tiempo aliado o enemigo

10 claves para hacer que el tiempo corra a tu favor

El tiempo es limitado pero podemos aprender a vivir sabiendo que es un regalo y no una cuenta atrás.

Por Marta Peñalver

Artículo publicado en la edición número 64 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

El tiempo es limitado: los días comienzan y terminan sin que podamos hacer nada para remediarlo. Pero lo que sí podemos hacer es aprender a vivir el tiempo de la mejor manera posible, sabiendo que es un regalo y no una cuenta atrás.

Seguro que esta situación te suena: tu hijo pequeño o tu sobrino te pide que le leas por enésima vez su cuento favorito. Entonces te sientas con él y lo lees a toda prisa y saltando páginas, porque solo eres capaz de visualizar el momento en que el pequeño te deje tranquilo. ¿Y esta otra situación? Has salido a cenar con amigos y entre risas y recuerdos no te has dado cuenta de lo tarde que es, y en tu interior gritas  “¡que se pare el tiempo!”. Pero, obviamente, el tiempo no se puede acelerar ni parar, y a pesar de ser una realidad absoluta es, sin duda, una de las grandes obsesiones del hombre de hoy. 

Jaime Serrada, psicólogo educativo y formador del curso El tiempo, ¿aliado o enemigo? en Holydemia, explica que “las personas tenemos gran dificultad para vivir la temporalidad, porque a veces queremos escabullirnos del tiempo. Sin embargo, la clave es considerar el tiempo como un regalo y no como una cuenta atrás, y vivir como si solo tuviéramos el hoy y el ahora”. De hecho, en los evangelios, Jesús hace varias referencias a este tema: “Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio afán” (Mt 6, 34). Y para vivirlo de este modo, Serrada da 10 claves:

1. Distingue el tiempo objetivo del tiempo subjetivo. El primer paso para tomar conciencia del tiempo y poder vivirlo como un regalo es saber que el tiempo existe, y que tiene una dimensión objetiva –la que se mide en horas, minutos y segundos–, y una subjetiva –que responde a cómo percibimos ese tiempo–. Cuando se tienen hijos se suele decir que las tardes son eternas y que los años pasan volando… Esa frase es fruto esta doble dimensión temporal.

2. Reconoce los momentos, las etapas y las épocas.La importancia que tiene cada situación va marcada en gran parte por el arco temporal en el que ocurre. Hay acontecimientos que magnificamos y detalles que pasamos por alto, precisamente porque no atendemos a esta realidad temporal. Un ejemplo que puede servir para entenderlo es una discusión o una mala contestación de un hijo. No lo afrontaremos igual si está provocada por un momento determinado de estrés, si se debe a un cambio de época, como un cambio de casa, o si es fruto de la etapa que está viviendo nuestro hijo, como puede ser la adolescencia.  

“La clave es vivir como si solo tuvieras el hoy y el ahora” 

3. Afila la sierra. Este concepto del norteamericano Stephen Covey, conocido por ser autor de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, recuerda que es bueno pararse y pensar periódicamente en las cosas importantes, para retomarlas luego con ánimo renovado. Es como el leñador al que, si no se para a afilar la sierra porque “no tiene tiempo”, cada vez le cunde menos el trabajo. Un retiro espiritual, un encuentro de familias en verano, un rato de oración… son espacios ideales para ¡afilar la sierra! 

4. Dedica tiempo a Dios. Los cristianos dedicamos tiempo a Dios; un tiempo específico, no las migajas, y sabemos que ese tiempo para Dios nunca es urgente, pero es el más importante. “La oración necesita su tiempo, porque como con cualquier otra relación si no cuidamos la relación con Dios, esta también se pierde”, señala Jaime Serrada.

5.  Di que no.La ciencia ha comprobado que percibimos el tiempo de una manera irreal, y muchas veces nos comprometemos a hacer cosas que luego no somos capaces de abordar. ¿No llegas a todo? No pasa nada, “decir que no no nos hace culpables, al contrario, nos hace fuertes”, asegura Serrada.

6. Pide ayuda. Serrada explica que las personas somos limitadas, no podemos llegar a todo. “Pedir ayuda es necesario y, además, nos ayuda a cultivar una gran virtud: la humildad”, puntualiza.

7. Regala tiempo.La constitución pastoral Gaudium et spes dice que “el hombre no puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás”. “La verdadera felicidad, la que está escrita en el corazón de todos los hombres, está en esa entrega a los demás”, enseña Serrada. Esta entrega implica el propio tiempo, lo que supone mucho esfuerzo y sacrificio. Pero algo que nos puede ayudar es ser consciente de cuándo alguien está entregando su tiempo por mí. Además, al aceptar que alguien entregue su tiempo por mí, le estamos ayudando al otro a cumplir su misión de plenitud.

“Las grandes preguntas de los hijos no suelen llegar cuando estás disponible, sino cuando decides estar” 

8. Evita los tiempos muertos.Son arcos de tiempo que no esperábamos, como una espera que se alarga, un atasco… pero lejos de considerarlo tiempo perdido, todo tiempo está
llamado a dar fruto. Suele pasar que cuando no tenemos que hacer tareas miramos el móvil. Frente a eso, Serrada recomienda: “¿No sabes qué hacer con ese tiempo? Regálaselo a otro: busca una conversación, reza por alguien…”.

 9. Entrega tiempo de calidad y en cantidad.El concepto “tiempo de calidad” está muy extendido, pero la realidad es que los demás, y sobre todo los hijos, necesitan que estemos disponibles. Reclaman “tiempo en cantidad”: “No siempre hay que estar interactuando con ellos. Quizá están haciendo los deberes y tú cocinando, pero si te necesitan saben que estás ahí disponible”, explica Serrada.  Y es que las grandes preguntas de los hijos suelen llegar cuando estás disponible, no cuando decides estar.

10. Huye de los ladrones de tiempo.Son esas interrupciones que nos roban el tiempo de trabajo, de estudio o de dedicación a cualquier cosa. Una llamada, un wasap, un café en la oficina… Esto también pasa en casa: estás a punto de comenzar a ver la película y viene un hijo a pedirte agua o a decirte que ha olvidado hacer un proyecto para el colegio… “Pues bien, ahí nos jugamos la vida. Podemos decir: ‘vete a la cama’ o podemos acompañarlo, atenderlo, en definitiva, darle nuestro tiempo”.

Si vivimos el tiempo como algo que se nos debe, vamos a vivir en angustia. Si lo vivimos como un regalo que nos ha dado Dios, lo viviremos como oportunidad de encuentro con los demás. Esta es la concepción del tiempo cristiano: darlo a los demás. El cansancio en el que vive sumida esta sociedad viene, muchas veces, por no haberlo vivido así. Por no estar cumpliendo esta misión. 

¡Haz esta prueba! 

Coge papel y boli y anota cuánto tiempo crees que pasas usando el móvil cada día y qué aplicaciones ocupan la mayor parte de ese tiempo. Cuando lo tengas abre la aplicación en tu teléfono que te da esta información y compara. ¿Es realista tu percepción?

Artículo publicado en la edición número 64 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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