Por Alicia Gómez-Monedero
“Uno de los mayores problemas que encontramos cuando trabajamos el perdón es que es una palabra que utilizamos muchísimo y que todo el mundo cree saber lo que es”, explica a Misión Clara Molinero, directora del Instituto del Perdón de la UFV. “Por eso, una de las tareas del instituto ha sido perfilar a qué nos referimos con el perdón”, explica. Desde este instituto definen el perdón como una virtud, “una capacidad humana que todas las personas tienen y que es entrenable, que está al margen de tus creencias religiosas y que hay que desarrollar”, detalla la directora.Los trabajos de investigación que llevan a cabo en este instituto van dirigidos a ahondar en esta capacidad y a realizar programas de entrenamiento. “Tratamos de traducir el perdón a conductas y ejercicios que luego ofrecemos a los participantes de los programas en un proceso ordenado para que aprendan a perdonar”, explica la directora.
Entrenar el perdón
Desde el instituto han desarrollado varios programas de entrenamiento del perdón. El primero va dirigido a la población adulta en general, y se ha puesto en práctica con alumnos dela universidad. También han llevado a cabo estos programas con niños de segundo, cuarto y sexto de primaria, y dos programas en prisiones: uno para perdonar y otro para perdonarse. Además, están desarrollando un programa para adultos mayores financiado por la Comunidad de Madrid.
“El perdón afecta directamente a la reducción de la ira, la ansiedad y la depresión”
Efectos palpables
Hasta ahora, los resultados de los estudios concluyen que “el perdón afecta directamente a la reducción de la ira, la ansiedad y la depresión, porque el vivir en una situación de no perdón causa estrés sobre la mente y sobre el cuerpo”, cuenta Molinero. La directora asegura que hay investigaciones en las que se ve que el perdón afecta a “la salud cardiovascular, al sistema endocrino, al sistema digestivo, y se han registrado incluso estudios donde procesos de perdón junto con tratamientos del cáncer han dado mejores resultados que sólo el tratamiento del cáncer”.
Otro de los beneficios es que el eje moral de las personas se modifica, tanto si eres víctima como si eres victimario. Por ejemplo, las víctimas de maltrato suelen repetir esos comportamientos y el perdón “es una de las pocas vías para conseguir que la persona sane grandes heridas y no esté condenada a repetir el terror de lo que ha vivido”, explica la directora. Y añade que esto se palpa de manera muy clara en las cárceles.
Solo las personas podemos perdonar
Sin ser la única,el perdón es una gran revolución humana, porque “es algo que no puede hacer nadie más que el serhumano y que de verdad consigue sanar, transformar vidas y la relación con los demás”, asegura Clara Molinero. Aunque todavía queda mucho por hacer, gracias al entusiasmo, tanto de alumnos como de profesores que colaboran con el instituto, “ya hemos alcanzado a cientos de personas que participan en los programas y transforman su vida y por ende la de la gente que tienen alrededor. Además,acceder a un puesto de trabajo con estaherramienta marca la diferencia en tu forma de trabajar”, concluye Molinero.
Artículo publicado en la edición número 79 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España





