Simona Atzori: “Mis padres no vieron una hija sin brazos, sino, simplemente, una hija”

La bailarina y pintora cuenta su experiencia en el libro '¿Qué te falta para ser feliz?'
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Por Rut Sanchez

Por Blanca Ruiz Antón

Antes de seguir leyendo, párate un segundo, y responde a esa pregunta: ¿qué te falta para ser feliz? Te la lanza Simona Aztori, artista. A los ocho años, entró en la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie. La danza clásica, que le atrajo desde pequeña, tampoco se resistió a sus encantos.

Cómo se alcanzan los sueños

Simona Aztori, como tantas niñas, soñaba con ser bailarina. Lo consiguió, llegando aún más lejos de lo que podía imaginar. “A veces me paro a pensar en todas las cosas que he logrado hacer, y ni me lo creo. Tener mi propia compañía de danza, haber inaugurado las Paraolimpiadas en Turín, haber bailado en el Festival de San Remo, que en Italia es importantísimo… Era un sueño y, como todo sueño, cuando se lucha por él, se consigue”. Aunque también reconoce que no ha sido un camino de rosas.

Dice Simona Aztori en este post: “La danza es como el amor. Es un baile armónico, si sabes confiar en esa melodía, que sabe exactamente a dónde llevarte y cómo marcar cada paso en tu corazón”.

Dios también es artista

En todos estos años, para Simona Aztori ha sido fundamental creer en el amor de Dios por ella: “El Señor no me ha quitado algo, sino que me ha diseñado como soy, y como pintora me gusta pensarlo así. Simplemente, es un don que me ha dado. Me ha querido así, como soy. Doy gracias por el don de mi vida pintando, bailando y creando”. Así, como enamorada de la vida y del arte, nunca se le acaba la inspiración: “Llevo el tema de la danza a los cuadros y siempre pienso que, cuando deje de bailar, seguiré haciéndolo a través de la pintura, así que, de hecho, creo que no lo dejaré nunca”. Su ejemplo arrastra, y por eso hace poco la llamaron de Toyota para una campaña publicitaria. También la buscan para misiones mucho más difíciles.

Por qué Simona no da consejos

Hay niños que nacen como nació Simona. A veces, le piden que charle con los padres para ayudarles en su camino. ¿Qué les aconseja? “No puedo decirles qué hacer y qué no. Simplemente, les ayudo a reflexionar sobre la importancia de la vida. Les digo: si yo estoy aquí, es porque la vida tiene un sentido. Mis padres lo vieron y confiaron en ese gran regalo. En lugar de ver una hija sin brazos, vieron, simplemente, una hija”.

Esa es la fuerza de su vida: una familia que despreció los límites, que se preparó para aprender a hacer todo de manera distinta. Simona Aztori, como conferenciante, tampoco da recetas mágicas o tips de superación. Simplemente cuenta su historia. Lo mismo que en su libro: ¿Qué te falta para ser feliz? (Palabra, 2016). Algo le empuja a llegar siempre más lejos: “A través del arte quiero hacer llegar un mensaje de ánimo a todo el mundo y, sobre todo, de ganas de vivir”.

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