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SOS Ucrania, dos años después la guerra traumatiza al país

En la acomodada Europa no sabemos lo que significa una guerra y las crueles consecuencias que acarrea un conflicto bélico de tal gravedad. Dos años después del comienzo de la invasión, la emergencia de la Iglesia ucraniana es la curación del trauma de su gente.

Por Raquel Martín
Fotografía: Ismael Martínez Sánchez

Artículo publicado en la edición número 71 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

El desgaste psicológico que supone la guerra está dejando a la población bloqueada existencialmente, agotada, con profundas heridas en el cuerpo y en el alma, con rabia, desesperación… Casi un tercio de la población de Ucrania sufre problemas mentales. Existe un dolor angustioso que atraviesa el corazón de los ucranianos todos los días. El 80   % está herido física o psicológicamente.  El combate se produce sin piedad y sin tregua en el este, en la frontera con Rusia. Sin embargo, todo el país sufre en una guerra silenciosa e invisible. Los ucranianos padecen heridas psicológicas de un sinsentido que no tiene fin. El goteo de muertes diario es extenuante y la pregunta por su significado abre el dolor en canal.

Curar almas

La Iglesia en Ucrania ha decidido impulsar un programa integral en todas las diócesis para la sanación del trauma. Se trata de la formación de cientos de sacerdotes, religiosos, profesores y laicos que trabajan con la población que tiene heridas psicológicas por la guerra para enseñarles a acompañar y curar. La demanda de esta ayuda no deja de aumentar. Si la urgencia pastoral ahora es la sanación del trauma, hay que formarse, asegura el padre Oleg Salomon, ­capellán y psicólogo en la archidiócesis de Lviv.  “Siempre me preguntan por qué: ¿Por qué mi hijo?… Hay mucha rabia y mucho dolor”, explica.

Los sacerdotes y religiosos aprenden psicología, aunque también muchos tienen que hacer terapia después de escuchar tanto dolor. Es conmovedor ver a los pastores llorar junto a su pueblo y saber que todos los sacerdotes del país se han quedado, excepto uno. Al inicio de la contienda las parroquias se abrieron para acoger a los desplazados. Ahora se han convertido en el lugar donde llorar y sanar.

El trauma es infinito

Huérfanos, viudas o soldados regresan del frente y tienen que enfrentarse a pesadillas o depresión. Niños que pierden el habla tras la experiencia de vivir un bombardeo, familias rotas y refugiadas. El trauma es infinito. En las zonas bélicas más castigadas como el Donbás, Járkov y Zaporiyia también imparten cursos de atención al trauma. Hasta el momento, más de 170 personas se han formado para atender el dolor de los que están en primera línea de batalla.

La superación total de todo el estrés postraumático viene de la fe y la cabeza de la Iglesia católica, monseñor Sviatoslav Shevchuk, es consciente de ello: “Los momentos de mayor dolor son aquellos de mayor conversión. Y sólo el amor auténtico del Señor hace que nos agotemos”.

La gran batalla del perdón

“Las heridas de esta guerra son muy profundas y dolorosas y sólo el amor misericordioso será capaz de curarlas. Si el miedo y el odio se apoderan de nosotros, seríamos esclavos de ellos. Aunque el odio es normal por la agresión que sufrimos, sucumbir a él significa que tiene una victoria sobre mi corazón. No debemos permitir que gane en nuestros corazones”, explica monseñor Shevchuk. Ahora la Iglesia se está preparando para el perdón y la reconciliación de su gente. La ONU explica que el 40 % de los ucranianos depende de ayuda humanitaria para sobrevivir. Desde que comenzó la invasión rusa, Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha apoyado a Ucrania con más de 600 proyectos y más de 15 millones de euros de ayuda. A las heridas y el estrés, hay que añadir el dolor de sentirse olvidados por el resto del mundo. Esta guerra es una guerra de desgaste y los ucranianos no quieren morir de indiferencia. Por ello, asegura que si dejamos de hablar de ellos, dejarán de existir. Por eso, Ayuda a la Iglesia Necesitada les ha prometido que contará sus historias y que no les dejará solos.

Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN)  ha lanzado la campaña especial Ucrania, no quiero olvidarte para sanar a la población traumatizada. www.ayudaalaiglesianecesitada.es

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