Por Miguel Sanmartín Fenollera / Ilustración: Javier Ugarte
Nacida en una época en la que los niños rara vez protagonizaban historias con voz propia, Edith Nesbit introdujo un enfoque innovador: niños protagonistas creíbles, competentes y con una rica vida imaginativa que dialogan con soltura con los adultos. Un ejemplo paradigmático de esta propuesta es la serie de los hermanos Bastable (de la que se han publicado en castellano sólo dos títulos, Los buscadores de tesoros y Los seremosbuenos, por la editorial Toromítico), cuyos protagonistas no sólo viven aventuras, sino que narran las historias desde su propia perspectiva, algo inusual en su momento.
Realismo fantástico
La influencia de Nesbitsobre la literatura infantil moderna no se limita a su originalidad estilística; también se extiende a las temáticas que abordó. La autora es considerada pionera del “realismo fantástico”, un subgénero que combina de manera armoniosa elementos maravillosos con lo cotidiano. Su serie de novelas conocida como la trilogía del Psammead destaca por esta combinación de lo fantástico y lo cotidiano, logrando un equilibrio que inspiró a C. S. Lewis –admirador declarado de Nesbit– para escribir sus Crónicas de Narnia.
En esta trilogía (que ha sido publicada en su integridad en castellano por la editorial chilena Andrés Bello y en España por SM, aunque esta última editorial solo ha editado el título inicial, Cinco niños y Eso), Nesbit presenta como protagonistas a cinco hermanos que descubren una criatura fantástica, el Psammead (“Eso” en las traducciones al español), cuyos asombrosos poderes transforman su monótona vida cotidiana en una sucesión de aventuras extraordinarias. Estas historias no sólo exploran la fantasía como un divertimento, sino también como un vehículo para reflexionar sobre la responsabilidad y las consecuencias de los deseos humanos. C. S. Lewis afirmó que uno de los títulos, La historia del amuleto, tercer volumen de esta serie, “le abrió los ojos a la antigüedad, al oscuro pasado y al abismo del tiempo”.
Su compromiso con los lectores infantiles, a quienes nunca subestimó, marcó una nueva manera de concebir la literatura para niños. Gracias a esta filosofía, sus historias siguen siendo tan relevantes y entrañables hoy como lo fueron hace más de un siglo.



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En novelas posteriores como El castillo encantado y La ciudad mágica, Nesbit inicia una etapa más madura. En la primera de ellas, la autora teje una fascinante historia donde tres hermanos, Gerald, Kathleen y Jimmy, se embarcan en una aventura que tiene como escenario un castillo aparentemente mágico. La obra destaca no sólo por su trama de misterio y fantasía, sino también por la forma en que mezcla lo mágico con los conflictos emocionales y las relaciones humanas de los protagonistas. Nesbit también demostró tener habilidad para narrar historias profundamente humanas y conmovedoras, y Los chicos del ferrocarril es un buen ejemplo.
Artículo publicado en la edición número 75 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.





