglos de error en la datación se produce simplemente con un 20 % más de carbono 14 en la tela”, lo que impediría saber mediante esta prueba su verdadera antigüedad.

7. Fuente de conversiones.

“Hay muchísimas conversiones con la Sábana Santa. Conozco a mucha gente que ha pasado a ser otra después de profundizar en la historia de la Síndone, porque la poca ciencia aparta de la fe, pero la mucha ciencia te acerca a ella”, indica. Pone el ejemplo de Barrie Schwortz, un judío no practicante y escéptico, que ejerció de director oficial de fotografía en el gran proyecto que en 1978 reunió a numerosos científicos  para examinar la Sábana Santa. “Su vida es ahora completamente distinta”, explica el profesor valenciano, porque llegó a la certeza de que esta reliquia iba mucho más allá de la ciencia.

4 Retrato de Cristo

ICONOGRAFÍA BIZANTINA

A mediados del siglo VI, coincidiendo con un mayor conocimiento del Mandylion, empezó a extenderse por el Imperio bizantino una morfología y una fisonomía totalmente distinta de la cara de Jesús de la que había hasta entonces. Los iconos bizantinos tenían una serie de rasgos coincidentes con el rostro de la Sábana Santa (imagen de la derecha), y sus artistas defendieron que aquella era la imagen de Cristo. 

Artículo publicado en la edición número 71 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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